martes, 28 de octubre de 2014

Actividades de S.E. Policarpo en el mes de octubre de 2014



Ofrecemos a continuación un resumen de las actividades desarrolladas por S.E. Policarpo durante este mes que termina:

04/10: Asistió en la Catedral a la celebración de las Vísperas del Domingo.

05/10: Celebró en la Catedral la Divina Liturgia Pontifical del Domingo II de Lucas. Seguidamente asistió en la Catedral a la celebración, a las h. 13:00, de la Divina Liturgia de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid.

07-08/10: Participó como coorganizador y poniente en el Congreso Ecuménico Internacional: “Atenagoras I y Pablo VI, Jerusalén 1964; Bartolomé I y Francisco I, Jerusalén 2014; las relaciones entre Ortodoxos y Católicos hoy”, organizado por la Comisión Inter-diocesana por el Ecumenismo y el Diálogo Interreligioso de la Conferencia Episcopal Catalana, la Sacra Metrópolis Ortodoxa de España y Portugal, la Comisión por el Ecumenismo y el Diálogo Interreligioso de la Archidiócesis de Barcelona y la Dirección General de Asuntos Religiosos de la Generalidad de Cataluña.

08-12/10: Fue representado por el Rvdmo. Archimandrita Demetrio, Vicario Metropolitano, en el III° Congreso Internacional del Patriarcado Ecuménico en el ámbito de la Sanidad hospedado por la Sacra Metrópolis de Rodas (Grecia).

11/10: Asistió en la Catedral a la celebración de las Vísperas del Domingo.

12/10: Presidió desde el Trono Episcopal a la celebración en la Catedral de la Divina Liturgia del Domingo IV de Lucas, Fiesta de los Santos Padres del VII° Concilio Ecuménico y de la Santísima Virgen del Pilar. Seguidamente por invitación de nuestros Reyes participó en la recepción ofrecida en el Palacio Real en ocasión de la Fiesta Nacional de España.

13/10: Asistió en la sede de las “Misioneras de la Unidad” (Madrid) en el acto de apertura del nuevo curso bíblico-ecuménico 2014-2015.

14/10: Asistió en la Catedral a la celebración de la Divina Liturgia por la gran Fiesta litúrgica de la Protección de la Santísima Madre de Dios, según el calendario juliano, y de la Santa Parasceva de Iaşi.

15/10: Recibió en su despacho el Rvdo. Arcipreste Bogdán, Párroco de nuestras Parroquias de Alcorcón y Getafe, acompañado por el Subdiácono Andriy, Seminarista por correspondencia en Ucrania y próximamente diácono de dichas Parroquias nuestras.

18/10: Asistió en la Catedral a la celebración de las Vísperas del Domingo.

19/10: Acompañado por los Reverendos Arcipreste Iván y Protodiácono Ihor llegó en Villarrobledo (Albacete), donde en el Templo de nuestra Parroquia de la Protección de la Santísima Madre de Dios celebró la Divina Liturgia Pontifical en ocasión de su reciente fiesta patronal (14/10), seguida por el Oficio Sagrado de la Bendición del Agua. Seguidamente participó en el almuerzo festivo comunitario ofrecido por parte del Párroco Rvdo. Arcipreste Petro y el Consejo Parroquial.

23/10: Acompañado por el Rvdmo. Archimandrita Demetrio, Vicario Metropolitano, colaboró en su despacho con el Ilmo. Dr. Secretario Ejecutivo de la FEREDE.

24/10: Junto con los clérigos de la Catedral celebró el Sacramento del Oleo Santo.

25/10: Invitado por la Curia Madrileña asistió en la Iglesia Catedral de Madrid a la celebración de la Divina Liturgia Pontifical, con la cual tomó posición como nuevo Arzobispo Metropolitano de Madrid el Excmo. Y Rvdmo. Mons. Carlos Osoro Sierra, hasta hora Arzobispo-Metropolita de Valencia. Por la tarde asistió en la Catedral a la celebración de las Vísperas del Domingo.

26/10: Celebró en la Catedral la Divina Liturgia Pontifical del Domingo VI° de Lucas, que este año coincidió con la Fiesta del Santo Gran Mártir Demetrio el Mirovlita y Taumaturgo, con-patrono de nuestra Catedral. Seguidamente asistió en la Catedral a la celebración, a las h. 13:00, de la Divina Liturgia de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid.

28/10: Presidió en la Catedral a la celebración del Oficio Sagrado de Doxología en ocasión de la IIª Fiesta Nacional Helénica de las Victorias.

29/10: Acompañado por el Rvdmo. Archimandrita Demetrio, Vicario Metropolitano, asistió en la inauguración de la exposición: “V° Centenario de la Biblia Políglota Complutense”, organizada por la Universidad Complutense de Madrid en la Biblioteca Histórica “Marqués de Valdacilla” de Madrid. Uno de los principales trabajadores en esta obra fue el cretense Demetrio Ducas, enseñante de griego en la antigua Universidad Complutense en Alcalá de Henares.


Fuente: Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal (Patriarcado Ecuménico)

lunes, 27 de octubre de 2014

"Limosna y filantropía en la Iglesia. La comprensión teocéntrico-eclesial de la solidaridad social". Artículo de S.E. Policarpo


Parámetros bíblicos sobre el tema  

La investigación ha demostrado que el término “limosna”, del griego ἐλεημοσύνη, era desconocido en la literatura griega antigua. La Traducción de los Setenta usa el término para designar la obra filantrópica y la recompensa de Dios hacia el hombre. La limosna de Dios hacia el hombre, además, constituía el modelo para la limosna del hombre hacia su prójimo. Este último concepto de limosna, sin embargo, se presenta en el Antiguo Testamento como una práctica religiosa y no simplemente social.

La dimensión religiosa de la limosna aparece, en principio, por la Ley divina. Pero el interés reside igualmente en la relación de la limosna con la vida litúrgica de Israel. A ello insta la Ley durante la celebración pascual, y a ello anima Tobit a su hijo a hacer durante la celebración de Pentecostés. Ello, también, es testimoniado en la ceremonia de restablecimiento del Arca de la Alianza por David, durante el acto de celebración de los ácimos en Jerusalén, reinando Ezequías, y durante la celebración del “día santo” en tiempos de Esdras. En todos los casos mencionados de limosna durante la celebración de un evento cultual dominarían, seguramente, las afirmaciones de los Proverbios: “Presta a Dios, quien se apiada del pobre; y según su dádiva, se le retribuirá… Quien da a pobres, no carecerá de nada” (Prov. 19, 17 y 28, 27) y de la Sabiduría de Sirac: “Fuego inflamado extinguirá el agua; y la limosna expiará los pecados… Encierra limosna en tus recámaras, y ella te sacará de todo mal” (Sir. 3, 30 y 29, 12).

Por ello el caritativo “es bienaventurado” y abastecido con la seguridad de que Dios “no apartará de él su rostro”. La relación, pues, entre las ceremonias litúrgicas y la limosna en el Antiguo Testamento se empapa, evidentemente, de la convicción de que “el que hace limosna” ofrece a Dios “sacrificio de alabanza”. Esta verdad se pasa al Nuevo Testamento, en el cual se declara que la limosna hacia el prójimo constituye una de las causas de “gloria del Señor” (2 Cor. 8, 19).

En el Nuevo Testamento, sin embargo, se adopta también el sentido general de la caridad, de acuerdo con la terminología veterotestamentaria: “Hacer limosna” y “dar limosna”, significados que se aproximan más a la literatura rabínica. En ambos los casos la limosna es relacionada con la oración, la cual completa y refuerza, tal y como resalta el Apóstol Pedro al centurión Cornelio. Este testimonio, sin embargo, sobre las limosnas de Cornelio, las cuales “subieron como memorial en el acatamiento de Dios” (Hechos 10, 4) – (es decir, para que Dios no se olvidase de Cornelio) – evidencia un marco litúrgico preciso. Además de ello, también la expresión “delante de Dios” en el Nuevo Testamento remite a un marco de oración.

Dentro del marco bíblico-teológico mencionado, no sorprende la declaración del Apóstol Pablo sobre que la limosna constituye un “servicio sagrado” (“λειτουργία”) el cual “se desborda en múltiples hacimientos de gracias a Dios” (2 Cor. 9, 12). Esta terminología es evidentemente cultual y no dista de la relación veterotestamentaria entre limosna y ceremonia ritual. Por otro lado, no se ha de considerar trivial el hecho de que la enseñanza del Señor sobre la verdadera limosna antecede a Su enseñanza sobre la oración, mientras que también el Apóstol Pablo se refiere a la relación de “misericordia hacia Su pueblo” con la “oblación”, es decir, el sacrificio en el templo.

La relación entre la limosna y el culto a Dios no es la única herencia del Antiguo Testamento sobre el tema de la solidaridad con el prójimo: La correspondencia hacia Dios y la creación de “tesoro en el cielo” son vertientes de la enseñanza del Señor sobre la limosna, las cuales “traspasan” al Nuevo Testamento los correspondientes significados veterotestamentarios, y es seguro que denotarían la obra filantrópica de la Iglesia cristiana.

La falta de espíritu misericordioso y filantrópico es reprobada por el Apóstol Pablo cuando, principalmente, se manifiesta con ocasión de la “cena del Señor”: la Divina Eucaristía. Este testimonio exige una atención especial, porque evidencia que el Apóstol esperaba de los destinatarios de su Epístola que mostrasen su filantropía especialmente y en concreto durante esta circunstancia. Es por ello que protesta duramente al observar que la ejecución de la Eucaristía se acompaña de falta de espíritu filantrópico.

Divina Eucaristía y filantropía

Los testimonios de los Hechos sobre el tema de la limosna y la filantropía se condensan en las conocidas declaraciones sobre la propiedad común. Merece especial atención, sin embargo, la constatación de una cohesión entre la Divina Eucaristía y la propiedad común: “Y todos los que habían abrazado la fe vivían unidos, y tenían todas las cosas en común” (Hch. 2, 44). El Apóstol Pablo revela que la sinaxis de los creyentes “en un mismo lugar” explica evidentemente el marco temporal, dentro del cual se desarrollaba la acción filantrópica de la recién constituida Iglesia: El testimonio de que los bienes “los ponían a los pies de los apóstoles” no es posible que remita a ninguna otra reunión – en presencia de los Apóstoles – que no fuera la Divina Eucaristía. Sabemos que la primera comunidad cristiana de Jerusalén se reunía a diario alrededor de la misma mesa: “Unánimemente… partiendo el pan… tomaban el sustento con regocijo y sencillez de corazón” (Hch. 2, 46). El sentido de la unión durante la sinaxis eucarística es resaltado con el término “comunión” (κοινωνία). Los primeros cristianos “perseveraban asiduamente en la doctrina de los apóstoles y en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones” (Hch. 2, 42).

Estos testimonios remiten a la celebración de la Divina Eucaristía por los primeros cristianos, de acuerdo con la “cena del Señor”, del cual procede la terminología eucarística de la “fracción del pan”. Paralelamente, sin embargo, estos primeros testimonios eucarísticos revelan también el carácter social de la “fracción del pan”, es decir, del ofrecimiento de alimento hacia los muchos miembros pobres de la Iglesia cristiana primitiva. En efecto, a los problemas surgidos en concreto durante las sinaxis se refiere el pasaje Hechos 6, 1: la “murmuración de los helenistas” porque, en el transcurso de las sinaxis eucarísticas diarias, los cristianos hebreos no atendían como debieran a las viudas de los helenistas en el suministro de los alimentos.

Esta práctica eucarística de la asociación entre la “fracción del pan” y la ayuda social para los pobres era el equivalente a la hebrea del “plato del pobre”, el cual compartían a diario, y la “cesta del pobre”, la cual compartían los viernes de cada semana, es decir antes de la celebración del sábado. Observamos, pues, que en la Iglesia cristiana primitiva de Jerusalén, la Eucaristía marchaba a la par de la ayuda social, hecho que se relaciona con prácticas equivalentes del Judaísmo. La diferencia reside en el cambio de día: Para la Iglesia cristiana, la relación de la Divina Eucaristía con la “cena de caridad” (la comida para los pobres) no se realiza el día anterior al sábado, sino el domingo, en el cual, por otro lado, se realizaba también la “colecta” (λογία) de la Iglesia (1 Cor. 16, 2).

Los testimonios citados de los Hechos iluminan la forma de realización de la filantropía en la Iglesia Apostólica. Consideramos, de hecho, que esclarece el testimonio sobre limosna de la Epístola Católica de Santiago, una epístola que parece que estaba dirigida a la sinaxis litúrgica. La “obra” de la limosna queda exceptuada como el suplemento imprescindible, de tal manera que la fe no resulte “muerta”. Y no es causal el paradigma de “fe acompañada de obras”, el cual menciona el escritor de la epístola: Que Abrahán “fue justificado” ofreciendo a Isaac su hijo sobre el altar. La adición de la limosna en conjunción con una praxis de culto a Dios ciertamente no es casualidad.

En la Epístola a los Gálatas, el Apóstol Pablo hace referencia a la decisión del Sínodo Apostólico de Jerusalén (48/49 d.C.) de que los pobres fuesen ayudados, añadiendo que “se esmeró en hacerlo”. Se sobreentiende que Pablo interpreta esta decisión no como un compromiso personal, sino como una obra precisa para todo el cuerpo eclesiástico. Esta obra, no obstante, no constituye una simple iniciativa social de la Iglesia primitiva. San Pablo lo llama “servicio sagrado” (vid. arriba), pero también “comunión” de los misericordiosos con aquellos que alcanzan la misericordia. Y el significado de “comunión” remite a una unidad más profunda, la cual no salvaguardan las relaciones humanas diarias, sino la fe común, tal como se expresaba en la vida religiosa de estas primeras comunidades eclesiásticas. El Apóstol Pablo utiliza una sola vez el término de “colecta” significando la obra filantrópica de las Iglesias de Galacia e Corinto. Se trata de un término desconocido en los Setenta, el cual sin embargo aparece en papiros con el significado de “filantropía religiosa”, la filantropía que se muestra entre los miembros de un conjunto social. Parecidos testimonios existen sobre el entorno religioso del Judaísmo de la Diáspora. Digno de mención, no obstante, es el testimonio del citado texto paulino sobre el tiempo de realización de la “colecta”: “Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros reserve en su poder y vaya atesorando lo que lograre ahorrar, no sea que cuando llegue yo, se hayan de hacer entonces las colectas” (1 Cor. 16, 2).

El consejo del Apóstol de reunir el dinero “durante los domingos”, de tal forma que la colecta no sea hecha precipitadamente, remite a la sinaxis litúrgica del domingo, es decir, a la realización de la Divina Eucaristía. Durante, pues, de la sinaxis eucarística dominical se manifestaba la obra filantrópica de la Iglesia primitiva. Y como resalta San Juan Crisóstomo, interpretando en citado fragmento del Apóstol, la disposición a la realización de la “colecta” ese día en concreto sería mayor en razón de la “comunión de los sobrecogedores e inmortales sacramentos” (San Juan Crisóstomo, Comentario a la Epístola a los Corintios, MPG 61, col. 368).

Este marco litúrgico de realización de la limosna justifica la terminología paulina sobre la citada acción filantrópica: “servicio sagrado” (λειτουργία), “comunión” (κοινωνία), “ministerio” (διακονία), “bendición” (εὐλογία), “gracia” (χάρις) y “fruto” (καρπός). Estos términos remiten probablemente a un marco religioso y no jurídico. Por esto, tal vez, el Apóstol utiliza tan sólo una vez el término “colecta” (λογία), término que es básicamente jurídico. Por otro lado, a la gracia de tomar parte en este socorro destinado a los santos (es decir la “colecta”, 2 Cor. 8, 4), San Pablo lo llama “bien acogida” (εὐπρόσδεκτον), terminología que muy probablemente se aviene al significado del sacrificio litúrgico. Pero también en la Epístola a los Hebreos, el Apóstol proclama que la “beneficencia” (εὐποιία), es decir la atención filantrópica, constituye “sacrificio”, con el cual “se complace Dios”. La misma sacralidad sobre aquél que realiza la obra filantrópica se expresa en el caso de Epafrodito, el cual es llamado “empleado en atender la necesidad” del Apóstol Pablo.

Todos los testimonios citados demuestran que la “colecta” de las Iglesias de los Gentiles para la Iglesia-madre de Jerusalén no era solamente una forma habitual de filantropía social, sino que muestra el más profundo misterio de la Iglesia. Este ofrecimiento fue un “sacrificio de alabanza” hacia Dios, una ocasión de doxología eucarística a Él por Su gran beneficencia de aceptar a los Gentiles en Su Santa Iglesia.

El carácter teocéntrico-eclesial de la solidaridad social

El Cristianismo, como es sabido, no se dirige solamente a la mente del hombre, sino a toda su existencia. Por ello la fe cristiana no se limita a la aceptación de las verdades del Cristianismo, sino que incluye también su transformación en hechos y vida. La fe estéril e improductiva es caracterizada en el Nuevo Testamento como demoníaca: “También los demonios creen y se estremecen” (Sant. 2, 19). La verdadera fe cristiana se manifiesta con obras de caridad (Gál. 5, 6) y el ejercicio de esa caridad, como aplicación del contenido de la fe, constituye un distintivo fundamental de la vida cristiana.

Así pues, la caridad en el Cristianismo no se entiende como simple manifestación sentimental, sino como correspondencia al amor de Dios, que se hizo hombre, y como deuda al prójimo, que es imagen de Dios. Esta caridad se refiere a todo el hombre. Por ello, el apoyo en las necesidades materiales del prójimo constituye una manifestación obvia de la vida cristiana y consecuencia de la virtud de la filantropía.

Filantropía es el conjunto de actos y medidas tomadas, con los cuales se alcanza y sana el infortunio o la miseria personal o de grupo, material, ética o espiritual. Condición espiritual de la filantropía es el convencimiento sobre el que los hombres están obligados a ayudar al prójimo, el cual la necesita.

La filantropía se ha presentado a lo largo de los siglos en variadas formas. En el tiempo anterior a Cristo estaba poco desarrollada y la ejercía principalmente el Estado o también los ciudadanos.

El Cristianismo como religión, abierto a la asimilación de todo bien, tomó bastantes elementos del espíritu griego, y junto a las costumbres hebreas desarrolló su propia ética, la cual fue esencialmente teocéntrica. La filantropía resultó ser una virtud, la cual principalmente aspira a imitar la postura de Dios, más que como manifestación de sentimientos humanitarios o de compasión hacia los necesitados. La caridad cristiana, hacia la cual se aproxima el sentido antiguo de la filantropía, tomó un sentido más religioso en la Iglesia de los primeros siglos. La enseñanza que estableció el carácter teocéntrico de la filantropía fue la predicación del Señor “el Hijo del hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos” (Mc 10, 45/Mt 20,28). Así, el filántropo se convierte en siervo de Dios, como Dios tomó forma de siervo. Dios no manifestó su amor para el hombre por criterios egoístas, sino para que éste pudiera ser salvado. En ello se halla la base del altruismo, de la caridad desinteresada, de la filantropía cristiana.

El Señor enseñó a sus discípulos a amarse los unos a los otros, así como Él los amó (Juan 15, 12). Dios es el modelo y la creación ha de imitar a su Creador. De acuerdo a las palabras de Jesús: “Un nuevo mandamiento os doy: Que os améis unos a otros como yo os he amado; que también vosotros os améis mutuamente. En eso conocerán todos que sois discípulos míos, si os tuviereis amor unos a otros” (Juan 13, 24-35).

La predicación sobre el amor universal se convierte en la contraseña de los discípulos de Cristo y la piedra fundamental de la Iglesia primitiva. No constituía simplemente un concepto teórico abstracto, sino una virtud aplicada. Los creyentes son instados a ejercer la limosna hacia los necesitados, los extranjeros y los huérfanos, y a desarrollar el sentimiento de igualdad y justicia social y racial. El ejercicio de la filantropía no había de ser resultado de presiones, intenciones o criterios egoístas, sino fruto de la libre voluntad. Este concepto revolucionario sobre la filantropía inspiró entusiasmo por la realización de obras de caridad y se materializó con la instauración de múltiples fundaciones.

Además, la filantropía aspiraba a satisfacer no solamente al propio hombre caritativo, sino mayormente a la fuente misma de la filantropía: a Dios. La filantropía cristiana abrazó a todos los hombres, puesto que el hombre es la suprema creación de Dios. La diferencia entre el mundo antiguo grecorromano y el Cristianismo era que el primero consideraba al hombre básicamente como un ser social y político, mientras que el segundo como imagen de Dios el cual, como el hijo pródigo, fue llamado nuevamente a la casa del su padre a través de la filantropía del único verdadero filántropo por excelencia: Jesucristo.

La Iglesia Apostólica organizó instituciones filantrópicas y se ocupó de los pobres, de las viudas y de los huérfanos. Organizaba comidas comunes, y los cristianos impulsaban su ayuda para ellos, así como para con otros, en la Iglesia local. Creían ser miembros vivientes de un mismo cuerpo. El concepto de la caridad había tocado las almas de los creyentes en tal grado, que la filantropía activa se hizo tarea de todos. A los pobres se les consideraba, tal como mencionan los Cánones Apostólicos: “templos de Dios”, y fue introducido el sistema del diezmo, de tal modo que la Iglesia tuviera reservas suficientes para realizar su misión filantrópica. Los miembros de la Iglesia eran alentados a ofrecer los primeros frutos de sus cosechas, los llamados “aparjés” (ἀπαρχές), para los pobres.

La filantropía cristiana se institucionalizó muy pronto y el Obispo era responsable de tareas de organización para la filantropía de la Iglesia. Había que mostrar a los huérfanos el cuidado del padre, a las viudas la atención y la protección de los maridos, compasión a los discapacitados, ofrecer refugio a los extranjeros, alimento a los hambrientos, agua a los sedientos, visitar a los enfermos, ayudar a los presos.

La Iglesia fundó una gran tradición de obras filantrópicas, tal y como testimonian muchos textos históricos. La legislación eclesiástica aseguró la construcción de fundaciones filantrópicas, tales como hospitales, casas de caridad, asilos de ancianos e instituciones similares. La obra filantrópica de la Iglesia no era, sin embargo, tema de frío legalismo, que en teoría puede decir mucho pero en la práctica ser muy poco. Los creyentes no necesitaban leyes que los presionasen a manifestar su amor por el hermano que sufre. Desde el Obispo hasta el más simple de los creyentes, la filantropía constituía su atención diaria. En muchas ocasiones el Obispo se coloca al frente de sus fieles mostrando así el cuidado de toda la Iglesia por la filantropía. Toda la enseñanza ética de la Iglesia sobre la filantropía se desarrolló y fue incorporada a sus divinas liturgias, a los escritos patrísticos, a la enseñanza dogmática y a sus Cánones, y se unificó a todo ello.

No era raro encontrar a clérigos cuyo continuada atención diaria era ocuparse del hombre, del hombre considerado en su plenitud, y de lo que a éste afectase en su vida: Sus relaciones con la familia, con sus compañeros de trabajo, con la sociedad, con el Estado. Los Santos Padres de la Iglesia mostraban su atención por el hombre de diversas maneras y con diversas actuaciones. El desarrollo de la personalidad y dignidad de cada persona, joven y viejo, sano o enfermo, cristiano o no, era la principal ocupación de muchos clérigos y monjes. El camino que conduce a la divinización (θέωσις) final es la caridad-filantropía. Porque “tanto más ama uno a Dios, cuanto más se introduce dentro de Él”, tal como escribió Clemente de Alejandría (¿Quién es el hombre rico que se salvará?, cap. 27).

La filantropía estuvo muy desarrollada durante la época bizantina. Todos los grandes Padres de la Iglesia en su predicación recomendaban e incitaban la justicia y la realización de buenas obras. Los cristianos y la Iglesia hubieron de esforzarse en gran medida para el alivio de los desdichados y agobiados. Monumentos eternos de la cultura espiritual bizantina y particularmente de la conciencia social cristiana en los tiempos bizantinos son las diversas fundaciones benéficas y filantrópicas, las cuales fueron fundadas por la Iglesia y por el Estado y fueron inspiradas por el espíritu y el ejemplo luminoso cristiano eclesial.  Los grandes Padres fueron innovadores, introduciendo la organización sistemática de las fundaciones filantrópicas. San Basilio el Grande utilizó la herencia de los bienes de su madre, así como las grandes donaciones de sus amigos y conocidos ricos, y aún de su anterior enemigo el emperador Valente, para fundar un conjunto de instituciones: Hospital, orfanato, casa de ancianos, alberque para los viajeros pobres y los visitantes, y hospital particular para enfermedades contagiosas, conjunto en el cual se instaló el propio Basilio el Grande.

Con brevedad hemos de hacer referencia también a las leproserías, en las cuales encontraban atención los que padecían lepra, enfermedad muy extendida en aquellos tiempos. También era importante el número de orfanatos, los cuales estaban relacionados con los monasterios. San Gregorio el Teólogo (Homilía 42) hace referencia a éstos llamándolos “sistemas de huérfanos” (ὀρφανῶν συστήματα). Por último, los cristianos de los tiempos bizantinos se destacaban también en la obra misionera y filantrópica por excelencia, la salvación de aquellos que vivían una vida de pecado. Por este motivo fundaban las “casas de arrepentidas” (τάς Μετανείας), en las cuales se ofrecían las condiciones adecuadas para hacer retornar a la vida sensata a mujeres, las cuales vivían en pecado y del pecado.

La filantropía en tiempos posteriores continuó la brillante tradición de los tiempos pasados y sistematizó la obra social en todas sus formas. Toda esta obra fue desarrollada de manera importante y fue organizada por los diferentes países con la fundación de ministerios, instituciones y organismos especializados en el subsidio y la conciencia social.


Fuente: Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal (Patriarcado Ecuménico)

jueves, 23 de octubre de 2014

Presentación en Valencia (Comunidad Valenciana) del libro "El abrazo de Jerusalén"


Este próximo jueves 23 de octubre a las 19 horas, tendrá lugar en la Librería PAULINAS de Valencia, la presentación del libro El abrazo de Jerusalén, publicado por Editorial Paulinas. Este acto cuenta con la colaboración del Centro Ecuménico P. Congar.

Se realiza esta presentación con motivo de la beatificación de Pablo VI y a los 50 años del Decreto sobre Ecumenismo, Unitatis Redintegratio, y la realizará D. Andrés Valencia Pérez, que es el director del Centro Ecuménico P. Congar y profesor de Ecumenismo en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia.

El libro, cuya autora es Valeria Martano, que es doctora en Historia Social y Religiosa
y una gran estudiosa del Oriente cristiano, en particular de las relaciones entre las Iglesias Católica y Ortodoxa, analiza los antecedentes y el contexto político, social y religioso de aquel momento histórico, para que se llegara a producir el abrazo de Jerusalén entre Pablo VI y el patriarca ecuménico Athenágoras, el 5 de enero de 1964, siendo este es un paso decisivo en la historia del cristianismo.

Fue fruto de la iniciativa del papa Montini, que recogió la herencia de Juan XXIII, y del patriarca ortodoxo, un tenaz buscador de la unidad. Este encuentro se enmarcó en la «primavera» ecuménica del Vaticano II, abriendo la puerta para la cancelación de las recíprocas excomuniones al finalizar el Concilio.

Después de cincuenta años, el libro nos invita a recorrer los pasos y las decisiones de los protagonistas de un acontecimiento, que tiene tanto que decirnos a los cristianos del siglo XXI.


Fuente: Religión Digital

Un arquitecto valenciano reconstruirá la iglesia ortodoxa de Nueva York (Estados Unidos) destruida el 11-S


El arquitecto valenciano Santiago Calatrava reconstruirá la iglesia ortodoxa griega que fue destruida en los atentados del 11 de septiembre y que estaba situada junto a las Torres Gemelas de Nueva York, que dará la forma al diseño que se prevé que esté terminado a finales de 2016 o a principios de 2017, según informa el propio Calatrava en un comunicado a los medios y que confirma que el proyecto fue “bendecido el pasado sábado en una ceremonia religiosa presidida por autoridades de la Gran Manzana”. Allí, el ingeniero y arquitecto Santiago Calatrava aseguró que: “Cuando me enfrenté al diseño de esta iglesia me inspiré en Santa Sofía, que para mí es el paradigma de las iglesias ortodoxas”. Según declaró Calatrava en el acto que tuvo lugar con motivo de la ceremonia religiosa para la bendición del suelo donde se reconstruirá la emblemática iglesia ortodoxa de San Nicolás, en el World Trade Center de Nueva York: “una vez construido, este edificio será una casa donde rezar, así como la casa de la paz, el amor y la reconciliación”.

La iglesia brillará en la oscuridad gracias a su estructura construida en mármol blanco y a un sistema de iluminación que utilizara bombillas led. El templo tendrá formas inspiradas en la iconografía bizantina y sustituirá a la iglesia de cuatro plantas construida a principios del siglo XX por emigrantes procedentes de Grecia que fue destruida por los atentados. Esta es la segunda obra de Calatrava en una de las zonas en reconstrucción más emblemáticas del mundo, ya que el arquitecto hispano-suizo es el autor de la nueva estación de tren del World Trade Center que se inaugurará próximamente. Arquitecto, artista e ingeniero, Santiago Calatrava nació en 1951 en Benimàmet (Valencia). Licenciado en Arquitectura  en la especialidad de Urbanismo por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia. En 1975 prosigue sus estudios de postgrado en Ingeniería Civil en el ETH (Instituto Federal de Tecnología) en Zúrich, doctorándose en la especialidad de Ciencias Técnicas con la tesis sobre la “plegabilidad” de las estructuras.

En 1981 abre su primera oficina en Zúrich  y dos años después obtiene su primera licitación para el diseño y la construcción de la estación de ferrocarriles Stadelhofen. En 1984, Santiago Calatrava fue elegido para diseñar y construir el Puente Bach de Roda, en Barcelona. Este proyecto constituye su primer trabajo en el diseño de un puente y supuso, también, el inicio de la proyección internacional de Calatrava. En 1991, se adjudicó en concurso público el diseño del importante complejo cultural y urbano de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia que, actualmente, es uno de los complejos culturales con mayor atracción turística de España. En 2004, abre oficina de Nueva York, diez años después del primer edificio de Calatrava en Estados Unidos: la ampliación de del Museo de Artes de Milwaukee. En Estados Unidos lleva a cabo importantes proyectos como la terminal de transportes del World Trade Center en Nueva York, el primer edificio del nuevo campus de la Universidad Politécnica de Florida y la Iglesia Greco- Ortodoxa de San Nicolás en el World Trade Center de Nueva York, entre otros.

Desde el cambio de siglo, Santiago Calatrava ha trabajado en numerosos proyectos en Argentina, Bélgica, España, Estados Unidos, Grecia, Holanda, Inglaterra, Israel, Irlanda, Suiza y Noruega. En la actualidad está desarrollando proyectos, ya sea en su fase de diseño o de construcción, en: Bélgica, Brasil, Catar, China, Estados Unidos e Italia. Santiago Calatrava ha recibido numerosos premios y reconocimientos de instituciones y organizaciones de prestigio internacional como el Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1999), el Premio Nacional de Arquitectura (2005) y la Medalla de Oro de la Institución de Ingenieros Estructurales (1992). Es premio UIA Auguste Perret (1987).  En 1993, fue nominado como “Líder Global del Mañana” por el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza y, en 2002, recibió el Premio “Sir Misha Black Medal” de la Real Academia de las Artes de Londres. En 2005, fue seleccionado como uno de los cien ciudadanos más influyentes por la prestigiosa revista Times, el mismo años que recibió la Medalla de Oro del Instituto Americano de Arquitectos (AIA).  A nivel académico, hasta la fecha ha sido galardonado con más de 20 doctorados Honoris Causa de las más prestigiosas universidades del mundo.


Fuente: www.ahoravalencia.es

martes, 21 de octubre de 2014

Conferencia de S.E. Policarpo en el Congreso Ecuménico de Barcelona (Cataluña) 2014


+ Metropolita Polykarpos Stavropoulos
Arzobispo-Metropolita Ortodoxo de España y Portugal y Exarca del Mar Mediterráneo
Presidente de la Asamblea Episcopal Ortodoxa de E y PT

“PATRIARCADO ECUMÉNICO Y ORTODOXIA UNIVERSAL”
(Barcelona, 7 de Octubre de 2014)

Parte 1ª: Visión histórico-canónica

Como es sabido, al principio el Cristianismo se difundió en regiones en las que predominaba la civilización helenística y se hablaba el griego, bajo la cobertura administrativa del inmenso Imperio Romano y que en el espacio del Oriente se extendía hasta donde había ampliado antes los confines del Helenismo Alejandro Magno. La ecúmene cristiana de San Constantino Magno se basó en la ecúmene helenística de Alejandro Magno. Desde sus comienzos, el Cristianismo tenía voz griega y además del gran helenista, el Apóstol de las Naciones San Pablo, que abrió el Cristianismo a la ecúmene helenística, también otros Apóstoles han trabajado para la difusión del Cristianismo en regiones helenísticas y helenófonas. Entre estos últimos se encuentra el Apóstol Andrés, el Primer Llamado, el fundador de la Iglesia de Bizancio, que terminó siendo un resplandeciente centro eclesiástico y que durante siglos dominó la vida espiritual y cultural de la humanidad entera. El mundo helenístico de las costas del Mediterráneo y del Mar Negro, constituyó el terreno de la obra misionera de tantos Santos Apóstoles. Por eso también, la organización de la primitiva Iglesia cristiana se estableció en las grandes ciudades helenísticas en las que existían florecientes comunidades cristianas. 

La obligación misionera del Apóstol Pablo para la difusión del Cristianismo entre los griegos y los barbaros (cfr. Rom 1,14), se completó en su primera parte por el mismo con la difusión del Evangelio de salvación en el mundo helenístico. La segunda parte de la obligación misionera del Apóstol de las Naciones la completó de manera ejemplar la Iglesia de Constantinopla, que fue dotada de todos aquellos los presupuestos favorables, creados por el traslado de la capital desde la Antigua Roma, relacionada todavía con el mundo pagano y de la idolatría, a la Nueva Roma, Constantinopla, diseñada y edificada para asumir la guía del mundo cristiano.

Los historiadores han aceptado sin reservas la constatación, según la cual, hacia los finales del siglo II° mientras que en la parte occidental del Imperio Romano, el Cristianismo se difundía esporádicamente en comunidades aisladas, en su mayor parte helenófonas, en el Oriente, por el contrario, se había establecido en un denso red de comunidades, especialmente en las regiones del Asia Menor y del Ponto que, junto con la Tracia, constituirán desde el siglo IV° el territorio de la jurisdicción eclesiástica de la Iglesia de Constantinopla.   A esta razón se debe, dentro el ámbito de la Pentarquía de los Patriarcas, que constituyó desde el siglo V la forma permanente de la organización de la Iglesia Universal en Iglesias locales autocéfalas, la existencia en Occidente de un solo centro eclesiástico, el de Roma, mientras que los otros cuatros restantes: Constantinopla, Alejandría, Antioquia y Jerusalén, se encuentran en Oriente.

El esplendor político y cultural, del que se revistió Constantinopla como la nueva capital del Imperio ahora cristiano, provocó importantes modificaciones, ya desde el siglo IV°, en la organización de la Iglesia Universal. La formación de la alta posición eclesiástica de Constantinopla como centro espiritual de la ecúmene cristiana se cumplió rápidamente. Durante el I° Concilio Ecuménico (Nicea 325), a pesar de que ya se había decidido el traslado de la capital (324), no se hizo ninguna mención a la Cátedra de Constantinopla. La inauguración de Constantinopla-Nueva Roma como nueva capital tuvo lugar oficialmente el 11 de mayo de 330 y, seguramente tuvo que transcurrir el tiempo necesario para obtener la autoridad necesaria para poder imponerse a la Antigua Roma competiendo con la plurisecular grandeza histórica y el esplendor de la Ciudad Eterna.

En los casi cincuenta años transcurridos entre el I° y el II° Concilio Ecuménico (325-381), Constantinopla se transforma en Iglesia principal tal como se observa en el papel protagonista de sus Obispos contra las herejías triadológicas, con el resultado de presidir los trabajos del II° Concilio Ecuménico (Constantinopla, 381), después el fallecimiento del Arzobispo de Antioquia San Meletio, dos Arzobispos de Constantinopla: San Gregorio el Teólogo (379-381) y tras su dimisión, su sucesor San Nectario (381-397). Este Concilio Ecuménico reguló la posición primaria de la Iglesia de Constantinopla, y que ya se había establecido “de facto”, determinando en su 3° canon: “Por lo tanto, el Obispo de Constantinopla ostenta la primacía de honor tras el Obispo de Roma porque es la Nueva Roma”. Según la constatación correcta del Metropolita Máximo de Sardes (+1986) en su obra referente al Patriarcado Ecuménico “el tercer canon no fue algo arbitrario, sino el resultado de una evolución de 50 años y el fruto maduro de la conciencia histórica de las Iglesias de Oriente y de las nuevas condiciones del Imperio” (“La institución del Patriarcado Ecuménico”, p. 109).                 

Esta elevación eclesiástica de Constantinopla sobre los demás Patriarcados de Oriente e inmediatamente detrás de Roma, contribuyó, en la práctica, al ejercicio de jurisdicción en las regiones adyacentes del Ponto, Tracia y Asia Menor. La subordinación definitiva de estas regiones bajo la jurisdicción eclesiástica de Constantinopla ocurrió en el IV° Concilio Ecuménico (Calcedonia 451), que en su canon 28, no sólo confirma la jurisdicción ejercida “de facto” de Constantinopla sobre los ya citados territorios, si no que la extiende sobre las “naciones bárbaras”, es decir, sobre las comunidades cristianas que se encuentran en la diáspora: fuera del Imperio y fuera de los límites geográficos de las Iglesias autocéfalas. El IV° Concilio Ecuménico consigue de esta manera la elevación  eclesiástica de Constantinopla, completando así la regulación del II° Concilio Ecuménico. Su Obispo ya no figura tras el Obispo de Roma como establecía el II° Concilio Ecuménico, sino con la misma dignidad de él: “La misma primacía se confiere a la Santísima Cátedra de Nueva Roma” (canon 28). Aún más, con los cánones 9 y 17 del mismo Concilio Ecuménico fue conferido al Obispo constantinopolitano el derecho de apelación (ἒκκλητον), es decir, el derecho de juzgar, en caso de apelación, a los clérigos ″ὑπερόριοι″ (=más allá de sus propios confines) pertenecientes a otros Patriarcados. En estos dos casos de competencia ″ὑπερόριον″ (=más allá de sus propios confines), es decir, el ejercicio de competencia sobre la diáspora y sobre la suprema autoridad judicial dentro de la institución de derecho de apelación se manifiesta claramente la posición primacial de la Cátedra de Constantinopla-Nueva Roma. A ninguna de las otras cuatro Cátedras (Roma, Alejandría, Antioquia, Jerusalén) permiten los divinos y sagrados Cánones el ejercicio de competencia ″ὑπερόριον″, estos es, fuera de los confines de sus propios territorios eclesiásticos.

Esta posición privilegiada del Patriarcado Ecuménico, fundamentada sobre reglas canónicas explícitas, constituye una parte integral de la historia de la Iglesia Ortodoxa que, además de su fundamento jurídico, constituye también una característica natural de la Ortodoxia Universal. La civilización ortodoxa no se puede entender si se prescinde de Constantinopla, convertida en el gran centro universal de la Ortodoxia durante todo su camino histórico. El Patriarcado Ecuménico ha dirigido la expresión y la formación de los dogmas de la Fe Católica en Cristo, la convocatoria de los Santos Concilios Ecuménicos, el desarrollo del monacato, del arte cristiana, el enriquecimiento de la vida dentro del Imperio con el espíritu cristiano. La Cátedra Ecuménica ha cumplido con notable éxito la obra de evangelización en Cristo ya desde la época de San Juan Crisóstomo (398-404), que culminó con la campaña misionera de los siglos IX y X en el mundo eslavo. Ha transmitido a los pueblos eslavos el enriquecido de la larga experiencia histórica espíritu cristiano ortodoxo y ha impregnado ontológicamente con esto la profundidad de la civilización eslava, al cual no se puede entender sin referencia a su progenitor espiritual y cultural: la Gran Iglesia de Constantinopla-Nueva Roma. Por su excelente obra misionera y cultural, Constantinopla se convierte en la Iglesia Madre de todos aquellos pueblos a los que inició en la fe cristiana. “Consecuencia natural de todo esto es que las Iglesias de estas naciones se dirigen a la Iglesia Madre para regular su vida eclesiástica interior, pidiendo instrucciones sobre esto y sobre todas aquellas cuestiones eclesiásticas desconocidas o equivocadas (Nicodemos Milas, “Derecho Eclesiástico, pp. 156-157).

Parte 2ª: Visión actual

La Iglesia Ortodoxa es una familia de Iglesias que se gobiernan a sí mismas desde el punto de vista administrativo. Deben su unidad, no a un centralismo organizado ni a la autoridad de un prelado que tendría sobre el conjunto un poder absoluto, si no al triple vinculo de la unidad de fe, plena comunión en los sacramentos y aceptación del mismo Derecho Canónico. El Patriarcado Ecuménico de Constantinopla ocupa en el seno del mundo ortodoxo una primacía de honor y no solamente. Esta “primacía” tiene también un doble servicio: de presidencia por una parte y de iniciativa y coordinación por otra. Su misión privilegiada es velar por el carácter universal de la Ortodoxia, de evitar que las Iglesias se aíslen, de animarlas a trabajar y dar testimonio juntas. Por eso las comunidades que pertenecen al Trono Ecuménico tienen un carácter de servicio universal para todos los Ortodoxos y, al mismo tiempo, les preserva de la tentación nacionalista.

La creación de Estados nacionales independientes en la Península Balcánica ha dado como resultado inmediato la creación de Iglesias locales autocéfalas. El Patriarcado Ecuménico, aunque veía limitada su enorme jurisdicción, ha concedido por vía canónica, como Madre Iglesia, la autocefalía a las Iglesias de los nuevos Estados balcánicos, reaccionado duramente cuando se ha traspasado el orden y la tradición eclesiástica y el derecho canónico y en casos de exaltación de los criterios nacionalistas y raciales, que son condenados sinodalmente como herejía.  No obstante, esta división en tantas Iglesias nacionales era un fenómeno nuevo en la vida de la Iglesia Ortodoxa. La concesión de la autocefalía a la Iglesia de Rusia varios siglos antes (1589) no había creado problemas en las relaciones entre los Ortodoxos, sea por la obediencia filial a la Iglesia Madre, sea porque no existía aún la exaltación de los principios nacionalistas, fruto del agnosticismo ilustrado de la Europa Occidental. Este nacionalismo fue la base de la existencia de los nuevos Estados balcánicos y utilizado en las disputas nacionales entre ellos, ha contribuido también a un enfriamiento de las relaciones entre algunas de las Iglesias Ortodoxas autocéfalas, sobre todo durante los largos períodos de enfrentamientos bélicos en los Balcanes.

Esta división administrativa en Iglesias locales autocéfales se trasportó también en la diáspora, con el directo resultado la existencia en el mismo territorio eclesiástico de dos o más obispos ortodoxos, que en la mayoría de los casos lleven el mismo título. Así, el principio etnofilético prevale de aquello eclesiológico y canónico, según el cual este grave problema administrativo eclesial en las relaciones entre las Iglesias locales autocéfalas, está resuelto. El Acta (Tomos) de autocefalía de una Iglesia local, otorgada por el Trono Ecuménico, describe con precisión los límites de su jurisdicción canónica, que son los propios confines geográficos nacionales. El Patriarcado Ecuménico es la única Iglesia Ortodoxa que goza, por decisión conciliar, del privilegio de extender su jurisdicción canónica más allá de sus propias fronteras, con derecho además de apelación de clérigos y comunidades de otras Iglesias Ortodoxas locales a ello. Una Iglesia local autocéfala tiene una jurisdicción “intraorius” y no “Hyperorius”.

El Patriarcado Ecuménico, viendo con dolor esta anomalía canónica y eclesiológica en la Diáspora ortodoxa, empleó enormes esfuerzos desde los comienzos del pasado siglo para estrechar, cultivar y revitalizar la unidad pan-ortodoxa, cosa che, con la gracia de Dios, se finaliza con buen éxito, a pesar de la eventual aparición de algunos momentos difíciles causados por concretas circunstancias temporales. De otra parte todas las Iglesias Ortodoxas autocéfalas locales tienen conciencia de esta anomalía y de la necesidad  de solucionar este problema de acuerdo con “la eclesiología ortodoxa y la tradición y praxis canónica de la Iglesia Ortodoxa”. La IVª reunión pan-ortodoxa pro-sinodal, convocada y presidida por el Patriarcado Ecuménico en Ginebra (Junio 2009) ha dado un paso para resolver este problema, creando Conferencias Episcopales locales, presididas “de iure” por el Obispo ordinario del Patriarcado Ecuménico. La decisión fa sido tomada por unanimidad El trabajo y la responsabilidad de estas Conferencias Episcopales con dos palabras es manifestar la unidad de la Ortodoxia, actuar en común en el campo pastoral, caritativo y educativo y representar todos los Ortodoxos de una región de frente a los eterodoxos y la sociedad local. Esta solución fue considerada como una “situación intermedia”, visto que “en la presente fase no es posible, por motivos históricos y pastorales, la transición inmediata en el recto orden canónico de la Iglesia sobre esta cuestión”, la solución definitiva de la cual pasa al Santo y Gran Concilio de la Iglesia Ortodoxa, que es previsto para ser convocado por el otoño del 2016 a Constantinopla bajo la presidencia de su Primus, el Patriarca Ecuménico. Los numerosos encuentros inter-ortodoxos, pro-conciliares y no, así como los encuentros históricos de los Primados de las Iglesias Ortodoxas autocéfalas en el Sagrado Centro de la Ortodoxia Universal (Fanar 1992, Fanar-Patmos 1995, Fanar-Jerusalén 2000, Fanar 2008, Fanar 2014) para afrontar en común no sólo varios problemas inter-ortodoxos, sino también los retos actuales y los nuevos desafíos de la Humanidad, como el medio ambiente, la pobreza, la bioética, la paz, la justicia social, las crisis, etc., han dejado atrás, como simple recuerdo, la época de alejamiento. Las históricas iniciativas de la Iglesia Primada de Constantinopla-Nueva Roma y la análoga correspondencia con total disponibilidad de las demás Iglesias Ortodoxas autocéfalas han creado las condiciones favorables para continuar por la misma vía común la obra salvífica en nuestros tiempos apocalípticos de la Santa Iglesia Ortodoxa Católica.


Fuente: Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal (Patriarcado Ecuménico)

Intervención inicial de S.E. Policarpo en el Congreso Ecuménico de Barcelona (Cataluña) 2014



Excelentísimo Mons. Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Barcelona, representante del Eminentísimo Arzobispo-Metropolita de Barcelona Sr. Lluís Cardenal Martínez Sistach,


Excelentísimo Mons. Luka, Obispo del Patriarcado de Serbia para la Europa Occidental,

Excelentísimos Sres. Arzobispos y Obispos,

Reverendísimos Padres,

Honorable Sr. Representante del Gobierno de la Generalidad de Cataluña,

Queridos hermanos y hermanas,

 inmensa alegría y particular honor saludo, en mi calidad de Metropolita de España y Portugal, del Patriarcado Ecuménico, a todos los presentes y participantes en este conmemorativo Congreso Internacional, en ocasión del 50° aniversario del encuentro histórico en Jerusalén de los inolvidables Patriarca Ecuménico Atenagoras I y Papa Pablo VI. El actual y fructífero, a pesar de los eventuales problemas naturales, diálogo teológico entre nuestras Iglesias hermanas, tiene su origen en este encuentro. Por esto motivo sus actuales Primados han querido honorarlo y evidenciarlo debida y adecuadamente encontrándose en Jerusalén, la tierra natal, santa y mártir, de nuestra Fe inmaculada. 

El Patriarcado Ecuménico y su venerable Primado, Su Santidad Bartolomé I, tienen como su ocupación básica la unidad de los cristianos a través el diálogo “en la caridad y en la verdad”, que tiene, repito, sus raíces en el encuentro fraternal del 5 de enero del 1964. Con este encuentro fue derribado el muro de aislamiento y de prejuicios de muchos siglos entre nuestros dos mundos. Que este encuentro fue inspirado de Dios lo certifican los hasta ahora sus positivos resultados. Cada encuentro “cara a cara”, fraternal y sincero, solamente cosas buenas puede llevar, sobretodo cuando se refiere a un encuentro entre hermanos dirigentes religiosos.

El encuentro de mayo pasado entre el Patriarca Ecuménico Bartolomé I y el Papa Francisco I en Jerusalén será cumplido a Constantinopla,  con la visita esta vez del Papa a Fanar, sede del Patriarcado Ecuménico, en ocasión de su fiesta patronal el 30 de noviembre, Conmemoración del Santo Apóstol Andrés el Primer Llamado, hermano de Pedro Protocorifeo. Pocos días antes finalizó en Ammán de Jordania el VII encuentro de la Plenaria de la Comisión Internacional Mixta por el Diálogo Teológico entre las Iglesias Ortodoxa e Católica Romana, hospedada por el Patriarcado Greco-Ortodoxo de Jerusalén. El diálogo teológico entre las Iglesias Ortodoxa y Católica Romana está en pleno avance positivo y se esperan de esto muchas cosas buenas para todos los cristianos, sobretodo en estos tiempos apocalípticos en los que vivimos. Los acontecimientos en realidad son de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y la perfecta y plena unidad es obra del Espíritu Santo. El Señor es Él que es verdad en la caridad y ama en la verdad. Nosotros, los hombres, debemos tener fe y confianza en Él y rezar fervientemente por el cumplimiento de Su santa Voluntad, que es la unidad de todos aquellos que creen en Él.

Nuestro Congreso se caracteriza de su rica, varia y alta temática, que a través de las conferencias de los ponientes de alto nivel nos ayudará a tener una más amplia idea de en que punto se encuentran hoy las relaciones entre las dos Iglesias hermanas, como también en que situación se encuentran ellas mismas en nuestro mundo moderno.

Agradecimientos muchísimos se deben a la Comisión Interdiocesana de Ecumenismo y Relaciones Interreligiosas  de la Conferencia Episcopal Tarragonesa, a la Dirección General de Asuntos Religiosos  de la Generalidad de Cataluña y a la Delegación de Ecumenismo y Relaciones Interreligiosas del Arzobispado Metropolitano de Barcelona y especialmente a su activo responsable y muy buen conocedor y amigo de nuestro Oriente Mons. Jaume Agapito González, como también al Eminentísimo Arzobispo-Metropolita de Barcelona Sr. Lluís Cardenal Martínez Sistach, que ha dado su permiso canónico y su bendición pontifical para la realización de este Congreso, aquí en Barcelona, puente entre los dos extremos del Mediterráneo, el “mare nostrum”. 

Y ahora permítanme leer el mensaje de Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé I. Muchísimas gracias.                                 


BARTOLOMÉ I
POR MISERICORDIA DE DIOS
ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA-NUEVA ROMA
Y PATRIARCA ECUMÉNICO

Metropolita de España y Portugal y Exarca del Mar Mediterráneo Monseñor Policarpo, querido hermano en el Espíritu Santo y concelebrante de nuestra Modestia, la gracia y la paz de Dios sean con  vuestra Eminencia.  

Con inmensa alegría hemos sido informados por carta de vuestra muy querida Eminencia de la organización, en ocasión del cumplimiento de medio siglo desde el encuentro histórico en Jerusalén de los inolvidables Primados de las Iglesias Oriental y Occidental, el Patriarca Ecuménico Atenagoras y Papa Pablo VI, de parte de la Arquidiócesis Católica Romana de Barcelona y la Sacra Metrópolis Ortodoxa de España y Portugal, de un Congreso Internacional de dos días de duración, referente a las relaciones entre los Ortodoxos y los Católicos Romanos, con el tema particular: “Ortodoxos y Católicos en Jerusalén: 1964 Atenagoras I – Pablo VI; 2014 Bartolomé I – Francisco I”.

Desde nuestra Santísima Iglesia de Constantinopla nos dirigimos a todos vosotros los congresistas, tanto a los que pertenecen al sagrado clero como a los científicos, y también a todos los participantes en este conmemorativo encuentro nuestro saludo de amor y honor, de esperanza y expectación. 

Como es conocido, desde aquel encuentro histórico, han tenido lugar muchos otros encuentros de alto nivel  entre nuestros predecesores, los Patriarcas Ecuménicos Atenagoras y Demetrio y nuestra Modestia y los Papas de Roma Pablo VI, Juan-Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, en Fanar y en Vaticano.  

Este progresivo acercamiento y el cultivado dialogo de caridad y verdad entre los dos lados han conducido a un punto positivo las relaciones entre los dos mundos e Iglesias, y por esto con alegría glorificamos al Señor, que con tanta sabiduría dirige las cosas de la Iglesia, de modo que en todo viene efectuada Su santísima Voluntad y expresamos nuestra satisfacción por la organización de esta celebración en el territorio de la Península Ibérica, que es célebre por el respeto que sus pueblos demuestran por su plurisecular tradición cristiana, que constituye la quintaesencia de su vida.

Particularmente hoy, con la presencia y la actividad allá mismo de muchos cristianos ortodoxos desde Europa Oriental, a causa de varios sucesos mundiales, viene dada también a través de vuestro congreso la ocasión por uno más sustancial conocimiento y diálogo recíproco, como lo soñaron nuestro beato predecesor el Patriarca Atenagoras y el Papa Pablo VI, sobre el fundamento del cual continuamos también nosotros sus sucesores y en el espíritu de los cuales nos encontramos para intercambiar el beso fraternal del amor y de la afirmación que continuaremos el esfuerzo, depositando la esperanza para lo además en el camino sagrado hacia la unidad de las dos Iglesia en el Monte de los Olivos en el que caminó Dios, para encontrar la gracia y la misericordia como ayuda oportuna. 

El cultivo del diálogo de la verdad y de la caridad, de las buenas relaciones, de la optima colaboración y del clima de reconciliación, compresión y respeto recíproco entre todos los cristianos constituyen una ocupación básica de nuestro Patriarcado Ecuménico, y en esta dirección han trabajado copiosamente también los dos nuestros predecesores, los inolvidables Patriarcas Atenagoras y Demetrio.

Lo mismo espíritu continuamos también nosotros hoy durante nuestro largo servicio Patriarcal, creyendo en la necesidad de evidenciar  los elementos comunes, que unen los cristianos entre sí, y al esfuerzo de retornar a las fuentes y a las raíces de la vida cristiana, con el estudio del Evangelio y del vivirlo y aplicarlo, como también a través del estudio de los escritos de los grandes Padres de la Iglesia de los primos siglos cristianos.

Deseamos que las labores del Congreso sean bendecidas desde lo alto y que constituyan una contribución sustancial en la promoción de estas buenas relaciones y en el esfuerzo de retornar a la común tradición de los rimeros diez siglos cristianos con espíritu de verdad.

Saludamos de nuevo todos los participantes en este conmemorativo festejo de dos días, clérigos y laicos, y creyendo que la oración y el intercambio de opiniones actuales, valorando aquellas de los pasados cincuenta años, será una contribución positiva referente al alto encuentro en Jerusalén entre nuestra Modestia y Su Santidad el Papa Francisco, invocamos para todos la Gracia y la infinita Misericordia de nuestro Señor Resucitado.

Fanar, Septiembre de 2014 
+ el Patriarca de Constantinopla Bartolomé, 
querido hermano en Cristo.

Visita pastoral de S.E. Policarpo a Villarrobledo (Albacete, Castilla-La Mancha)


Encontrada en Tarragona (Cataluña) la tumba de San Fructuoso


Tarragona ha encontrado la tumba del mártir san Fructuoso. Los documentos de un arqueólogo de los años treinta han sido una hoja de ruta clave para localizar el sepulcro, que se encuentra en un sorprendente buen estado de conservación.

A pesar de no estar allí los restos del mártir -con la invasión musulmana fueron trasladadas a Italia-, el hallazgo del sepulcro y de parte de un ábside evidencian la existencia de una gran basílica de finales del siglo IV, escondida en el subsuelo de la Tabacalera, de la que se cree intacta en un 75%.

Según los arqueólogos, conformaría el conjunto paleocristiano más imponente de la península ibérica e, incluso, de la Europa Occidental. Con resignación, pero, tendrán que tapar los restos de nuevo.

No es ninguna novedad que Tarragona excave, descubra un hallazgo y se vea obligada a cubrirlo de nuevo. Los arqueólogos, sin embargo, no lo ven con malos ojos. "De hecho, si no se puede conservar y mantener en condiciones idóneas es mejor tapar, para que no se degrade el espacio", afirma la arqueóloga municipal Imma Teixell.

El equipo de arqueólogos ha tenido diez días y 2.000 euros para demostrar que bajo los edificios de la Tabacalera, al sur de la ciudad, se esconde una gran basílica paleocristiana que se levantó para venerar al obispo Fructuoso y sus dos diáconos, Augurio y Eulogio, quemados vivos en el anfiteatro del año 259.

Tomando de referencia la excavación llevada a cabo por el arqueólogo Joan Serra i Vilaró, muy bien documentada, ochenta años después los arqueólogos han vuelto a sacar a la luz lo que ya dibujaban los documentos de la época: restos del ábside del templo y, en medio de donde estaría el altar, el sepulcro sagrado donde, durante un tiempo indeterminado, permanecieron las reliquias.

La tumba se encuentra en un excelente estado de conservación. Incluso hay fragmentos del mármol con el que solían revestir los sepulcros. Justo al lado han aparecido dos tumbas más -una de niño y la otra, de adulto-, en una cota superior.

En el interior del sarcófago no se ha encontrado nada, aunque los arqueólogos tomarán muestras por si en un futuro se pueden hacer pruebas de carbono 14 sobre mortero. Uno de los grandes misterios es el recorrido que hicieron las reliquias de San Fructuoso, después del martirio el 21 de enero del año 259.

De hecho, se desconoce si esta tumba fue el primer receptáculo funerario de los restos, teniendo en cuenta que el templo se levantó a posteriori, a finales del siglo IV y principios del V. Se recogerán muestras de una cota inferior a la basílica para poder afinar más sobre su fecha de construcción, otro de los grandes interrogantes.

Los trabajos finalizarán esta misma semana y el espacio se podrá visitar un único día, el 2 de noviembre. Posteriormente se protegerán y se taparán para que en un futuro se pueda llevar a cabo la recuperación de la basílica -actualmente no se conserva ninguna resto- y pueda ser un espacio visitable junto con la necrópolis paleocristiana, extendida por toda el área, que limita con el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona, y la iglesia funeraria más pequeña que hay bajo las estructuras del parque comercial Eroski.

"Son tres piezas, pero la que da sentido es la basílica", concluye el director del Museo Bíblico Tarraconense, Andreu Muñoz.


Fuente: RD/Agencias a través de Spania

viernes, 17 de octubre de 2014

Participación ortodoxa en la ofrenda floral a la Virgen del Pilar en Zaragoza (Aragón)


El pasado domingo 12 de octubre de 2014, Fiesta Nacional de España y día de la Madre de Dios del Pilar, la parroquia ortodoxa rusa de San Jorge el Victorioso, perteneciente al Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal (Patriarcado Ecuménico) pastoreado por S.E. Policarpo (Stavropoulos), participó en la ofrenda floral a la Patrona de la Hispanidad que se hace cada año en Zaragoza.

Para ver las fotografías del acto, hacer clic en este enlace: zaragoza.cerkov.ru


Fuente: Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal (Patriarcado Ecuménico)

lunes, 13 de octubre de 2014

S.E. Policarpo asistió a la recepción real de la Fiesta Nacional de España


El día 12 de octubre de 2014, los Reyes de España ofrecieron una recepción en el Palacio Real con motivo de la Fiesta Nacional.

En esta edición, se recuperó el tradicional besamanos con los Monarcas que había sido suspendido el año pasado porque el entonces Rey, Don Juan Carlos, estaba convaleciente de una operación de cadera y don Felipe, todavía como Príncipe de Asturias, le sustituyó. Pese a que la princesa de Asturias, Doña Leonor, y la Infanta Sofía estuvieron por primera vez en el desfile, ninguna de ellas acudió al Palacio Real. 

Para esta ocasión, desde Casa Real se cursaron 1.500 invitaciones dando así una amplia representación de la sociedad civil. Además de invitar a las personas que por cuestión de protocolo acuden cada año, esto es, representantes del poder Ejecutivo, del Judicial, de las autonomías, o de las Fuerzas Armadas, también se dieron cita científicos, artistas, deportistas de élite, o directores de museo, entre otros.

Por ello, en el saludo a los monarcas se pudo ver a los actores Michelle Jenner y Rodolfo Sancho, protagonistas de la serie 'Isabel', que acaba de recibir el premio Nacional de Televisión 2014. La Reina felicitó a la actriz por el galardón. Junto a los actores, también acudió a la recepción el bailarín Joaquín Cortés.

Asimismo, acudieron empresarios como César Alierta (Telefónica), Juan Miguel Villar-Mir (OHL) y Rosa García (Siemens), la deportista Mireia Belmonte, la cantaora de flamenco a piano María Toledo o el pintor Antonio López, que acaba de concluir más de 20 años después, el cuadro de la Familia Real, entre otros.

Destacada fue la presencia del arzobispo ortodoxo para España y Portugal, monseñor Policarpo, que había sido invitado por primera vez a esta recepción, ya que esta religión acaba de ser considerada de las de más arraigo en España e incluida en la Comisión Asesora de Libertad Religiosa.

La ex vicepresidenta del Gobierno Teresa Fernández de la Vega; los "padres de la Constitución"; el juez Marlaska y su marido; el padre Ángel; Fernando Almansa, exjefe de la Casa del Rey; la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, sin su marido, el expresidente del Gobierno, José María Aznar; Esperanza Aguirre, con su marido; los hermanos Gabilondo, el periodista, Iñaki, y el exministro de Educación, Ángel, así como el director de la Organización Nacional de Trasplantes, Rafael Matesanz, entre otros, se acercaron hasta el Palacio de Oriente, para saludar a los Reyes.


Fuente: Servimedia

sábado, 11 de octubre de 2014

Ortodoxos y latinos estrechan lazos en Barcelona (Cataluña)


Católicos y ortodoxos han estrechado hoy lazos en un simposio ecuménico que se celebra en Barcelona, donde han dialogado sobre la situación de la sociedad con motivo del 50 aniversario del encuentro entre el papa Pablo VI y el Patriarca Ecuménico Atenágoras en Jerusalén.

Los católicos y ortodoxos de la diócesis de Barcelona se han reunido en el Aula Magna del Seminario Conciliar, en un encuentro titulado "Las relaciones entre ortodoxos y católicos", que continuará mañana y que ha sido organizado por la Delegación de Ecumenismo del Arzobispado de Barcelona.

La apertura del simposio ha ido a cargo del obispo auxiliar de Barcelona, Sebastià Taltavull, en representación del cardenal Lluís Martínez Sistach, que ha viajado a Roma para participar en el Sínodo de Obispos sobre la Familia.

Taltavull ha explicado que la intención es "testimoniar un fuerte vínculo de unidad, de manera que todos somos uno" y para que "el mundo crea".

Un reto, según Taltavull, para que todo el mundo "llegue a la fe y se estime en una fraternidad como hermanos".

En el encuentro se han proyectado las imágenes del encuentro en Jerusalén entre Pablo VI y Atenágoras en 1964, un momento histórico, en la que los jefes de las dos confesiones santiguaron su unión con un abrazo.

Un episodio que este año se ha reproducido, esta vez entre el papa Francisco y el Patriarca Bartolomé, el 25 de mayo, aprovechando la visita del Papa a Israel.

El Metropolitano de España y Portugal del Patriarcado de Constantinopla, monseñor Polikarpos (nombre civil Panayiotis Stavrópoulos), en su intervención ha recordado que el encuentro entre Pablo VI y Atenágoras significó la "rotura del muro de aislamiento y prejuicios de muchos siglos entre los dos mundos".

Según Polikarpos, este "diálogo teológico entre las Iglesias católica y ortodoxa está en pleno avance positivo, y se espera muchas cosas buenas para todos los cristianos, sobre todo, en estos tiempos apocalípticos en los que vivimos".

El director general de Asuntos Religiosos de la Generalitat, Enric Vendrell, ha asegurado que el objetivo de este simposio interesa también al gobierno catalán sobre todo por "la línea que marca sus actuaciones", que tienen por objetivo que Cataluña sea "referencia entre el diálogo entre las confesiones religiosas".


Fuente: ABC

lunes, 6 de octubre de 2014

Ortodoxos y miembros de otras religiones reciben la última "bendición" de Ruiz-Gallardón


Antes de abandonar el Ministerio de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón dejó su firma plasmada en una última disposición en el Boletín Oficial del Estado. Una decisión que, curiosamente, tiene que ver con la religión: ampliar a tres confesiones la Comisión Asesora de Libertad Religiosa. En este órgano, meramente consultivo para el Gobierno, están representadas aquellas confesiones e iglesias que más arraigo tienen en España. Hasta ahora la formaban la Iglesia Católica, la Evangélica, la comunidad israelita y la islámica. La última decisión del ya exministro de Justicia fue abrir sus puertas a budistas, ortodoxos y mormones.

Compartirán mesa con representantes de la Administración y expertos en la materia para asesorar al Gobierno sobre la promoción y el desarrollo del derecho a la libertad religiosa. Sus discusiones, en realidad, giran en torno a problemas que se discuten en la calle. “Por ejemplo, la preocupación de la comunidad musulmana sobre el debate de la hiyab de las niñas musulmanas cuando van al colegio o si ha habido algún ataque antisemita". Así lo recuerda Joaquín Mantecón, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado, que ha formado parte de la comisión en diferentes posiciones: primero como representante de la Administración, luego como reconocido experto y ahora como representante de la Iglesia Católica.

No se habla de educación, por ejemplo, reservada a otras comisiones del Gobierno con las diferentes religiones. El Gobierno puede tener en cuenta sus reivindicaciones, o no. "Se ha recogido el reconocimiento de los matrimonios de ortodoxos, budistas, mormones y testigos de Jehová, que se discutió en la mesa", apunta Mantecón. Actualmente se analiza la nueva norma para el registro de Entidades Religiosas.

Ortodoxos, la mayoría

En España son una comunidad de 900.000, la mayoría rumanos, pero cuando Teofíl Moldovan llegó a España en 1976 para cursar una beca en la Universidad Pontificia de Salamanca la radiografía de sus miembros era bien diferente. "Entonces sólo había ortodoxos griegos. Ahora son rumanos, rusos, ucranianos y hasta de la lejana Georgia".

Teofíl ocupará un asiento de esta comisión, "agradecido", dice, pero sin querer desvelar cuáles serán las primeras preocupaciones que pondrá encima de la mesa. "Primero agradecer y luego desarrollar las situaciones y necesidades", apunta. Pero rascando algo más, sus preocupaciones son, al final, la del resto de confesiones e iglesias: tener un lugar de culto. "Yo he tenido la suerte en Madrid de poder compartir el espacio con la propia iglesia católica, pero en muchos lugares es incompatible por los horarios de culto", señala el párroco de la Iglesia Ortodoxa Rumana en Madrid.

En la capital han sido bien recibidos. La catedral que están construyendo en Madrid se encuentra en Carabanchel gracias a la cesión de un terreno por parte de la Comunidad de Madrid, que entonces presidía Esperanza Aguirre. Es catedral de los ortodoxos residentes en España pero también referencia para sus hermanos portugueses. "Tenemos que reorganizar la iglesia ortodoxa rumana alrededor de esta catedral y luego ya veremos lo que necesitamos", reflexiona Moldovan. 


Fuente: El Confidencial
Adaptación: Ortodoxia Digital