lunes, 6 de mayo de 2013

Entrevista a S.E. Policarpo


Así de ortodoxa y de sencilla es la nota biográfica de "Su Eminencia Metropolita de España y Portugal, Exarca del Mar Mediterráneo, Monseñor Policarpo (nombre civil Panayioptis Stavrópulos)", tal y como lo demanda el protocolo litúrgico:

Nació el 15 de octubre del año 1963 en Lepanto -Etolia- Grecia- donde cursó sus primeros estudios, continuados en la Escuela de Teología de la Universidad y concluidos en el departamento de Historia Eclesiástica del Instituto Pontificio de Estudios Orientales de la Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado diácono el 14 de enero de 1990 en la Iglesia Patriarcal de San Jorge en Constantinopla, por su Mentor el Metropolita de Calcedonia, después Patriarca Ecuménico, Bartolomeo. Al día siguiente fue ordenado sacerdote por el Metropolita de Lepanto y San Blas, habiendo sido elevado a la categoría de Archimandrita. Vicario General del recién fundado Arzobispado de la Península Itálica, sus islas y Malta, se ocupó de su organización, consolidación y desarrollo. Fue Abad de los monasterios del Venerable Juan el Segador, de Calabria y de San Jorge de las Nobles Monjas Griegas de Venecia. En el año 1998 tomó posesión del cargo de Archimandrita del Trono Ecuménico y representó a la Madre Iglesia en reuniones y congresos.

El 30 de abril del 2007, el Santo Sínodo lo eligió Segundo Metropolita del recién fundado Arzobispado de España y Portugal. Su ordenación al Episcopado se celebró en la Santa Iglesia Catedral de San Jorge de Madrid, oficiada por Su Santidad el Patriarca Ecuménico, siendo entronizado en la Santa Iglesia Catedral de los Santos Andrés y Demetrio de la capital de España.

Hago constar que, con tantos y eminentísimos títulos que pudieran alejarlo de su compañía y amistad, Mons. Policarpo es humilde, asequible y sencillo. En la nomenclatura de títulos similares a los suyos, pero de carácter católico, diríase que ocuparía los últimos puestos, es decir, los primeros, en la "liturgia" de los santos evangelios.

"No hay confesionarios"

Y, comenzando por el principio de rigor y deber elemental de quién se dedica a estos sagrados menesteres ministeriales, y tal y como se merecen y reclaman los lectores, con sabiduría y catequesis, Mons. Policarpo me informa que ""ortodoxo" procede de las palabras griegas "orthi" (recta) y "doxa" (opinión o alabanza). Teológicamente coincide con palabra griega "cathólikos", catequizándome que "quien no profese y practique la fe, la Ortodoxia, no puede ser ortodoxo. La recta y eficiente fe es la que, en definitiva, garantiza la pertenencia a la Iglesia Ortodoxa de la que en España es su máximo representante Mons. Policarpo.

A la pregunta de cuales sean los puntos de divergencia que se registran entre los ortodoxos y los católicos, Mons. Policarpo, con eximia y puntual capacidad de síntesis, " las diferencias son de tres tipos: eclesiológicas (primado papal), triadológicas (filioque), mariológicas (concepción inmaculada de la Virgen), escatológicas (purgatorio e indulgencias), y litúrgicas (concepción y celebración de sacramentos)" Por mi cuenta, y personalmente, no tengo más remedio que lamentar que una partícula como la "que" y "otras diferencias" hagan perdurar rupturas tan graves en la Iglesia de Cristo, una y plural por definición y condición de Iglesia.

La pregunta de si hay o no Papa, o equivalente, en su Iglesia, y si este es dogmáticamente infalible, su respuesta es así de espontánea: " No hay Papa y la infalibilidad corresponde al Cuerpo Místico divino- humano de la Iglesia en su totalidad". (Por supuesto que el tema referente a la infalibilidad resultará anchamente polémico para la mayoría de los católicos, si bien a otros, con inclusión de teólogos, les parecerá totalmente asumible).

- ¿Cómo se perdonan los pecados en su Iglesia y si hay que acudir a hacerlo a los confesonarios?

- No hay confesonarios, pero sí hay sacramento de la Confesión. Tras un verdadero arrepentimiento, el sacerdote pronuncia la absolución imprecativa. Todo pecado es grave en cuanto aleja de Dios. Si un cristiano ortodoxo, por tres domingos consecutivos se ausenta de la Liturgia, sin motivos graves, él mismo reexcluye de la comunión eclesiástica, según los Sagrados Cánones.

Con rotundidad, respecto a la existencia del infierno, contesta con un par de palabras "metropolitanas", que resumen y afianza la doctrina:

- Sí, hay infierno y éste es eterno.

En gozosa referencia a la existencia del cielo y a la posibilidad de ser muchos los que la misericordia de Dios les abrirá de par en par sus puertas, la doctrina ortodoxa la concreta Mons. Policarpo de esta manera:

- Quien ha llevado una vida conforme a su fe ortodoxa espera gozar del Reino de los cielos. Nos obstante, esta certeza solo corresponde a Dios en su divina y misteriosa misericordia.

En tiempos de tanta secularización, con inclusión de los sacerdotes, y cuyas noticias con tanta frecuencia encabezan los titulares de los medios de comunicación, con escándalo para los fieles cristianos, Mons. Policarpo deja bien claro que

- El sacerdocio en sí mismo es para siempre, pero su ejercicio cesará cuando un individuo ordenado es apartado por pena canónica de suspensión.

Tres bodas

En este contexto de secularización y de rupturas matrimoniales, con las fórmulas de divorcio civil, o de las nulidades eclesiásticas, a veces amañadas, esta es la respuesta oficial de la Iglesia ortodoxa:

-El matrimonio es para toda la vida, pero por economía divina, se permite el divorcio y nuevas nupcias hasta tres veces.

Sorprendido de tanta generosidad eclesial y pastoral respecto a las rupturas y fracasos matrimoniales, quiero informarme acerca de la financiación de su Iglesia, respondiéndome que "ella se mantiene con las limosnas de los fieles y eventuales donativos de entidades públicas y privadas".

-¿Cuáles son las ventajas, o las desventajas, del celibato para los sacerdotes y para los popes?

-Ambas situaciones son susceptibles de ventajas e inconvenientes que, en la práctica, puede suceder que uno desee la situación del otro.

Como no podía ser de otra manera, y teniendo en cuenta la realidad de la vida y de los problemas que para tantos resultan ser tan capitales, Mons. Policarpo no rehúye contestar mi pregunta en relación con las normas morales que sigue su Iglesia en relación con los homosexuales y su posibilidad de contraer matrimonio...

- Son situaciones personales que el individuo comenta con su padre espiritual. El matrimonio religioso sacramental se admite solo entre hombre y mujer de la misma religión.

En los tiempos recientes de la promoción de la mujer y de la actitud de la Iglesia ortodoxa, su máximo representante en España y Portugal, informa que

- El papel de la mujer en la Iglesia es muy importante. En la vida eclesiástica son catequistas, teólogas, miembros de consejos eclesiásticos (parroquiales o diocesanos), madres espirituales (generalmente monjas) y, en general, participantes efectivos de las obras, educativas, culturales o sociales de la Iglesia.

Extrañados muchos de que la liturgia ortodoxa, sus ornamentos, ceremonias y ritos resulten hoy tan ostentosos, Mons. Policarpo mima con devoción su respuesta y comenta:

-La Divina Liturgia requiere los mejores ornamentos, objetos sagrados, lenguaje, ambiente (arquitectura, iconografía, música), porque lo que se celebra en la tierra es imagen de lo que al mismo tiempo se está celebrando en el Altar Divino.

El ecumenismo es signo -sacramento- de la Iglesia de Cristo. Sin unión no hay Iglesia. La falta de unión constituye en la actualidad un escándalo, lo mismo para los de dentro, como para los de fuera de la Iglesia... Su Eminencia el Metropolita, consciente de la relevancia del tema, le coloca y punto y aparte a nuestra conversación con las siguientes palabras:

- Nosotros lo llevamos a cabo tratando de cumplir la voluntad de Dios expresada poco antes de su pasión salvífica "que todos sean uno".

Homilía de entronización

Como programa de posterior actividad pastoral, Su Eminencia Metropolita de España y Portugal, pronunció en la homilía de su entronización las siguientes palabras:

"Subiendo con debilidad, con miedo y mucho temblor" (1 Cor, 2-3) los peldaños del Trono Arzobispal del Sacro Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal, "gloria de la santa y consustancial y vivificante e indivisible Trinidad", con San Juan Crisóstomo exclamo y digo :"gloria a Dios por todo lo que me has dado".

"En el día solemne de mi Entronización, deseo asegurarles que con la ayuda de Dios y vuestro apoyo, cumpliré con temor de Dios y con celo mi tarea, centrando mi atención en los siguientes puntos importantes:

1) El servicio al pueblo de Dios en toda España y Portugal de nuevas parroquias y la ordenación de nuevos sacerdotes.

2) El estrechamiento de las relaciones entre el Arzobispado y los sacerdotes, así como entre la Archidiócesis y los fieles, para afrontar con más eficacia los problemas comunes para coordinar el Testimonio común Ortodoxo.

3) La realización de todo el esfuerzo posible para conseguir un espíritu ortodoxo puro dentro del espíritu de secularización que distingue a la sociedad actual.

4) La salvaguardia de la vida espiritual, eclesiástica, sacramental y cultural de nuestros fieles, con el fin de que se mantengan en la fe ortodoxa y las tradiciones de sus padres.

5) El cultivo de las relaciones, en el marco y de la línea del Patriarcado Ecuménico, con los hermanos de las otras iglesias cristianas y de las otras confesiones, así como con el Judaísmo y con el Islam, para promover el espíritu ecuménico y el diálogo y así conseguir la coexistencia pacífica en todas las personas de buena voluntad.

6) Lograr los fondos económicos para afrontar las múltiples necesidades del Sacro Arzobispado".

"Aprovecho esta ocasión para insistir que no considero mi persona extraña a estos territorios de la Península Ibérica. Especialmente con España me unen cuatro hechos:

1) Las relaciones de esta país con mi lugar de nacimiento -Nafpacto-, conocido como Lepanto, por medio de la renombrada batalla del mismo nombre del 7 de octubre de 1571, comandando el Jefe las fuerzas cristianas unidas, el príncipe español don Juan, siendo la participación española en ella fue muy significativa. Los trofeos de la batalla se guardan hoy en la Armería del Palacio Real de Madrid. En esta batalla participó, como simple soldado, el famosísimo soldado español, Cervantes, conocido por su monumental obra del Quijote y cuya estatua adorna el puerto de Lepanto.

2) En la ciudad en la que serví como clérigo durante 17 años, la Serenísima República Veneciana de San Marco, trabajó en el periodo entre 1566 y 1568 y seguramente participaría en los oficios celebrados en la bellísima iglesia de San Jorge de los Griegos el gran compatriota mío, y orgullo de España, Domenico Theotokópoulos, conocido internacionalmente como "El Greco".

3) En la parte de Italia, ex reino de las Dos Sicilias y Nápoles en donde residí durante 19 años, reinó la Casa Real de los Borbones.

4) La feliz coincidencia que S.M. la reina de esta noble nación, y desde hoy oficialmente también reina mía, Sofía, se relaciona sólidamente con Grecia".

Antonio Aradillas 


Fuente: Religión Digital