miércoles, 18 de abril de 2018

Encuentro Nacional de Iconografía en Cáceres (Extremadura)

Oficios del mes de mayo de 2018 en la Catedral de Madrid


MIÉRCOLES 02/05
MEDIOPENTECOSTÉS; Traslado de las Reliquias de S. Esteban
Liturgia …...…………………………..……………………………… 10:15 

SÁBADO 05/05
Vísperas del Domingo ……………………….………………………. 18:30  

DOMINGO 06/05
DOM. DE LA MUJER SAMARITANA; S. JORGE (viejo cal.); S. Job
Maitines ……………………............…...………...…....……………. 09:30
Liturgia …………...…….…..………………...………………………10:45 

VIERNES 11/05
SS. CIRILO Y METODIO, APÓSTOLES DE LOS ESLAVOS
Liturgia …………………….……...………………………………… 10:15 

SÁBADO 12/05
Vísperas del Domingo ……………………….....………………..….. 18:30 

DOMINGO 13/05
DOM. DEL CIEGO; S. Gliceria mártir; S. Sergio Confesor
Maitines …………………................................................................... 09:30
Liturgia ...………………........………………...…….......................... 10:45 

MARTES 15/05
FIN DEL TIEMPO PASCUAL (DESPEDIDA DE LA S. PASCUA)
Grandes Vísperas Pascuales ….…………………………...…………. 21:00
Maitines de S. Pascua …..……………………….………………….... 22:00
Liturgia Pascual ………….……………………………...…………… 23:00 

MIÉRCOLES 16/03
Vísperas de la Ascensión ………………...………………….……….. 19:00 

JUEVES 17/05
LA ASCENSIÓN DE NUESTRO SEÑOR
Maitines …..………………...…...…………………………………… 09:30
Liturgia …..……...………………………...…………………………. 10:15 

SÁBADO 19/05
Vísperas del Domingo ………...…………………………..…………. 18:30 

DOMINGO 20/05
SS. PADRES I CONCILIO ECUMÉNICO; S. Talaleo taumaturgo
Maitines ……………………...…….………………………...………. 09:30
Liturgia …...……...…………………………...……………………… 10:45 

LUNES 21/05
SS. CONSTANTINO Y ELENA ISAPÓSTOLES
Liturgia ….……………………..…...………………………………... 10:15 

VIERNES 25/05
Sacramento del Óleo Santo ……………………......……………….. 19:00                         

SÁBADO 26/05
SÁBADO DE LOS DIFUNTOS; SS. Carpo y Alfeo apóstoles
Liturgia …………..…………………..………………………...…….. 10:15
Gran Conmemoración de los Difuntos ………………..…………..…. 11:30
Vísperas del Domingo …………………..…...……………..…….….. 18:30
Gran Conmemoración de los Difuntos ……….……………………… 19:00 

DOMINGO 27/05
DOM. DEL SANTO PENTECOSTÉS
Maitines ……………………...…..…………………….…………….. 09:15 
Liturgia ………………....…..........……...………………………...…. 10:30
Grandes Vísperas del Espíritu Santo ………………………………… 11:45 

LUNES 28/05
LUNES DEL ESPÍRITU SANTO
Liturgia ……………………………………………………………… 10:15


ADEMÁS, DIVINA LITURGIA EN UCRANIANO CADA DOMINGO A LAS 13:00

18/04 - San Perfecto, Presbítero


Fue el primero de los mártires cristianos que ocasionó la persecución de Abd al-Rahman II, el emir de Al-Andalus, hijo y sucesor de Al-Hakam I, en el año 850. San Eulogio, contemporáneo suyo, comienza con el relato de su martirio el Memorial de los mártires.

Hijo de padres cristianos y nacido en Córdoba, conocedor del idioma árabe, aparece vinculado a la Iglesia de san Acisclo donde se formó y se ordenó de sacerdote, cuando es pleno el dominio musulmán.

En el año 850 se abre una etapa de mayor rigor e intransigencia musulmana que rompe la convivencia hasta el momento equilibrada entre las poblaciones monoteístas de la ciudad. El presbítero Perfecto encabeza la lista de los mártires cordobeses del siglo IX.

En los comienzos del 850 le rodea un malintencionado grupo de musulmanes; le preguntan su parecer acerca de Cristo y de Mahoma. Perfecto expresó con claridad su fe en Jesucristo: Jesucristo es el Señor, sus seguidores están en la verdad, y llegarán a la salvación; la Ley de Cristo es del Cielo y dada por el mismo Dios. «En cuanto a lo que los católicos piensan de vuestro profeta, no me atrevo a exponerlo, ya que no dudo que con ello os molestaréis y descargaréis sobre mí vuestro furor». Pero, ante su insistencia y con la promesa de impunidad, con la misma claridad expone lo que pensaba sobre quien ellos tenían como profeta: Mahoma es el hombre del demonio, hechicero, adúltero, engañador, maldito de Dios, instrumento de Satanás, venido del infierno para ruina y condenación de las gentes. Han quedado sus interlocutores atónitos, perplejos y enfurecidos. ¿Cómo podrán soportar que se llame al profeta Mahoma mentiroso y a su doctrina abominación? ¿Aceptarán oír que quienes le siguen van a la perdición, tienen ciego el entendimiento y su modo de vivir es una vergüenza?

Le llaman traidor, le llevan al cadí y entra en la cárcel.

Allá, junto al Guadalquivir, el 18 de abril del 850, en el sitio que se llamó «Campo de la Verdad» por los muchos mártires que se coronaron, fue degollado por odio a la fe que profesaba.

Luego se enterró su cadáver en la iglesia de san Acisclo y sus restos se trasladaron más tarde –en el 1124– a la iglesia de San Pedro.

Su muerte ejemplar alentó a los acorralados y miedosos cristianos. Desde este martirio, habrá quienes se acerquen voluntariamente a los jueces.



Fuente: Alfa y Omega

martes, 17 de abril de 2018

Memoria de actividades de S.E. Policarpo en el mes de marzo de 2018



02/03: Presidió en la Catedral la celebración del Oficio Sagrado del Himno Acatisto a la Ssma. Madre de Dios, leyendo la II Estrofa de este Himno mariano.

03/03: Asistió en la Catedral a la celebración de la Divina Liturgia del II Sábado de los Difuntos de la Santa y Gran Cuaresma de Pascua y seguidamente presidió la celebración del Oficio Sagrado de Gran Conmemoración de los Difuntos. Por la tarde asistió en la Catedral a la celebración de las Grandes Vísperas del Domingo.

04/03: Presidió en la Catedral la celebración del Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Domingo II de Gran Cuaresma, dedicado a San Gregorio Palamás. Seguidamente asistió en la Catedral a la celebración, a las 13:00 horas, de la Divina Liturgia de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid, al término de la cual presidió la celebración del Oficio Sagrado de Gran Conmemoración de los Difuntos.

09/03: Asistió en la Catedral a la celebración de la Divina Liturgia de los Dones Presantificados por la Fiesta de los SS. 40 Mártires de Sebastia. Por la tarde presidió en la Catedral la celebración del Oficio Sagrado del Himno Acatisto a la Ssma. Madre de Dios, leyendo la III Estrofa de este Himno mariano.

10/03: Asistió en la Catedral a la celebración de la Divina Liturgia del III Sábado de los Difuntos de la Gran Cuaresma y seguidamente presidió la celebración del Oficio Sagrado de Gran Conmemoración de los Difuntos. Por la tarde asistió en la Catedral a la celebración de las Grandes Vísperas del Domingo.

11/03: Presidió en la Catedral la celebración del Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Domingo III de la Gran Cuaresma, dedicado a la Ssma. Cruz, al término de la cual presidió el Oficio Sagrado de Veneración de la Ssma. Cruz. Seguidamente asistió en la Catedral a la celebración, a las 13:00 horas, de la Divina Liturgia de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid, al término de la cual presidió la celebración de los Oficios Sagrados de Veneración de la Ssma. Cruz y Gran Conmemoración de los Difuntos.

13/03: Recibió en su despacho al Rvdmo. Archimandrita Serafín, nuestro Párroco en Zaragoza y Pamplona, acompañado por el Rvdo. Subdiácono Emilio-Alejandro de Zaragoza, con los cuales mantuvo una sesión de trabajo. 

14/03: Junto con los clérigos de la Catedral celebró el Sacramento del Óleo Santo del mes de marzo. 

16/03: Presidió en la Catedral la celebración del Oficio Sagrado del Himno Acatisto a la Ssma. Madre de Dios, leyendo la IV Estrofa de este Himno mariano.

17/03: Asistió en la Catedral a la celebración de la Divina Liturgia del IV Sábado de los Difuntos de la Gran Cuaresma y seguidamente presidió la celebración del Oficio Sagrado de Gran Conmemoración de los Difuntos. Por la tarde asistió en la Catedral a la celebración de las Grandes Vísperas del Domingo.

18/03: Presidió en la Catedral la celebración del Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Domingo IV de Gran Cuaresma, dedicado a San Juan Clímaco. Seguidamente asistió en la Catedral a la celebración, a las 13:00 horas, de la Divina Liturgia de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid, al término de la cual presidió la celebración del Oficio Sagrado de Gran Conmemoración de los Difuntos. 

21/03: Presidió en la Catedral la celebración del Gran Canon Penitencial de San Andrés de Creta.

22/03: Acompañado por el Rvdmo. Archimandrita del Trono Ecuménico Demetrio, Vicario General Metropolitano, viajó a la Isla de Ibiza. Por la tarde, en la Capilla bizantina de la Anunciación de la Ssma. Madre de Dios de la Familia Kastrounís, presidió la celebración del Oficio Sagrado de Grandes Completas. 

23/03: Presidió en la Capilla arriba mencionada la celebración del Oficio Sagrado del Himno Acatisto a la Ssma. Madre de Dios, leyendo las Estrofas I y IV de este famoso y muy popular Himno mariano, mientras que la II y la III fueron leídas por el Archimandrita Demetrio.

24/03: Celebró en la Capilla arriba mencionada la Divina Liturgia Pontifical por la Fiesta de la Anunciación de la Ssma. Madre de Dios (25/03), a la que está dedicado este Templo bizantino, al término de la cual presidió el Oficio Sagrado de Artoclasia (Bendición de los 5 panes, del aceite, del vino y del trigo). Seguidamente participó en el almuerzo festivo comunitario ofrecido para tal ocasión por la Familia Kastrounís a todos los presentes, provenientes desde España, Grecia, Gran Bretaña y Canadá.

25/03: Presidió en la Catedral la celebración del Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Domingo V de Gran Cuaresma, que este año coincidió con la gran Fiesta litúrgica de la Anunciación de la Ssma. Madre de Dios. Al término de la Liturgia presidió  el Oficio Sagrado de Doxología (Tedéum) por la Fiesta Nacional Helénica. Seguidamente, acompañado por el Rvdmo. Archimandrita Serafín de Atenas, huésped de nuestra Sacra Metrópolis en aquellos días, participó en la recepción ofrecida para tal ocasión por el Excmo. Sr. Embajador de Grecia en España y Andorra en su residencia. 

30/03: Recibió en la Catedral la visita de un grupo de 60 alumnos y profesores del Liceo “Armonía” de Atenas, en visita educativa en Madrid y Toledo.

31/03: Presidió en la Catedral la celebración del Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Sábado de la Resurrección de Lázaro, en el curso de la cual ordenó al Diaconado al Rvdo. Subdiácono Emilio-Alejandro Lobera, de Zaragoza. Al término de la Liturgia despidió oficialmente a la Sra. Magda, de Bulgaria, voluntaria durante más de 15 años en el pangario de nuestra Iglesia Catedral, debido a su regreso definitivo a su país de origen. Seguidamente participó junto con el Archimandrita Serafín y los clérigos de la Catedral en el almuerzo festivo ofrecido por el nuevo Diácono. Por la tarde asistió en la Catedral a la celebración de las Grandes Vísperas Solemnes del Domingo de Ramos.

17/04 - Santos Elías, Pablo e Isidoro de Córdoba


Elías, natural de la Lusitania, era un presbítero que alcanzó muchos años de edad. Estuvo con sus compañeros Isidoro y Pablo publicando su fe en Cristo. El 17 de abril de 856 los tres fueron apresados y decapitados. “Sus cuerpos fueron alzados en patíbulos y hundidos muchos días después en el seno del Guadalquivir”, según recoge Manuel Nieto Cumplido en su libro “Córdoba: patrimonio de santidad”.


Fuente: Diócesis de Córdoba

domingo, 15 de abril de 2018

16/04 - Santa Engracia y los dieciocho Mártires de Zaragoza


Diocleciano había subido al trono imperial (285-305), alfombrando su camino con la sangre de Aper. Bravo militar de origen dálmata, Diocleciano se hizo proclamar emperador en Calcedonia. La muerte de Carino en el campo de batalla de Margus le dejó como único jefe del Imperio. Soldado favorito de la fortuna, manifestó siempre tener un espíritu lleno de recursos, una voluntad fría e implacable y un plan de reformas concreto y lógicamente ordenado.

Adepto ferviente del paganismo, a la vez por convicción personal y por razón de Estado, el emperador se afrontó muy pronto con el problema acuciante del cristianismo.

El cristianismo, gracias al decreto de tolerancia de Galieno en 260, había realizado grandes progresos no sólo entre la población civil, sino también en las legiones y en los castros. Diocleciano vio en ello una dualidad moral en el Imperio, y, una vez conseguida la unidad territorial, política y administrativa, se propuso conseguir la uniformidad religiosa. Dadas sus convicciones paganas, la religión de Cristo debía sucumbir ante la religión del Estado. Cuatro decretos sucesivos emanados del poder imperial, en 303 y 304, ordenaron una persecución general en todo el mundo romano. El intento de descristianización empezó por el ejército. En cuanto al elemento civil, el emperador eligió los prefectos más sanguinarios para que persiguieran y acosaran a los cristianos en cualquier rincón del mundo en que se encontraran. Y los ángeles en el cielo entrelazaron con flores purpúreas infinitas coronas que cayeron sobre las cabezas resplandecientes de los atletas de Cristo, lo mismo en el Oriente que en el Occidente, igual en Egipto que en Roma y que en las dos Españas.

A España vino como prefecto Daciano. El regó con torrentes de sangre todas las vegas de la Iglesia española. Conforme iba pasando por las ciudades de la España tarraconense, las vidas más puras y delicadas iban cayendo a sus pies. Empezó por Gerona. Siguió por Barcelona, en donde fue recogida entre la gavilla de las espigas cristianas el alma purísima de Eulalia; continuó por Tarragona, y llegó a Zaragoza. En esta ciudad el tajo era inmenso. En sus enormes brazadas cortó Daciano la vida del diácono Vicente y del obispo Valerio. Por entonces cayeron también los innumerables Mártires de Zaragoza, cuyos restos calcinados formaron las santas masas, la nívea pella de predestinados que esperan en el templo de Engracia el día de la reivindicación final.

Por aquellos días agostadores llegó Engracia a Zaragoza. Venía de Brácara, la noble ciudad de Gallaecia. Hija florida de un noble hispanorromano, iba hacia el Rosellón en cortejo nupcial al encuentro de su prometido, que en aquellas tierras vivía, Antes de emprender el viaje, en el que le servían de cortejo dieciocho caballeros de su familia, recibió entre sueños un aviso de que sería Zaragoza la ciudad de su abrazo feliz.

Cuando llegó a esta ciudad y se enteró de la encarnizada persecución que en ella sufrían sus hermanos, los adoradores de Cristo, comprendió el misterio. Ella era la novia destinada para las bodas eternas con el Cordero. Se presentó delante de Daciano y le reprochó su impiedad.

—Juez inicuo —le dijo—, ¿tú desprecias a tu Dios y Señor que está en los cielos y exterminas con tanta crueldad a sus adoradores? ¿Por qué os empeñáis tú y otros malvados emperadores en perseguir a los cristianos porque no adoran vuestros ídolos, templos de los demonios?

Engracia no iba sola; la acompañaban, como pajes de una reina, los dieciocho apuestos caballeros de su séquito: Luperco, Optato, Suceso, Marcial, Urbano, Julio, Quintiliano, Publio, Frontón, Félix, Ceciliano, Evencio, Primitivo, Apodemio, Maturino, Casiano, Fausto y Jenaro. En los rostros de los caballeros se reflejaban los mismos reproches emitidos por la boca de Engracia, y en su silencio condenaban también la crueldad de Daciano.

El presidente, hombre sanguinario y soez, no resistió las palabras de Engracia ni el silencio de sus compañeros y los mandó azotar duramente a todos ellos. Al compás del chasquido del látigo y el desgarrar de las carnes se alzó la más pura de las sinfonías, que penetró en los cielos e hizo sonreír de gozo a los ángeles de Dios. Engracia dirigía el coro de las alabanzas al Señor.

Pensó Daciano que, vencida la entereza de Engracia, flaquearían sus compañeros, y en su presencia ató el delicado cuerpo de la doncella a la cola de unos caballos y la arrastró por las calles de la ciudad. Cuanto más punzantes eran sus dolores y más se desgarraba su cuerpo en flor más cantaba a Jesucristo y más detestaba a los ídolos y dioses imperiales, y más se robustecía la fe de los caballeros a la vista de la entereza de la virgen.

El juez imperial no dejaba piedra sin remover para llevar a sus víctimas a una abjuración o a una apostasía. Viendo que por los tormentos no arredraba a la intrépida virgen propuso seducirla con promesas. "Ya que no podemos vencer con la dureza, venzamos con halagos", se dijo. Y puso delante de sí a la doncellita, a quien rodeaban sus compañeros corno al pistilo los pétalos de la flor.

—Oye, jovencita —le dijo—, ¿por qué unes la vanidad a tu nobleza? ¿No dejarás tu error si tu sangre real se une en matrimonio con uno de los gallardos príncipes que florecen en el Imperio? Lejos de ti el proseguir en tu desvío y en el desprecio de nuestros apuestos donceles. ¿Vas a despreciar una vida brillante y soñadora por cegarte en las fantasías de esa gentuza arrastrada?

—¡Pobre sacrílego! —replicó Engracia—. Haz a tus hijas esa proposición. En cuanto a mí, si no me venciste con los tormentos, no esperes atraerme con tus hechizos malvados. Mi causa es clara. Seré esposa de Cristo. Ni tus suplicios ni tus halagos conseguirán otra cosa que unirme y estrecharme más íntimamente al Esposo de mi alma. Yo soy enviada por Él para increparte por tus crímenes e indicarte que ceses en la persecución si no quieres sentir sobre tu cabeza la ira de Dios.

Al presidente se le encendieron los ojos y con voz quebrada y sarcástica agregó:

—Por tus consejos, ¡oh niña simpática!, debo darte las merecidas gracias.

Llamó a los verdugos, y en su presencia, y delante de los dieciocho caballeros bracarenses, la mandó desnudar y atormentar. Los garfios se agarraban en sus carnes ya desgarradas por los azotes anteriores y por el arrastre por las calles empedradas de la ciudad. Varios surcos abiertos por los ganchos dejaron al aire libre sus entrañas palpitantes. Ya no había cuerpo donde herir. Le cortan los pechos y a través de las heridas abiertas se veía latir dulcemente el corazón de la esposa de Cristo.

Luperco no se pudo contener ante aquella crueldad usada contra la mártir de Dios y exclamó en nombre dé los demás compañeros:

—Juez cobarde, ¿por qué persigues con esa saña al pueblo cristiano? ¿Por qué atormentas tan cruelmente a la virgen Engracia? ¿No podías probar en nuestros cuerpos varoniles la resistencia de tus garfios y dejar ya de deshilar la seda del cuerpo de la doncella? Si te han molestado sus palabras, su confesión es la nuestra. Si ella merece la muerte, también nosotros debemos morir; pero si nosotros seguimos con vida también ella debía continuar viviendo.

Daciano los mandó retirar de su presencia y ordenó que los degollaran fueran de la ciudad.
Cuando Engracia los vio salir hacia el martirio, desde la púrpura de su sangre en que estaba envuelta, les dijo:

—Hermanos amadísimos, volad gozosos al martirio, camino de la vida eterna. Vais no a la muerte, sino a la vida; no al tormento, sino al triunfo. La misma palma del martirio nos unirá a todos en la gloria.

La orden del presidente fue ejecutada al momento. Los mártires de Cristo recibieron sus coronas a las orillas del Ebro.

Cuando comunicaron a Daciano que su orden estaba cumplida, miró a Engracia y le dijo:

—¡Oh tierna virgen, ¿qué esperas si ya sientes sobre ti todos los tormentos y sabes que tus compañeros han sido decapitados? Blasfema de Cristo, adora a los dioses y cesará el tormento y te presentaré un esposo.

A lo cual respondió, intrépida, la mártir de Cristo:

—¿Piensas que voy a adorar las piedras y a renegar del Criador del cielo y de la tierra?

No sabiendo Daciano cómo atormentarla ya, mandó que le hincaran un clavo en la frente, y, envuelto su cuerpo en un vivo dolor, fue arrojada en un lóbrego calabozo para que se pudriera viva.

El poeta Prudencio le cantó un siglo después como si la estuviera contemplando en el lóbrego calabozo que él piadosamente visitó, sin duda: "A ninguno de los mártires aconteció que habitara en nuestras tierras quedando aún en vida; tú eres la única que permaneces en el mundo, sobreviviendo a tu propia muerte.

Hemos visto parte de tu hígado arrancado y apresado aún a lo lejos en las tenazas comprimidas, ya tiene la muerte pálida algo de tu cuerpo, aun cuando estás viva”.

El cuerpo de la Santa fue sepultado honrosamente por el obispo Prudencio en una urna de mármol, uniendo a él las cenizas de los dieciocho compañeros. "Póstrate conmigo, generosa ciudad, ante los sagrados túmulos", cantaba el poeta Prudencio. Y Zaragoza, llena de fervor, se postra todavía en la cripta de la parroquia de Santa Engracia, donde duermen el sueño de los justos los restos de la virgen Engracia, de sus dieciocho compañeros y las níveas masas de los innumerables Mártires.

JOSÉ GUILLÉIN


Fuente: www.mercaba.org

Consagración episcopal de Mons. Teófilo de Iberia en Madrid