viernes, 29 de agosto de 2014

Consagración de un santuario del Patriarcado Ecuménico en Ronda (Málaga, Andalucía)


El jueves 28 de agosto de 2014, día de la Dormición de la Santa Madre de Dios, Su Eminencia Policarpo inauguró en Ronda (Málaga) una nueva iglesia del Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal (Patriarcado Ecuménico), dedicada a la Madre de Dios de la Pronta Escucha (gr. Gorgoepikoos), con la celebración de la primera Divina Liturgia; la tarde anterior había celebrado allí mismo las Vísperas y Maitines de la fiesta.

En el acto estuvieron presentes muchos fieles ortodoxos de la zona, sobre todo ucranianos, así como el clero de la región sur de España y el P. Archimandrita Serafín (Dimitríu), expresamente llegado desde Grecia.

Antes de la Liturgia, el Metropolitano Policarpo ordenó subdiácono a D. Vladimir Voznyak.

Al final del acto, S.E. Policarpo nombró ecónomo de la iglesia al P. Rodión Marynyuk, gracias a cuyo esfuerzo se ha equipado totalmente el templo, y entregó una mención honorífica a su fundador, D. Borís-Juan Lissitzky, varón de 84 años de origen germanohebreo que recibió el Santo Bautismo hace 4 años en Andalucía y tenía desde entonces el proyecto de construir una iglesia.

El Metropolitano Policarpo le ha concedido a la nueva Iglesia de la Madre de Dios de la Pronta Escucha la categoría de Santuario ortodoxo panibérico.

Ofrecemos a continuación algunas imágenes del nuevo santuario, que se pueden ampliar haciendo clic en cada una de ellas.









Fuente: Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal (Patriarcado Ecuménico)
Traducción del griego: Ortodoxia Digital

sábado, 23 de agosto de 2014

Entrevista a S.E. Policarpo de España y Portugal


Su Eminencia el Metropolita de España y Portugal, Exarca del Mar Mediterráneo, Monseñor Policarpo (nombre civil Panayiotis Stavrópoulos), nació en el año 1963 en Lepanto. Se graduó en la Escuela de Teología de la Universidad de Atenas (1986), y tras cumplir el servicio militar (1986-1988), cursó un posgraduado en el departamento de Historia Eclesiástica del Instituto Pontificio de Estudios Orientales de la Universidad Gregoriana de Roma (1988-1990). Fue ordenado diácono el 15 de enero de 1990, y presbítero al día siguiente. Sirvió como capellán de la ilustre e histórica Hermandad de San Nicolás y de la Iglesia de San Jorge de los Griegos Ortodoxos en Venecia (1990-2007) y como Vicario General del recién fundado Arzobispado de Italia (1992-2007), ocupándose de lleno de la organización, consolidación y desarrollo de dicho Arzobispado. Al mismo tiempo era Rector de las Parroquias fundadas por él mismo, Padua (1990-2007), Ferrara (1990-1999), Parma (1994-1999) y Perugia (1992-2003). Actuaba como Abad de los Monasterios del Venerable Juan el Segador de Calabria (1994-1997) y de San Jorge de las Nobles Monjas Griegas en Venecia (1992-2007) y Vicepresidente del Consejo Metropolitano y de todas las comisiones del Arzobispado. En el año 1998 tomó posesión del cargo de Archimandrita del Trono Ecuménico. Representó a la Madre Iglesia y el Arzobispado de Italia en varias misiones, reuniones y congresos.

El 30 de abril de 2007, a propuesta de Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomeo, fue elegido por unanimidad por el Santo Sínodo segundo Metropolita del recién fundado Arzobispado de España y Portugal. Su ordenación al Episcopado se celebró el 6 de mayo 2007, Domingo de la Mujer Samaritana, en la Iglesia Patriarcal de San Jorge, oficiada por Su Santidad el Patriarca Ecuménico. El 16 de junio 2007 fue entronizado en la Santa Iglesia Catedral de los Santos Andrés y Demetrio en Madrid. Durante los tres años de su labor pastoral, volvió a fundar las Parroquias de Barcelona y Las Palmas de Gran Canaria, fundó diecinueve (19) parroquias nuevas y siete (7) nuevos núcleos parroquiales, y aumentó el número de los clérigos en dieciocho (18).

El Metropolita realiza misiones eclesiásticas, da conferencias, entrevistas y charlas, escribe artículos, y además del griego, su lengua materna, conoce el italiano, el francés y el español.
Santo: 23 de febrero

Dirección postal: Su Eminencia Reverendísima el Metropolita de España y Portugal Policarpo. Calle Nicaragua 12, 28016 Madrid, España. Tel: (0034) 91 34 54 085. Fax: (0034) 91 35 09 374. Correo electrónico: metropoliespo@yahoo.es. Página web: www.iglesiaortodoxa.net.

─ En primer lugar, nos gustaría que nos hablase un poco sobre la historia de la Iglesia Ortodoxa Griega de Madrid.

─ Los comienzos de la presencia de griegos ortodoxos en Madrid se remonta en 1890-1895 cuando a los pocos griegos diplomáticos se añaden algunas familias de pescadores de esponjas del Dodecaneso y de peleteros de la Macedonia occidental.

En 1949 se funda oficialmente la Comunidad Ortodoxa Griega de Madrid y se ordena como primer sacerdote permanente el georgiano padre Rafael, quien viene de París. Desde el principio la Parroquia Ortodoxa Griega y la Comunidad del Santo Andrés tuvo un carácter bilingüe, de manera que unió a los pocos habitantes griegos y eslavos de la capital ibérica, y esta primera parroquia utiliza como templo un piso en el centro de Madrid. La parroquia en cuestión se reconoce por el Ministerio de Asuntos Exteriores en 1949, y en 1968 por el Ministerio de Justicia (Dirección General de Asuntos Religiosos), mientras que en 1991 se convierte en «Iglesia Ortodoxa Griega de España». Con esta denominación y bajo la acogida jurídica de la Federación Protestante de España, se incorpora al Convenio que se lleva a cabo entre el Estado español y la Federación Protestante de España, el cual fue ratificado el 10 de noviembre de 1992 por el Parlamento. Fue un hito en la historia de la Parroquia Ortodoxa Griega la milagrosa adquisición de una parcela en 1970, y la construcción del templo, de la vivienda y de los espacios parroquiales en tres años, de modo que a finales de 1973 se inaugurase el complejo de edificios de la Iglesia Ortodoxa por el entonces Metropolita de Francia y Exarca de Iberia Melecio.

Canónicamente, Iberia hasta 1963 pertenecía al Arzobispado de Tiatira y Gran Bretaña, y hasta enero de 2003 a la Sede Arzobispal de Francia. El 20 de enero de 2003 se funda el Sacro Arzobispado de España y Portugal que incluye la Península Ibérica: España, Portugal, Andorra y Gibraltar, y sus Islas: Baleares y Canarias (España) y Azores y Madeira (Portugal). El Sacro Arzobispado está reconocido como Persona Jurídica del Estado español mediante Decreto del Ministerio de Justicia (Nº. 907-SG/25.04.2006 Dirección General de Asuntos Religiosos), mientras se promociona su reconocimiento también en Portugal. Actualmente dispone de alrededor de 40 parroquias y núcleos parroquiales, y 30 sacerdotes.

─ ¿Qué actividades ha desarrollado la Parroquia Ortodoxa Griega de Madrid?

─ Aparte del culto, se dan clases de griego a niños pequeños y a mayores. Esta es la actividad principal de nuestra Parroquia, así como el servicio pastoral de los eslavoparlantes y rumanoparlantes que participan en los oficios realizados en nuestro templo. También se llevan a cabo otros varios actos ocasionales de carácter étnico-religioso y cultural, por ejemplo conciertos, fiestas, etc. El último concierto fue el del coro de Argostoli, pero estos son eventos ocasionales y periódicos, no regulares.

Otra actividad de importancia son las visitas guiadas que se hacen a varias escuelas y grupos, por ejemplo asociaciones de la tercera edad, que vienen y visitan la Iglesia, así se hace una visita guiada de contenido teológico, por ejemplo «qué es la Ortodoxia, qué son los iconos, qué es el culto»; este es un acto cultural relevante.

─ Personalmente, he seguido varias veces la Misa en la Iglesia de los Santos Andrés y Demetrio en Madrid. Aparte de la presencia de griegos, me sorprendió gratamente la presencia de rumanos, eslavoparlantes y árabes. ¿La grey se compone de personas que proceden exclusivamente de países ortodoxos? ¿Cómo experimentan esta convivencia ellos mismos?

─ Efectivamente, Madrid, desde hace veinte años, ha dejado de ser una pequeña Parroquia. Después de 1990, cuando se abrió la Europa Oriental, a los pocos griegos y eslavoparlantes de la capital española, se añadieron los inmigrantes económicos de la Europa Oriental. Creo que existe una convivencia pacífica y que aquello que les unes es la misma fe y tradición, la Ortodoxia, que tiene que experimentarse de manera universal –no étnica– por todos los ortodoxos.

No se percibe disgusto alguno entre las diferentes nacionalidades ortodoxas que asisten a los oficios en nuestro templo, porque celebramos la Misa de modo que se cubran las necesidades de esta grey multinacional. Al menos, por parte del clero, la convivencia con esas personas y la Misa en los diferentes idiomas se lleva a cabo de manera armoniosa. La Ortodoxia, como el Helenismo, es universal, no etno-racial.

─ La Comunidad Griega Ortodoxa de España es relativamente pequeña. A pesar de ello, la obra del Arzobispado Griego se amplía continuamente… Indicativamente, observamos que aumenta el número de Parroquias Griegas…

─ La presencia griega en la Península Ibérica es limitada numéricamente hablando. Es el único espacio europeo en donde no se observó inmigración griega, quizás porque los inmigrantes griegos allí donde fueran encontraban inmigrantes españoles y portugueses. Además, económica y políticamente, había similitud entre los dos países, y eso contribuyó a que no hubiera inmigración aquí: los españoles inmigraban y la situación en España era la misma que la de Grecia en aquella época.

Es verdad que la obra del Arzobispado se está ampliando; el Arzobispado tiene un carácter pan-ortodoxo universal como también el del Patriarcado Ecuménico. No podríamos decir que aumenta el número de parroquias griegas, sólo que se ha añadido una parroquia griega más a las dos ya existentes, la de Madrid y la de Barcelona, que es la de Valencia. Básicamente ha aumentado considerablemente el número de las otras parroquias, sobre todo el de las ucranianas, para contar con un número suficiente de parroquias y sacerdotes ucranianos. La mayoría aplastante del rebaño, de las parroquias y de los sacerdotes del Arzobispado, no son griegos, sino de la Europa Oriental, así como la mayoría de los 1.300.000 ortodoxos que residen en la Península Ibérica. Los griegos son una pequeña minoría que se concentra sobre todo en Madrid, Barcelona, Valencia y Lisboa.

─ Fue ordenado Arzobispo de España y Portugal en junio de 2007. ¿Cuál es su valoración de estos primeros tres años?

─ La valoración de estos primeros tres años se puede hacer con una frase ilustrativa: «aunque la tierra sigue temblando bajo nuestros pies, no sólo seguimos erguidos, sino que avanzamos hacia adelante, a pesar de los problemas variados que aumentan a causa de la particularidad que presenta para nosotros, los Ortodoxos, el terreno ibérico, y que debido a la crisis económica últimamente se acentúan aún más.»

─ Sabemos que durante varios años sirvió como sacerdote en el histórico templo de San Jorge en Venecia. ¿Qué particularidades presenta la Comunidad Griega de Madrid en relación con la de Venecia?

─ Sería difícil hacer una comparación, en realidad no es posible. Venecia es una comunidad histórica, una comunidad que ha cumplido más de 500 años de vida oficial. Venecia es la capital cultural del primer helenismo posbizantino, dispone de un templo que es el orgullo de la diáspora griega, un verdadero monumento de la Escuela Cretense. La única cosa que puede considerarse parecida es que también en Venecia hay pocos griegos y que también se vio eclesiásticamente renacida con la llegada de los inmigrantes de la Europa Oriental, es decir que actualmente la iglesia de San Jorge de los griegos (1539-1564), así como la de Madrid, cuenta con un rebaño multinacional, prevaleciendo la presencia ucraniana y moldava sobre las demás. No veo otra similitud.

La de Venecia es una comunidad histórica, se fundó en 1456, tres años después de la Caída de Constantinopla, fue reconocida por el Estado de los vénetos en 1498, tiene un hermosísimo templo, tiene el Instituto Helénico (antes Escuela Flanguinio), tiene un museo que constituye un singular ejemplo de la Escuela Cretense posbizantina, edificios, infraestructuras, una gran fortuna. Aunque numéricamente los griegos son muy pocos, la presencia griega se mantiene a través del Instituto Helénico, de la Comunidad Griega y del Arzobispado de Italia que tiene su sede en Venecia. La mayoría de los griegos viven en Padua, donde la histórica Universidad. Los griegos de Venecia, junto con los italohablantes, ya no superan las 70 personas. Los griegos de la ciudad vecina de Padua, en su mayoría antiguos alumnos, rejuvenecieron Venecia. Ellos se registraron en la comunidad y la rejuvenecieron numéricamente hasta cierto grado, y son los que la dirigen ahora.

No hay que olvidar que Venecia nació bajo Bizancio, fue un dominio bizantino autónomo. Hasta la caída del Bizancio, se consideraba como jefe del Estado veneciano el Emperador, los decretos no salían a nombre del Duque; sí que los firmaba el Duque, pero salían a nombre del Emperador. Es totalmente distinta la relación entre Venecia y el Helenismo. La mitad del terreno del Oriente griego estaba bajo el dominio de los vénetos, se produce una gran ola de griegos hacia Venecia, y muchos de los intelectuales que vinieron a España pasaron primero por Venecia o Italia. Doménico Theotocópulos, por ejemplo, fue durante tres años miembro de la comunidad de Venecia. El templo fue pintado por Mijaíl Damaskinós, maestro de El Greco; algunos copiadores de códigos y docentes del griego antiguo y de estudios clásicos, antes de llegar a Alcalá de Henares y Salamanca, pasaron por Venecia. Eso puede considerarse como un vínculo, pero no puede hacerse ninguna comparación. La diferencia entre las dos comunidades es enorme, sobre todo teniendo presente el factor de la historia y las infraestructuras. Venecia es «Venetiae quasi alterum Byzantium» casi otro Bizancio. Sus iglesias llevan nombres de Santos del Oriente (San Basilio, San Juan Crisóstomo, Santa Eufemia, San Panteleímon, etc.) y encontrarás costumbres eclesiásticas del Cristianismo oriental que no existen en otro lugar del Catolicismo.

─ Desde su punto de vista, y teniendo en cuenta su experiencia en Italia y España, ¿cómo nos ven a los Ortodoxos los Católicos?

─ Oficialmente los Católicos nos ven como «Hermanos Separados». Es la terminología católica oficial empleada para llamar a los Ortodoxos. Hay una diferencia enorme entre el Catolicismo Italiano y el Catolicismo Español, así como hay diferencia dentro de España, donde a los Ortodoxos nos tratan de manera distinta en las diferentes regiones. En unos lugares son abiertos, en otros cerrados. Sobra decir que somos absolutamente dependientes en lo que se refiere a los espacios de culto. Menos la de Madrid, todas las demás iglesias que tenemos son de los Católicos, pero no es precisamente la generosidad que hay en Italia. Quizás este hecho se debe a que el Catolicismo de la Península Ibérica nunca ha tenido contacto con el Oriente griego, mientras que el Catolicismo Italiano ha tenido, puesto que casi la mitad de Italia pertenecía al Bizancio, era grecoparlante y ortodoxa griega, y después de la caída de Bizancio se llenó de comunidades griegas activas, como las de Trieste, Livorno, Venecia, Nápoles, Ancona, Barletta, Brindisi, Mesina, Génova.
El contacto que tiene el Catolicismo Romano ibérico con la Ortodoxia se establece sobre todo desde 1990 en adelante, con la llegada de los inmigrantes de la Europa Oriental. Es una presencia que no se puede ignorar, puesto que los Ortodoxos ya somos en toda la Península Ibérica sobre 1.300.000. Esto lo ha reconocido oficialmente el Estado español, concediendo el «Notorio Arraigo» a la Iglesia Ortodoxa en su conjunto. La presencia acentuada de los ortodoxos provenientes de la Europa Oriental obliga a entablar contacto: llaman a la puerta, piden una Iglesia, piden un espacio de culto, aparece un obispo, aparece un cura, surge una comunidad organizada, y así empieza el contacto, sobre todo en lo que se refiere a la necesidad imperiosa de adquirir espacios para el culto. Por consiguiente, dependemos de la comprensión y amabilidad fraternal de la Iglesia Católica que en líneas generales sí que existe. En definitiva, repito que la experiencia en Italia, como también en el resto de Europa, es muy diferente de la que se vive en la Península ibérica.

─ ¿Cómo son sus relaciones con la Iglesia Católica local?

─ En líneas generales nuestras relaciones con la Iglesia Católica Romana de la Península ibérica son buenas y fraternales. Repito de nuevo la particularidad que presenta el terreno ibérico y las dificultades con las que nos encontramos a diario. El equilibrio es fino y tenemos una necesidad imperiosa de espacios de culto, dependiendo de la comprensión y amabilidad de nuestros hermanos católicos romanos. Personalmente, en este sector sigo la «política» fraternal del Patriarcado Ecuménico y de nuestro Patriarca, y según prometí en mi discurso de entronización voy a trabajar, aunque sea unilateralmente, en favor de la unidad de los Cristianos, teniendo como emblema los discursos de nuestro Señor poco antes de su pasión salvífica «para que todos sean uno».

De todos modos, lo que veo es que el tratamiento de la jurisdicción del Patriarcado Ecuménico por porte de la Jerarquía Católica Romana ibérica, al menos a nivel institucional y en líneas generales, no es la debida, si tomamos en cuenta los vínculos que unen el Patriarcado Ecuménico con la Iglesia de Roma y los dos primus inter pares, el Patriarca Ecuménico y el Papa Benedicto XVI; en cambio las cosas para los rumanos por ejemplo son más fáciles.

─ ¿Cuál es la relación del Patriarcado Ecuménico con las demás jurisdicciones ortodoxas, como el recién fundado Arzobispado Rumano, el Ruso, el Serbio, etc.?

─ Voy a hablar a nivel ibérico. Tenemos unas relaciones excelentes con la jurisdicción rusa y serbia, así como con la rumana.

─ Sabemos que uno de los temas que va a tratar el Sínodo Panortodoxo es el de la jurisdicción de la Diáspora Ortodoxa. ¿Cuál es su postura en este asunto?

─ Como es sabido, en el tema de la Diáspora las Iglesias Ortodoxas están divididas. Hay ciertas Iglesias, encabezadas por las grecohablantes, que profesan los criterios eclesiológicos y canónicos que dicen que la diáspora ortodoxa pertenece al Patriarcado Ecuménico, pero hay otras Iglesias que aplican el criterio étnico, es decir los rumanos en la Iglesia Rumana, los rusos en la Rusa, etc.

Desde luego la diáspora ortodoxa constituye un tema y un problema espinoso para las relaciones interortodoxas. La Cuarta Conferencia Panortodoxa Preconciliar de Ginebra (junio 2009) dio el primer paso hacia la solución de este problema, fundando las Conferencias Episcopales Ortodoxas Regionales, y aquí se fundó la Asamblea Episcopal Ortodoxa de España y Portugal. Es un gran éxito para la Eclesiología Ortodoxa y los Cánones Sagrados de la Iglesia el hecho de que el presidente de cada asamblea es miembro nato el Arzobispo del Patriarcado Ecuménico, es decir que no es por elección, ni la presidencia es alterna, sino que el presidente es siempre el Arzobispo del Patriarcado Ecuménico. El Patriarcado Ecuménico es la Iglesia Primada y la Madre Iglesia y los cánones reconocen sólo al Trono Ecuménico la jurisdicción ilimitada, la jurisdicción que concierne a lo que llamamos Diáspora, aunque el término Diáspora poco a poco va adquiriendo unas dimensiones contemporáneas. Podemos sólo hablar en materia de geografía, pero al referirnos al grey no podemos hablar de Diáspora, porque ahora el mundo se está convirtiendo en un pueblo.

Así pues, esa Cuarta Conferencia Panortodoxa Preconciliar en Ginebra dio un primer paso para solucionar el tema de la Diáspora Ortodoxa, con la fundación de las Conferencias Episcopales Ortodoxas Regionales, las que preside como miembro nato el Arzobispo del Patriarcado Ecuménico. Por supuesto, las jurisdicciones permanecen independientes, y el tema en su conjunto queda por resolverse por el futuro Santo y Gran Sínodo de la Iglesia Ortodoxa que se va a convocar, si todo marcha según lo previsto, en 2016 en Estambul. Este Sínodo se va a celebrar en la Iglesia de Santa Irene, que fue edificada por Constantino I el Grande y después restaurada por Justiniano, constituyendo la Catedral de Constantinopla antes de la construcción de la Santa Sofía, y se dice que se ha conseguido el permiso de las autoridades turcas para que se celebre el Sínodo en Santa Irene, que hoy es museo y sala de conciertos. En paralelo se va a festejar el aniversario de los 1.600 años desde el decreto de Constantino I el Grande que reconoció oficialmente el Cristianismo. Por lo tanto, con la ayuda de Dios, la solución canónica definitiva del problema de la Diáspora depende de este Sínodo, bajo la presidencia del Patriarca Ecuménico, el Primado de la Ortodoxia, y estarán presentes todos los primus inter pares de las Iglesias Ortodoxas regionales.

─ En las sociedades occidentales se observa una tendencia de marginación del sentimiento religioso. ¿En su opinión existe esta amenaza en el Mundo ortodoxo?

─ La amenaza existe para el Mundo ortodoxo, porque ya no hay distinción entre Occidente y Oriente. El mundo, con la globalización, se ha convertido en un pueblo. Lo bueno, al menos, es que por esta marginación, que también afecta el Mundo ortodoxo, y le va a afectar aún más con el paso del tiempo a causa de la introducción exponencial de teorías occidentales en el Oriente, nadie puede imputar responsabilidades a la Iglesia Ortodoxa. En cambio, las Iglesias occidentales son las responsables, para mí, hasta cierto punto de la secularización que ha predominado en el mundo occidental, puesto que ellas mismas se secularizaron. Aunque la secularización se haya introducido en el mundo oriental, sin embargo la Iglesia Ortodoxa, al quedar como siempre fiel a sus tradiciones, a sus dogmas y a su culto, actúa como un muro resistente frente a ella. Además, no es una casualidad el hecho de que los cerebros de la globalización, la cual es solamente de clase económica y cultural occidental, consideran a la Iglesia Ortodoxa como el impedimento número uno en sus planes.

─ ¿En qué fase está el diálogo entre la Iglesia Ortodoxa y la Católica en el momento actual?

─ En el momento actual el diálogo oficial está en un punto crítico, porque está examinando uno de los puntos principales que dividen a las dos Iglesias. Concierne a la eclesiología y más en concreto a la primacía del Obispo de Roma. Existe, siempre, una primacía en la Iglesia y un primado a nivel regional (Arzobispo) y nacional (Patriarca). La cuestión es si esa primacía es de poder o de honor y diaconato.

Actualmente se ha aclarado que en la Iglesia existe una primacía, existe un primado, y el primado en toda la Iglesia es el Obispo de Roma, siempre dentro de la institución de la Pentarquía de los cinco Patriarcas. Pero sigue siendo siempre la diferencia primordial, porque para los Ortodoxos esta primacía no es una primacía de poder, sino de honor, primus inter pares. En estos momentos hay varias Comisiones, teológicas e históricas que revisan la primacía del Obispo de Roma, que en esencia no existe, para avanzar luego al segundo milenio, cuando se formó y predominó dogmáticamente. La primacía del obispo de Roma es uno de los puntos cruciales que dividen a las Iglesias Católica Romana y Ortodoxa, puesto que para nosotros la primacía se considera como primacía de honor y el primado es inter pares, según la eclesiología católica romana se trata de una primacía de poder, siendo el Papa superior incluso al mismo Sínodo Ecuménico.

Por lo demás, el diálogo avanza y veremos a dónde terminará la revisión de este punto, que empezó en la Asamblea Plenaria de la Comisión Mixta Internacional de Ortodoxos y Católicos en Ravena y continuó en Chipre. No sé cuándo y dónde tendrá lugar la próxima asamblea de la Comisión. El texto común que fue firmado reconoce que en la Iglesia hay primacía y primado. Queda por resolver la gran diferencia de qué clase de primacía estamos hablando, de poder u honor, y tampoco sé si el diálogo teológico va a dar una solución definitiva, dado que es una diferencia teológica, dogmática y eclesiológica importante. De todos modos, según los Santos Cánones, la Sagrada Tradición y la Eclesiología de la Iglesia indivisa, el primado no se puede concebir sin los demás obispos, y tampoco ellos sin su primado.

Preguntas: Dimitris Ioannou
Entrevista - transcripción - fotos: Sofía Roilidou
Traducción al español: Vicky Rouska
Revisión de la traducción: Emmanuel Vinader


lunes, 18 de agosto de 2014

Pasionario Hispánico. 06/08 (19/08) - Santos Niños Justo y Pastor, Mártires


1. Pasión de los Santos mártires Justo y Pastor, que sufrieron martirio en la ciudad de Cómpluto bajo el gobierno de Daciano, el día seis de Agosto. 
R/. Gracias a Dios.

2. En aquellos días, cuando el crudelísimo Daciano, inspirado por la voz de la Serpiente y por el consejo del Diablo, recorría rabioso todo el mundo, hasta el punto de que atormentaba con diversos tipos de suplicios a todos los cristianos, de los que le llegaban rumores de que llevaban una vida santa por distintas regiones, e insistentemente dirigía el vasallaje de todos los pueblos hacia el rito de su sacrílega religión, de repente el azar de su viaje lo llevó a la ciudad de Cómpluto. Al conocer casi toda la población la terrible noticia, dos niños muy santos, Justo y Pastor, abandonando las tablillas de la escuela, en las que sus tiernos años se iniciaban en las letras, se dirigieron no a la escuela de un maestro o de un doctor de este siglo, sino, como discípulos veteranos de Cristo, corrieron con entusiasta presteza al espectáculo de su propio martirio.

3. Viendo y comprendiendo con preocupación y ánimo atento qué se proponía el furor del demente Daciano, se le anunció a Daciano que estos dos niños eran cristianos y que eran hijos de padres cristianos: «Han venido al martirio a ofrecerse voluntariamente para ser atormentados, si vuestra clemencia hace una redada de cristianos. Después de escuchar atentamente esto Daciano, lleno de indignación, ordenó que fuesen detenidos sin ser oídos y fuesen azotados, temiendo que si los conducían ante su presencia para ser interrogados, fortalecerían los ánimos de los presentes para la confesión del nombre de Cristo, y que, si no ,los doblegaba, se vería públicamente que su maldad era vencida por unos niños.

4. Habiendo sido detenidos, antes de sufrir martirio los santos mártires, con la asistencia de un ángel de Dios se confortaban mutuamente con alegría. Justo decía: «Hermano Pastor, no temas este sufrimiento pasajero; no tengas miedo a los golpes de los verdugos sobre tu débil cuerpo. No sientas temor ante la espada cuando caiga sobre ti, porque, si por voluntad de nuestro Señor Jesucristo nos está reservado por ello ir a la merecida gloria, recibiremos en la vida futura una fortaleza, que no debilite nuestra pequeñez, sino que nos conduzca a la plenitud de los mártires y a la vida gloriosa de los ángeles. Estando aquí por breve tiempo tenemos una vida corta entre los hombres. Allí, en cambio, recibiremos la plenitud de la vida eterna a lo largo de los días, si le complacemos».

5. Le respondió San Pastor: «Hermano Justo, está bien que tú me exhortes, para que junto conmigo, tu hermano Pastor, alcances la justicia que llevas en tu nombre. Por la confesión del nombre de nuestro Señor Jesucristo soportemos que nuestro cuerpo sea degollado y nuestra sangre derramada, para que en el Santuario celestial de Cristo podamos adorar su cuerpo divino y su preciosa sangre. No nos eche atrás el amor a nuestros padres y allegados y no tengamos piedad de nuestra edad, sino que presurosos vayamos rápidamente a las alturas del Cielo, donde merezcamos obtener el perdón de los pecados de nuestra infancia y el de nuestros padres».

6. Los crueles verdugos que habían sido enviados, viéndolos hablar tales cosas con el mismo ánimo, informan a Daciano preguntándole qué disponía respecto a aquellos, a quienes habían oído consolarse valientemente en el nombre del Señor. Al oír esto Daciano estupefacto dice: «No merecen ser traídos a mi presencia quienes no han querido gozar de las tiernas fuerzas de su infancia y han desdeñado adorar el venerable culto de nuestros dioses». Y ordena que inmediatamente se les dé muerte con una espada lejos de la ciudad. Fueron conducidos al Campo Laudable, al que ningún muro cercaba, y en él recibieron meritorio martirio por el nombre de Cristo. Abiertos los Cielos y con ángeles triunfantes entre coros de mártires, el Salvador recogió sus almas en el descanso eterno de la morada celestial.

7. Después de la rápida partida del diabólico Daciano, algunos cristianos saliendo sepultaron con honor sus cuerpos en el mismo lugar, en el que habían sufrido el martirio, y para cada cuerpo dentro de una misma basílica levantaron un altar santo en su honor. Nuestro Señor Jesucristo llenó este santo lugar de tanta majestad de su poder, que cualquiera que con fe pura y sincera devoción suplique su piadosa ayuda, sea cual sea la enfermedad de la que esté aquejado o la asechanza de enemigos con que sea atacado, inmediatamente es liberado por la poderosa intercesión de los santos.

8. Por lo que debemos, unidas nuestras voces, en su festividad entonar cánticos y salmos diciendo: «Alegraos, justos, en el Señor. Conviene la alabanza a los rectos», para que elevemos nuestros cantos de alabanza en este día al Altísimo con nuestras ofrendas por su martirio, pues derramaron su preciosa sangre por el Reino de los Cielos y por la salvación de todos nosotros.

9. Bendito sea el nombre del Señor por los siglos de los siglos.
R/. Amén.


Fuente: La Ermita

viernes, 15 de agosto de 2014

Valencianos regalan una réplica de la Síndone y su relicario a la iglesia de Santa María de las Blanquernas en Constantinopla


Integrantes del Centro Español de Sindonología (CES), entidad con sede en Valencia dedicada al estudio y difusión de la Sábana Santa de Turín y de otras reliquias atribuidas a Jesucristo, viajarán el próximo 20 de agosto a Estambul, antigua Constantinopla, donde regalarán una réplica artesanal realizada en Valencia, de la Síndone y del relicario que la albergaba, tal y como llegó a esta ciudad turca, en el año 944.

La réplica será donada por el CES a la iglesia ortodoxa de Santa María de Blanquernas en Estambul, a la que llegó el 15 de agosto de aquel año la Sábana Santa procedente de Edesa, actual ciudad de Sanli-Urfa, según ha indicado hoy a la agencia AVAN Jorge Manuel Rodríguez, presidente del Centro Español de Sindonología, quien ha añadido que “la liturgia bizantina conmemoraba la entrada oficial de la reliquia el 16 de agosto”.

La reproducción, de 1,30 metros de ancho por 65 centímetros de alto, consta de un relicario de tela dorada en cuyo interior se puede ver el rostro de Jesucristo en la Sábana Santa, ya que, según la tradición, la Síndone llegó a Constantinopla plegada sobre sí misma, “de manera que presentaba un tamaño más reducido del real, mostrando únicamente la imagen del rostro”, ha añadido.

La réplica ha sido elaborada de forma artesanal, en base al estudio de la iconografía de la reliquia que se representaba en la antigua Bizancio, según Jorge Manuel Rodríguez, quien ha añadido que “se trata de un trabajo riguroso y minucioso”.

Miembros del CES entregarán personalmente la réplica en la iglesia de Estambul. El centro organiza desde el año pasado diferentes viajes para completar el recorrido histórico de la Sábana Santa desde su origen hasta Turín. Este año visitarán los lugares por los que pasó la Síndone en Turquía.

Asimismo, la sede del Centro Español de Sindonología, ubicada en la calle Barcelonina, 3 de Valencia, conservará en su museo una copia de esta réplica artesanal, han añadido.

El Centro Español de Sindonología, además de las actividades de investigación que sus miembros llevan a cabo, ofrece cursos de formación continua para sus socios y “para todos aquellos que tengan interés por los temas que nos ocupan”, ha añadido. En este sentido, organiza ciclos de conferencias, simposios y congresos especializados.


Fuente: www.elperiodic.com

miércoles, 13 de agosto de 2014

"La Eucaristía, el sacramento por excelencia". Artículo de S.E. Policarpo (Stavropoulos)


Introducción

Para los Ortodoxos la Divina Liturgia, con mayúsculas, es la Eucaristía, mientras que la misma palabra escrita con minúsculas se refiere al ritual o ceremonias en general. Liturgia (Λειτουργία) es el “ἒργον τοῦ λαοῦ”, es decir, la obra común del pueblo o expresándolo de otra manera, es la operación del misterio de Cristo y de la Iglesia, lo que significa que el pueblo se reúne para operar el sacramento por excelencia que es su salvación. Según el pensamiento ortodoxo el hombre se ha plasmado y el mundo se ha creado para la liturgia y la liturgia para el hombre y el mundo, por eso hombre y mundo son por excelencia litúrgicos.

Cuando Cristo habló por primera vez a los hombres del misterio de la Divina Eucaristía se llamó a sí mismo el “pan de la vida”, pan bajado del cielo para ofrecerse “para la vida del mundo” (Juan 6, 48-51).

Cristo es el pan de vida que ha bajado del cielo (ὁ καταβάς) por el poder del Espíritu Santo. Descendióό el día de la Anunciaciónόn a la Bienaventurada Virgen María y la Virgen se convirtió “en tierra buena y bendita” donde germinό el pan de vida. Desciende en el momento de la Anunciaciónόn eucarística sobre la Iglesia virgen y la Santa Iglesia se convierte también en tierra buena y bendita donde germina el pan de vida. Es en la Divina Liturgia donde se efectúa el acontecimiento del descenso de Cristo y de su presencia en la Iglesia; porque la Divina Liturgia es Cristo entre nosotros. “Y, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final del mundo” (Mt 28, 20).

Si la Divina Liturgia es “Cristo con nosotros”, proponer una explicación de ella significa, en realidad, hacer una explicación de Cristo. Los Santos Evangelistas y los Santos Padres Teóforos han hablado de Cristo en base a la experiencia que han tenido personalmente de Él, como han sido los Evangelistas o la experiencia que han tenido de Cristo en base a la Divina Liturgia como es el caso de los Santos Padres. “Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, lo que nuestras manos han tocado, o sea, el Verbo de vida, de ello damos testimonio” (1Juan 1,1-2). Una “explicación” moderna de la Divina Liturgia debe brotar de la visión de Cristo, del oído de Cristo y del contacto palpable con Cristo de parte de los hombres de hoy, es decir, la experiencia de Cristo como la han visto y la han tenido los Santos en la Divina Liturgia, como la han vivido y como la han visto en nuestra Santa Iglesia. Incluso hoy día, en los tiempos difíciles que atravesamos, existen corazones encendidos de amor a Cristo, que viven en su presencia en el altar, que concelebran en la hora de la Divina Liturgia con los ángeles y los Santos, que viven en el Reino bendito de Dios.

1. Qué es la Divina Liturgia

a) La recapitulación de toda la economía divina

Todos los maravillosos acontecimientos realizados por Dios para recibir en su casa el hombre alejado por la desobediencia y hacerlo de nuevo miembro de su familia se entienden como economía divina. La economía de Dios nuestro Salvador con respecto al hombre “consiste en levantarlo de su condición de caído y conducirlo a la familiaridad de Dios desde su estado de alienaciόn causado por la desobediencia”, dice San Basilio el Grande (Basilio de Cesarea, El Espíritu Santo, 35, a cura de G. Azzali Bernardelli, Città Nuova, Roma 1993, p. 134, Colección de textos patrísticos 106). En la Divina Liturgia es donde se produce este acontecimiento de nuestra salvación en Cristo. “Los misterios llenos de dones de salvación que celebramos en cada reunión litúrgica son llamados “eucaristía”, es decir, acción de gracias, porque son el memorial de los muchos beneficios recibidos y la manifestación más elevada de la providencia de Dios”, nos recuerda San Juan Crisóstomo (Comentario del Evangelio de San Mateo, 25,3, vol. 2, a cura de R. Minuti-E.Monti, Città Nuova, Roma 1968², p.15). En la Divina Liturgia se reviven, bajo los signos misteriosos, la entera economía divina.   La Divina Liturgia por su poder y significación es escatológica, es un acontecimiento eterno y eternamente actuante. La vida de Cristo, su muerte, su resurrección y su Reino ya han entrado en este mundo. Se trata de un reino mesiánico que se realiza en la Iglesia cuando los fieles se reúnen con su obispo para ser una comunidad en el Cuerpo del Señor; porque la Liturgia es la manifestación de la Iglesia como el nuevo eón, como parusía, como segunda venida de Cristo resucitado. Por eso, al terminar la Liturgia puede decir el sacerdote: “Tú que eres la plenitud de la Ley y los Profetas, Cristo nuestro Dios, habiendo cumplido todo el plan de nuestra salvación, colma nuestros corazones de alegría... etc.”.

Además, el misterio de la divina economía ya se manifestó en el mismo instante de la desobediencia del hombre. El Señor Filántropo, nos dice San Juan Crisóstomo “vio enseguida lo que había ocurrido y la gravedad de aquel hecho y se dispuso a procurar el remedio para que aquella falta no se convirtiera en una herida incurable... Ni por un instante cesό en su infinita bondad de cuidar del hombre” (Sobre el Génesis, 17, 2, PG 53, 136). Con hechos maravillosos y palabras proféticas Dios preparaba al hombre para participar en la plenitud de la vida y del amor.

Algunos acontecimientos y profecías del Antiguo Testamento se refieren directamente al misterio de la Divina Eucaristía. El primero de ellos es la ofrenda de pan y vino realizada por Melquisedec (Gen 14, 18-20). Dice San Juan Damasceno que Melquisedec fue “figura e imagen del verdadero Sumo Sacerdote Cristo” (La fe ortodoxa, 4, 13, a cura de V. Fazzo, Città Nuova, Roma 1998, p. 270, Colección de textos patrísticos 142) y su ofrenda “imitación de la ofrenda de Cristo”. Él mismo, “lleno de espíritu profético, habiendo comprendido que la oblación futura sería presentada por las Gentes, daba culto a Dios con pan y vino imitando al Cristo venidero”, nos recuerda San Juan Crisóstomo (Sobre Melquisedec, 3, PG 56, 261). El Santo Melquisedec, vive en el Espíritu Santo, un futuro en el presente e imita aquello que todavía no se ha realizado.

De igual manera el sacrificio de Isaac (Gen 22,1-14) es una prefiguración del sacrificio de Cristo. Lo mismo habría que decir del sacrificio del Profeta Elías (1 Reyes 18, 1-40) e incluso la visiόn de Isaías (Is 6, 1-7) se mueve en una atmόsfera litúrgica.

La Pascua judía es el evento prefigurativo por excelencia de la Eucaristía. Esta fiesta era un continuo memorial de la salvación por Dios de los Hebreos y una continua acción de gracias por los beneficios recibidos de Dios.

Todos los hechos recordados preparaban la plenitud de los tiempos en los cuales se manifestó la Verdad: Cristo. Cristo es la recapitulación del misterio de la divina economía y cada acontecimiento de su vida es para el hombre una bendición divina. La totalidad de todos los eventos de la vida de Cristo se encuentran en la celebración de la Liturgia Eucarística: “Todo esto que se cumple en el divino sacrificio es imagen (τύπος) de la pasión salvífica, sepultura y resurrección de Cristo... y de toda su salvífica estancia entre nosotros y de su economía para nosotros”, escribe el Obispo Teodoro de Andida (Sobre los símbolos y los misterios de la Divina Liturgia, 1, PG 140, 417A). Ante nosotros se despliega la vida de Cristo porque “la entera mistagogía es como una única representación de un mismo “cuerpo”, que es la vida del Salvador”, dice San Nicolás Cavásilas (Comentario de la Divina Liturgia, 1, 7, SC 4 bis, p. 63) y San Juan Crisóstomo dice que “los ojos de la fe ven lo invisible” (Sobre el hecho apostólico: 2 Tm 3,1; 2, PG 56, 272).

El Santo Altar se hace el “lugar de la calavera”, el Gólgota temible. Dejando el Gólgota nos acercamos al lugar de la resurrección: “el misterio celebrado en Pascua no es más grande del que estamos celebrado ahora. Es el único y mismo misterio y la misma gracia del Espíritu; es siempre Pascua” (Juan Crisóstomo, Comentario a la Primera Carta a Timoteo, 5, 3, a cura de G. Di Nola, Città Nuova, Roma 1995, p. 113, Colección de textos patrísticos 124).

La Divina Eucaristía es la Pascua incesante de la Iglesia. Es el principio del nuevo eón que irrumpe en el viejo y lo renueva. Es la presencia carismática del Reino futuro: “no has cesado de hacer cuanto era necesario para conducirnos al cielo y darnos tu reino futuro”, dice el sacerdote en la Anáfora. Cristo nos ha dado el Reino futuro y la posibilidad de llegar al cielo, y lo que es más grande: nos hace dignos de ser acogidos, nosotros pecadores, por el Señor del cielo.

En la Divina Liturgia coexisten la realidad presente y la futura, el principio y el fin, porque la Divina Liturgia es el misterio del Cristo y  también Cristo es “el Alfa y el Omega, el Primero y el Último, el principio y el final” (Ap. 22, 13), así, la Divina Liturgia es, en Cristo, la Sínaxis del espacio y del tiempo y su transfiguración en espacio y tiempo litúrgico: “la Pascua del Señor se acerca, los tiempos se unen, los espacios se unifican y el Verbo que preside a los Santos se regocija, Él, por medio del cual el Padre es glorificado. A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén” (Carta a Diogneto, XII, 8).

 b) Teofanía Trinitaria

La Divina Economía es la manifestación del amor del Dios Trino por el hombre. El autor y actor de nuestra salvación ha sido el Verbo de Dios, el Padre se complace en la obra de su Hijo y el Santísimo Espíritu coopera: “La teofanía teándrica en la carne se realizó porque el Padre la ha querido, el Hijo se ha encarnado y el Espíritu Santo ha cooperado” (Cesario de Nazianzo, Diálogo 3, pregunta 167, PG 38, 1129).

El misterio de la divina economía es una teofanía trinitaria. La Divina Liturgia, en la cual se revive por la gracia este misterio, es también una teofanía trinitaria. Su celebrante “desvela la Santa Trinidad”, escribe San Gregorio el Teólogo (Oración 43, 72, p. 1113).

Desde el inicio hasta el fin la Divina Liturgia nos ayuda a vivir el misterio de la presencia trinitaria. El sacerdote comienza diciendo: “Bendito sea el Reino del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. “Gracias a la encarnación del Señor, por primera vez, los hombres han visto a Dios, una Trinidad de personas. Lo que se cumple en la celebración es la iniciación mistérica de la encarnación del Señor. Es necesario por tanto que desde el principio resplandezca y sea anunciada la Santa Trinidad”, escribe San Germán de Constantinopla (Historia eclesiástica y contemplación mística, PG 98, 401B).

Siguen las “ἐκφωνήσεις“trinitarias, las tres antífonas y el himno trisagio que cantamos a la Trinidad vivificante. Y cuando se acerca el momento central del misterio, el celebrante nos ofrece “la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo”.

Dando gracias a Dios por todo aquello que su amor ha hecho por nosotros: “Tu de la nada nos has traído a la existencia y, caídos, nos has levantado y no has dejado nada por hacer hasta conducirnos al cielo y darnos tu Reino futuro. Por todos estos beneficios te damos gracias a ti, a tu Hijo unigénito y a tu Espíritu Santo”. Después suplicamos al Padre de Luz que envíe al Paráclito para que consagre la ofrenda del Hijo. El Paráclito viene y realiza el “milagro del misterio”: Nos dona Cristo. Todo se llena de la luz de la divinidad trisolar y nosotros nos convertimos en huéspedes del amor trinitario. Comulgando el Santo Cuerpo y Sangre de Cristo nos convertimos en templo de la Trinidad Santísima, porque “si uno está en nosotros podemos decir que la Trinidad entera está en nosotros”, como dice San Atanasio el Grande (Cartas a Serapiόn, El Espíritu Santo, 1, 20, a cura de E. Cattaneo, Città Nuova, Roma 1986, p. 76, Colecciόn de textos patrísticos 55).

Al término de la Divina Liturgia nuestra alma “portadora de Cristo” irradia la Luz Trinitaria: “Hemos visto la verdadera Luz, hemos recibido el Espíritu celestial, hemos encontrado la verdadera fe, adorando a la Trinidad indivisible, porque ésta nos ha salvado”, canta el coro al final de la Liturgia.

c) Sínodo (Unión) celeste-terrenal

La presencia del Dios Trinitario confiere a la Sinaxis eucarística su real dimensión: Sínodo o Unión del cielo y de la tierra.

El espacio en que se celebra la Santa Oblación se convierte en “la morada de Dios con los hombres” (Ap. 21, 3). Junto con los hombres, la creación entera glorifica a Dios. Toda la realidad se unen “sobre el altar colocado ante el Trono de Dios” (Ap. 8, 3) y Le dan gracias. Esta es la esencia de la Divina Liturgia: Reunirse todo el universo en un mismo lugar y ponerse en camino hacia el Reino del Dios Trinitario. Por esta razón San Juan Crisóstomo y otros Santos Padres la llaman “σύν-οδος”, porque todos juntos “con-caminan” en direcciónόn a Dios: “Ninguno de los que comen esta Pascua (la Divina Eucaristía) mira a Egipto, si no al cielo, a la Jerusalén celeste” (Comentario de la Carta a los Efesios, 23, 2, PG 62, 166).

La Divina Liturgia es la presencia real de Cristo: “Cuando te preparas para cercarte a la Santa Mesa, cree que allí está presente el Rey de todos” (Juan Crisóstomo, Sobre la visiόn de Isaías 6,1; Homilía 6, 4, PG 56, 140). Cristo “que reúne todas las creaturas” (Gregorio de Nisa, Homilía sobre el Eclesiastés, III, a cura de S. Leanza, Città Nuova, Roma 1990, p. 76, Colección de textos patrísticos 86), convoca alrededor del Santo Altar todas las existencias y “providencialmente las une tanto a sí mismo como entre ellas” (Máximo el Confesor, La Mistagogía, 1).

Junto a Cristo está la Madre de Dios. Antes que Cristo celebrara su cena, en la Santísima Virgen se celebró, por el poder del Espíritu Santo, el misterio de nuestra salvación: “Tu seno se ha convertido en santa mesa sobre la cual ha reposado el Pan celeste”, se canta en el Oficio de Maitines de la Fiesta de Mediapentecostés. En la Divina Liturgia la Reina de los cielos se encuentra a la derecha del Rey.

El mundo angélico es la cohorte de Cristo. El Señor avanza hasta el Gólgota “invisiblemente escoltado por los ejércitos angélicos”, y en el momento del ofertorio los ángeles glorifican con nosotros la bondad de Dios.

Junto a las potencias angélicas participan en la Divina Eucaristía el “coro de los Santos”, según San Dionisio Areopagita. La sínaxis eucarística es la fiesta de la victoria de Cristo y de cuantos están unidos a Él en su camino.

En la Divina Liturgia también están presentes nuestros hermanos difuntos para quienes invocamos la misericordia de Dios. De tal modo, cielo y tierra, ángeles y hombres, vivos y difuntos festejan juntos y juntos dan gracias al Señor por su amor infinito. Todas las creaturas manifiestan su agradecimiento: “Al que está sentado en el Trono y al Cordero alabanza, honor, gloria y poder por los siglos de los siglos” (Ap. 5, 13).

2. Frutos de la Divina Liturgia

a) Divinizaciόn del hombre

El famoso apotegma de San Atanasio el Grande: “Dios se ha hecho hombre para que el hombre pueda ser Dios”, implica que la unión con la Fuente de la Vida no pueda hacerse más que por un acto interior del Espíritu. La participación en la vida divina se realiza mediante una vasta celebración litúrgica que engloba a todo el cosmos. Sin esta apertura a todo lo creado tampoco sería posible la participación amorosa del hombre en el principal acto litúrgico. Si la divino-humanidad se abre al corazón de la historia por la encarnación, y puesto que Dios revela su rostro en Cristo, el hombre, a su vez, descubre cual es su verdadero rostro y cual es su propia vocación; vocación que, además, se inscribe en el carácter irreductible de su persona.

Con el sacramento eucarístico Cristo ofrece al hombre su Cuerpo y Sangre Santísimos para que el hombre sea “un solo cuerpo (σύσσωμος) y una sola sangre (σύναιμος) con Él”, nos dice San Cirilo de Jerusalén (Las Catequesis, 22 o Cuarta catequesis mistagógica, 3, a cura de C. Riggi, Città Nuova, Roma 1993, p. 456, Colecciόn de textos patrísticos 103). Cristo mismo la primera vez que habló de este misterio dijo: “quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él” (Juan 6, 56). El hombre recibe en sí a Cristo y Cristo al hombre. Cristo es al mismo tiempo habitación del hombre y huésped del hombre. Ésta es la demostración de su amor.

Debemos, dice San Juan Crisóstomo, conocer “el milagro de los misterios... Nos convertimos en un solo cuerpo y miembros, como está escrito, a través de su carne y sus huesos” (Ef. 5,30). Y continúa: “... Nos mezclamos con aquella carne... con el alimento que nos ha dado...”, para concluir el mismo Santo Padre: “Para esto se ha mezclado con nosotros y se ha convertido con nosotros en un solo cuerpo, para que fuésemos con Él una sola cosa, como el cuerpo está unido a la cabeza” (Sobre el Evangelio de Juan, 6, 2-3, PG 59, 260).

El fiel, gracias a la Divina Comunión, se hace con Cristo un solo cuerpo, una sola mezcla, una única amalgama. Todo esto se verifica no solo en teoría si no en la realidad misma. Al amor de Dios no le basta con la encarnación, la pasión y el sepulcro, si no que llega hasta la cristificaciόn del hombre, a través de la Eucaristía, enseña el Crisóstomo (Comentario al Evangelio de San Mateo, 82, 5, vol. 3, p. 300). Esta unidad la explica San Gregorio Palamás de la siguiente manera: “Porque en el Tabor su cuerpo fuente de la Luz y de la Gracia todavía no estaba unido a nosotros: iluminaba desde fuera a aquellos que se acercaban dignamente y enviaba la iluminación a sus almas mediante el sentido de la vista; pero ahora, puesto que se ha hecho uno con nosotros y existe en nosotros, ilumina el alma precisamente desde nuestro interior” (Tratado en defensa de los Santos Hesicastas).

Las palabras de los Santos no son filosofía para impresionar el auditor. Son resplandor de sus corazones llenos de la Luz y de la Vida de Cristo. Y el ambiente en al cual se vive y se mueve el santo es el del resplandor de la Luz de Cristo. El mundo se convierte en eucaristía, la creación entera se santifica y se renueva, porque el hombre está santificado y cristificado. El hombre se convierte, por gracia, en Cristo y el mundo en “casa de Dios”. El misterio eucarístico es la puerta a través la cual Cristo entra en el hombre y en el mundo. 

b) Constitución de la Iglesia

Si tomamos la definición general que dan de la Iglesia los Santos Padres como la vida divina entre los hombres, vida que nos hace conocer la comunión de las tres Divinas Personas, la Iglesia será sentida como un ágape, como una comunidad en la que la vida se expresa en una experiencia real de servicio y de fraternidad, en la que el acto de fe y el acto de adoración se encuentran indisolublemente enlazados. La Divina Liturgia ortodoxa es una liturgia de celebración en la que el hombre se convierte en sacerdote del mundo, en celebrante de la existencia.

La Ortodoxia tiene una visión muy precisa de la relación entre acción sacramental e Iglesia, entre Eucaristía e Iglesia. Tomando como base el concepto patrístico que ve en la Eucaristía el sacramento de la unidad de la Iglesia, es decir, la manera por la cual la Iglesia se realiza, la comunión en el sacramento de la eucaristía significa precisamente la comunión en la Iglesia Una y Única. Esta unidad no es moral, si no ontológica; la unidad eclesial y la plenitud de la fe son imperativos, son exigencias de pertenencia que no tenemos derecho a poner en duda.

Conviene aclarar un malentendido: este concepto de Iglesia eucarística no convierte a sus miembros en un gueto litúrgico. Participando de la vida divina la Iglesia debe ser imagen fiel de la Santa Trinidad, o lo que es lo mismo, de un dinamismo vivo en que en las Divinas Personas hay perfecta unidad de amor y no jerarquías de superior e inferior. El acontecimiento eucarístico es el momento en que nos convertimos en partícipes de Cristo de la manera más total e íntima: todo lo que Él es, “sacerdote, profeta y rey”, todo eso nos es concedido a nosotros.

La Eucaristía es el lugar privilegiado en el que el hombre litúrgico descubre su vida a la luz del que da la Vida. Este calificativo de hombre litúrgico se entiende actuando siempre en la Asamblea eucarística de la Iglesia y no en grupos aislados, es decir fuera de la comunión eucarística, no se realiza la plenitud de vida en Cristo y en la Iglesia. En la Didajé leemos: “Como este pan estaba disperso por las colinas y ahora una vez reunido se ha convertido en un solo pan, así se reunirá Tu Iglesia desde los confines de la tierra para formar Tu Reino”. La Eucaristía no admite una concepción individualista, ni se trata, al menos en el Oriente cristiano, de un asunto que atañe a la piedad privada, si no como el sacramento en el que la Iglesia se revela en su realidad total.

El sacramento de la unidad manifestado en su total plenitud en la Iglesia anticipa la parusía de Cristo. No es una anticipación en el sentido del Antiguo Testamento, que figuraban acontecimientos por venir, si no en el sentido de que es portador de aspectos de la parusía ya realizados. Por la Divina Liturgia la Iglesia entra en la meta-historia y en el meta-tiempo. Cada Divina Liturgia es la renovación del descenso del Espíritu Santo sobre los Santos Dones y sobre el pueblo reunido para comulgarlos. Las palabras de Cristo pronunciadas antes por parte del sacerdote se convierten en milagro por y solamente por la Epíclesis y al mismo tiempo es la llamada a la unidad por la participación en el único Espíritu. La κοινωνία (comunión) en el Espíritu Santo no sólo es fruto de su descenso, sino también de la condición para participar en el mismo pan y en el mismo cáliz.

La Iglesia nace de Cristo y se nutre de Cristo. Este nutrimento divino edifica la Iglesia en Cuerpo de Cristo. Nosotros, si también hemos muchos, gracias en el único pan, el Cristo, constituimos un único cuerpo: la Iglesia. De tal manera que cada sínaxis eucarística es una sínaxis de la Iglesia en su totalidad, porque la Eucaristía es el misterio de Cristo.

Conclusión

Dice San Nicolás Cavásilas en su obra “Explicación de la Divina Liturgia”: “Coherederos de las mismas riquezas de Cristo ... aquí abajo debemos cuidar de lo siguiente: Acoger sus dones, guardar sus favores y no rechazar la corona que Dios nos ha tejido”. De esto que hemos leído parecería que el hombre debe adoptar una actitud pasiva en orden a recibir la gracia divina, distribuida libremente por Dios y administrada en sus misterios. Nada de eso. Rechazamos esa especie de quietismo. Debemos recordar el compromiso personal, eminentemente activo y participativo del cristiano para estimular la necesidad de pedir la gracia de Dios. Sigue diciendo el maestro bizantino que “hay que tener en cuenta que Cristo, que nos convida a su banquete, lucha a nuestro lado”, para tomar a través de la Divina Liturgia dignamente parte en su Vida.

Concluyo con esto que muchas santas personas han vivido y continúan viviendo y que la tradición ortodoxa pone en evidencia continuamente referente a la Divina Liturgia. Cuando el sacerdote comenzó a revestir sus ornamentos, apareció ante él la luz de los ángeles, parecida a la luz del alba. Cuando comenzó el rito de la preparación de los Santos Dones, un ejército de ángeles se distribuyó por las cuatro esquinas del templo. Una vez que el sacerdote concluyó la preparación y cubrió los Santos Dones con los velos una luz intensa los cubrió también: porque los velos visibles manifiestan la luz ininteligible que cubre las ofrendas. Cuando llegó el momento de la Gran Entrada y el sacerdote salió con los Santos Dones lo precedía una luz que cubría a todos los fieles. Cuando los Dones fueron depositados en el altar, la luz resplandecía sobre aquél. Después de la consagración el Señor se apareció sentado en el disco en la figura de un niño rodeado de luz. Al terminar la Divina Liturgia vio al Divino Niño ascender al cielo, junto con los ángeles, con gloria y honor. Esta luz es la Luz increada cuya visión la reserva Dios a sus Santos.


Fuente: Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal (Patriarcado Ecuménico)

domingo, 3 de agosto de 2014

El gobierno de España dará validez legal a los matrimonios ortodoxos y de otras confesiones


Los ritos de casamiento religioso de las confesiones con notorio arraigo en España —mormones, ortodoxos, testigos de Jehová y budistas— tendrán validez civil, equiparándose a la religión católica, según el proyecto de Ley de Jurisdicción Voluntaria aprobado este viernes por el Consejo de Ministros.

Según explica el Gobierno, se trata de una modificación que "obedece al pluralismo religioso existente en la sociedad española". Hasta ahora, las confesiones con notorio arraigo pero sin acuerdos firmados con el Estado, tienen que casarse por lo civil para que su matrimonio tenga validez en España.

El proyecto de Ley de Jurisdicción Voluntaria modifica el artículo 60 del Código Civil incluyendo el siguiente párrafo: 'Se reconocen efectos civiles al matrimonio celebrado en la forma religiosa prevista por las iglesias, confesiones, comunidades religiosas o federaciones de las mismas que, inscritas en el Registro de Entidades Religiosas, hayan obtenido el reconocimiento de notorio arraigo en España'.

Expediente al representante religioso

Las confesiones religiosas que tienen reconocido el notorio arraigo en España y que, por tanto, se verían afectadas por esta ley son: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones) —que son más de 51.000 en España—, la Iglesia Ortodoxa —un millón y medio—, los Testigos de Jehová —113.000— y los Budistas —varias decenas de miles—. En España hay más de 51.000 Mormones y 113.000 Testigos de Jehová.

Según reza el proyecto de ley, el reconocimiento de efectos civiles requerirá la tramitación de un acta o expediente previo de capacidad matrimonial y la libre manifestación del consentimiento ante un ministro de culto debidamente acreditado mediante certificación expedida por la iglesia, confesión o comunidad religiosa y dos testigos mayores de edad.

Según explicó el director general de Cooperación Jurídica Internacional y Relaciones con las Confesiones, Ángel Llorente Fernández de la Reguera, una vez que están acreditados los requisitos de capacidad —cónyuges mayores de edad, no casados previamente, ningún impedimento desde el punto de vista del Derecho Civil—, se envía el expediente al representante religioso que corresponda y el ministro de culto puede celebrar la ceremonia con arreglo a su rito y con dos testigos. Después, envían un certificado al registro civil y se inscribe.

Hasta ahora, esto solo es posible para las confesiones que además de notorio arraigo, tienen firmados Acuerdos con el Estado como son católicos, judíos, musulmanes y evangélicos.


Fuente: 20 Minutos

viernes, 1 de agosto de 2014

Los cristianos ortodoxos y otras confesiones en la "Costa de Babel" de Andalucía


Aunque la población española es en su inmensa mayoría católica, la Costa del Sol se dibuja como una Torre de Babel trazada en horizontal sobre el mapa de su litoral. La Asociación Unesco para el Diálogo Interreligioso e Intercultural ya cifró en el año 2007 en 200.000 el número de residentes que profesaban otros credos distintos del católico en toda la provincia. Estos datos hay que relativizarlos, ya que no se encuentran actualizados, pero sí sirven como indicador de una realidad: a lo largo de toda la costa malagueña conviven diferentes religiones y culturas.

El auge del turismo residencial durante las últimas décadas fue el principal desencadenante de este fenómeno. Las comunidades de religiones como el protestantismo, con sus distintas iglesias, reúnen en torno a los 100.000 adeptos en la provincia, y están muy localizadas en la zona costera. Los nuevos evangélicos, en su mayoría alemanes y argentinos; los bautistas y los ortodoxos son las tres grupos que componen esta rama del cristianismo con presencia en la Costa del Sol con raíces europeas, aunque en la actualidad sea Estados Unidos el país con más correligionarios.

El crecimiento de residentes rusos en la Costa del Sol, una comunidad que supera los 30.000 habitantes, ha impulsado el número de ortodoxos practicantes en el litoral. En San Pedro Alcántara existe un espacio que alberga una iglesia ortodoxa a la espera de construir un templo oficial según los cánones tradicionales, con nave de gran altura y cúpula dorada de estilo bizantino. Las misas se celebran en un local alquilado para cumplir con las necesidades de la población ortodoxa; cada domingo reúne una media de 120 fieles. Las fiestas más importantes son la Pascua y la Navidad, festividades que multiplican el número participantes en las celebraciones.

Al ser la Costa del Sol un destino turístico de primer orden, las estaciones hacen oscilar el número de fieles de cada comunidad de esta particular Torre de Babel. En verano, con la llegada del creciente visitante ruso, la iglesia ortodoxa de San Pedro Alcántara aumenta sustancialmente el cupo de devotos que acuden a las misas. Esta particularidad es extensible al resto de confesiones, aunque existan algunas más asentadas, como la protestante, la musulmana y la judía, que representa la cuarta confesión en número de creyentes de la provincia de Málaga. Las sinagogas de Marbella, Torremolinos y de la capital albergan los ritos judíos, una comunidad también en ascenso en la provincia.

Diversidad

Junto a estas confesiones, cabe destacar algunas con una presencia testimonial a nivel estatal, como los centros de la Iglesia Evangelista, de los Testigos de Jehová y de la Iglesia Anglicana, que se reparten por toda la comarca del Guadalhorce y la Costa del Sol, principalmente. Por otro lado, en Fuengirola se ubica una iglesia episcopal, otra presbiteriana e iglesias danesa y escandinava; en Mijas, un templo hinduista y una iglesia ortodoxa frecuentada por rumanos y búlgaros y, en Málaga, una iglesia episcopal, así como una iglesia de Jesucristo de los Últimos Días, entre otros.

El Observatorio de Pluralismo Religioso dependiente del Ministerio de Justicia de España hizo públicos el pasado mes de junio la actualización del registro de los lugares de culto. En la distribución de las religiones minoritarias, destaban los templos protestantes, que representan casi el 60 por ciento del total, seguidos de los musulmanes, con un 22 por ciento. Los lugares de culto de ortodoxos, budistas y mormones representan apenas el 2,8 por ciento, el 2,2 por ciento y el 1,8 por ciento respectivamente. Los datos confirman la pluralidad de distintas confesiones que conviven en un país donde la Costa del Sol, gracias al movimiento poblacional del turismo, sirve como paradigma del contacto y la convivencia de culturas y religiones.

Alejandro Díaz


Fuente: SUR

Oficios del mes de agosto de 2014 en la catedral ortodoxa de Madrid


VIERNES 01
Súplica a la Santísima Madre de Dios 19.00

SÁBADO 02
Vísperas de Domingo 19.00

DOMINGO 03
DOMINGO VIII DE MATEO;
Maitines 09.30
Divina Liturgia 10.45

LUNES 04
Súplica a la Santísima Madre de Dios 19.00

MARTES 05
Vísperas por la Fiesta de la Transfiguración 19.00

MIÉRCOLES 06
LA TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO SEÑOR
Maitines 09.30
Divina Liturgia 10.15
Súplica a la Santísima Madre de Dios 19.00 

JUEVES 07
Súplica a la Santísima Madre de Dios 19.00

VIERNES 08
Súplica a la Santísima Madre de Dios 19.00

SÁBADO 09
SAN PANTALEÓN GRAN MÁRTIR Y SANADOR (viejo calendario)
Divina Liturgia 10.15
Vísperas de Domingo 19.00

DOMINGO 10
IX DOMINGO DE MATEO; San Lorenzo, diácono y mártir
Maitines 09.30
Divina Liturgia 10.45

LUNES 11
Súplica a la Santísima Madre de Dios 19.00 

MARTES 12
Súplica a la Santísima Madre de Dios 19.00

MIÉRCOLES 13
Súplica a la Santísima Madre de Dios 19.00

JUEVES 14
Grandes Vísperas por la Fiesta de la Dormición 19.00

VIERNES 15
LA DORMICIÓN DE NUESTRA SEÑORA
Maitines 09.30
Divina Liturgia 10.45
Oficio Epitafio a la Santísima Madre de Dios 11.45 

SÁBADO 16
Vísperas de Domingo 19.00

DOMINGO 17
DOMINGO X DE MATEO; SAN JUAN DE RILA
Maitines 09.30
Divina Liturgia 10.45

MARTES 19
LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR (viejo calendario)
Divina Liturgia 10.15

VIERNES 22
Sacramento del Óleo Santo 19.00

SÁBADO 23
DESPEDIDA DE LA FIESTA DE LA DORMICIÓN
Divina Liturgia 10.15
Vísperas de Domingo 19.00

DOMINGO 24
DOMINGO XI DE MATEO; San Cosme de Etolia
Maitines 09.30
Divina Liturgia 10.45

JUEVES 28
LA DORMICIÓN DE NUESTRA SEÑORA (viejo calendario)
Divina Liturgia 10.15 

VIERNES 29
MARTIRIO DE SAN JUAN BAUTISTA (ayuno estricto)
Divina Liturgia 10.15

SÁBADO 30
Vísperas de Domingo 19.00

DOMINGO 31
XII DOMINGO DE MATEO; Deposición del Cinto de Nuestra Señora
Maitines 09.30
Divina Liturgia 10.45
Bendición por el Año Nuevo Eclesiástico (01/09) 12.00

DIVINA LITURGIA EN UCRANIANO TODOS LOS DOMINGOS A LAS 13.00 HORAS


Fuente: Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal (Patriarcado Ecuménico)