miércoles, 31 de agosto de 2016

La Comisión Conjunta de Diálogo Teológico entre ortodoxos y no calcedonenses


El Concilio de Calcedonia (año 451) supuso la separación entre las Iglesias Siro-ortodoxa y Copta (y luego la Armenia) y las Iglesias ortodoxas de tradición bizantina. Llamados polémicamente "monofisitas", los cristianos no calcedonenses fueron considerados herejes por los bizantinos y sometidos a persecución por parte de las autoridades imperiales.

No obstante, estas dos familias de Iglesias son las más cercanas entre sí de todas las confesiones cristianas en cuanto a espiritualidad, doctrina y experiencia histórica, y el diálogo entre ambas es el que tiene mayores posibilidades de dar frutos visibles.

Una serie de consultas no oficiales tuvieron lugar en Aarhus (Dinamarca) en 1964 y en Bristol (Inglaterra) en 1967, a las que asistieron teólogos señeros por ambas partes. Nuevos encuentros se celebraron en Ginebra, Suiza (1970) y Adís Abeba, Etiopía (1971). Los resultados fueron inesperadamente positivos. Como cuenta el Metropolitano de Dioclea Calixto (Ware) en su libro La Iglesia Ortodoxa (1993), quedó claro que en la cuestión básica que había conducido históricamente a la división -la doctrina acerca de la persona de Cristo-, no existe de hecho ningún desacuerdo real. La divergencia, según se declaró en Aarhus, estriba en el ámbito de la fraseología. Los delegados concluyeron: "Cada una de las partes reconoce en la otra la fe Ortodoxa de la Iglesia. […] En lo esencial del dogma cristológico nos encontramos plenamente de acuerdo". En palabras de la consulta de Bristol, "Unos afirmamos dos naturalezas, voluntades y energías hipostáticamente unidas en el único Señor Jesucristo. Otros afirmamos una naturaleza, voluntad y energía divino-humana unida en el mismo Cristo. Pero ambas partes hablamos de una unión sin confusión, sin cambio, sin divisiones, sin separación. Las cuatro expresiones pertenecen a nuestra tradición común. Ambas partes afirmamos la permanencia dinámica de la Divinidad y de la Humanidad, con todas sus propiedades y facultades naturales, en el único Cristo".

Estas cuatro conversaciones no oficiales entre 1964-1971 fueron seguidas por la convocatoria de una Comisión Conjunta oficial representando a las dos familias de Iglesias, que se reunió en Ginebra en 1985, en el monasterio de Amba Bishoy (Egipto) en 1989 y de nuevo en Ginebra en 1990 y 1993. Respecto de la cuestión de las diferentes formulaciones cristológicas, que había sido una piedra de tropiezo en el pasado, se estuvo de acuerdo en el sentido de que la comprensión subyacente acerca de la Encarnación era la misma, aunque cada una de las partes prefiriese una fórmula determinada al hablar de una o dos "naturalezas". Los acuerdos doctrinales alcanzados en las consultas no oficiales fueron reafirmados, y al final de la tercera reunión (en 1990) se recomendó que cada parte debería revocar todos los anatemas y condenas lanzados mutuamente en el pasado. La cuarta reunión (en 1993) trató acerca de cómo llevar a cabo esto desde el punto de vista práctico, y se propuso que los anatemas y condenas fueran levantados "unánime y simultáneamente por los jefes de todas las Iglesias de ambas familias mediante la firma de un Acta Eclesiástica que incluyera el reconocimiento por cada una de las partes de que la otra es Ortodoxa en todos los aspectos". Según los participantes, una vez que los anatemas fueran levantados, esto "debería suponer que la restauración de la plena comunión entre ambas partes se llevara a cabo inmediatamente" (Brock et al., 2001).

Aún persisten dificultades, pues no todo el mundo por ambas partes tiene una actitud igualmente positiva acerca del diálogo: algunos en Grecia, por ejemplo, siguen considerando a los no calcedonenses "herejes monofisitas", del mismo modo que algunos no calcedonenses siguen considerando el Concilio de Calcedonia y el Tomo de León "nestorianos". Pero la línea oficial de ambas familias de Iglesias fue claramente expresada en el encuentro de 1989: "Como dos familias de Iglesias ortodoxas que rompieron la comunión hace largo tiempo, ahora rezamos y confiamos en Dios para que restaure esa comunión sobre la base de la fe apostólica de la Iglesia indivisa de los primeros siglos, que confesamos en nuestro Credo común" (Ware, 1993).

Posteriormente ha habido otras reuniones con el objetivo de acercar a ambas familias de Iglesias, como la que tuvo lugar entre ambos Movimientos de Juventud en mayo de 1991 y las que mantuvieron los Patriarcas del Oriente Próximo en 1987 y 1991 (la segunda de las cuales tenía como objetivo "dar una muestra concreta de la amistad tan cercana que existe entre las dos Iglesias"). Como resultado de la segunda reunión, el 22 de julio de 1991 el Patriarca siro-ortodoxo Ignacio Zaqueo I y el Patriarca Ignacio IV Hazim adoptaron una serie de importantes decisiones que se plasmaron en una declaración común. (Brock et al., 2001).

Para más información (en inglés) sobre los diferentes encuentros celebrados hasta la fecha entre ambas familias de Iglesias, visitar la web http://orthodoxjointcommission.wordpress.com

Ortodoxos y católicos de Jordania responden juntos a las emergencias humanitarias


Las emergencias humanitarias que afectan a Oriente Medio, como los conflictos y la emigración masiva de los escenarios de guerra, requieren respuestas que sean compartidas por los cristianos de las diferentes confesiones. Un testimonio de esta preocupación humanitaria, que está marcada por un espíritu ecuménico, es el Proyecto PEER (Preparing to Excel in Emergency Response), presentado el lunes 8 de agosto en el centro de conferencias de un hotel en Amman.

El proyecto, llevado a cabo con el apoyo de Cáritas Jordan y Catholic Relief Services (CRS), tiene como objetivo aumentar las sinergias y la capacidad de interacción entre los grupos cristianos en Jordania que participan en diversos programas para hacer frente a las emergencias humanitarias, para que sean más eficaces y rápidos en las intervenciones. Entre los diez grupos de trabajo que participan en el proyecto está las comunidad de la juventud cristiana greco-ortodoxa, además de Ong como la Orthodox Progress Association.

En sus observaciones preliminares, el Dr. Wael Suleiman, director general de Cáritas Jordán, ha destacado que el proyecto de coordinación apoyará la colaboración de diferentes realidades que trabajan sobre todo en favor de los refugiados y de las personas que viven en necesidad.

A la reunión de lanzamiento del proyecto - informa un comunicado de Cáritas Jordania, recibido en la Agencia Fides – han asistido Jocelyn Braddock, directora de los programas de asistencia sostenidos por CRS Líbano, que en su discurso ha remarcado la utilidad y urgencia de involucrar a las realidades y a las instituciones locales en la ejecución de los proyectos puestos en marcha para responder a las emergencias humanitarias que afligen la región de Oriente Medio.


Fuente: Agencia Fides

martes, 30 de agosto de 2016

1° de setembro, Dia de oração e cuidado com a Criação


Apesar de tudo, uma profunda esperança brilha sobre a Terra. Ela vem do fato de que, no mundo inteiro, a cada dia, cresce o número de pessoas e grupos que aprofundam a espiritualidade e se põem em diálogo para buscar novos caminhos. O resgate da dignidade da Terra, da Água e do Ar está na ordem do dia de grupos espirituais das mais diversas tradições.

Pela primeira vez na história, diversas Igrejas cristãs e até outras religiões se unirão nessa semana para orar e meditar sobre o cuidado com a Terra, a água, o ar e todo o universo no qual nós, seres humanos somos inseridos e ao qual pertencemos. Desde a década de 70, a cada ano, o Patriarca (Ecumênico Bartolomeu I) de Constantinopla propõe que todas as Igrejas Orientais (Ortodoxas) dediquem o 1º de Setembro como «Dia de oração e cuidado com a Criação». Em agosto do ano passado, o Papa Francisco enviou uma carta a todas as dioceses pedindo que a Igreja Católica também se una a essa celebração. Por sua vez, o Conselho Mundial de Igrejas convidou as Igrejas Evangélicas, membros do Conselho para entrarem nessa mesma sintonia de cuidado com o ambiente. E, nesses dias, algumas notícias da internet contam que grupos hindus e budistas quiseram também unir-se a essa iniciativa ecumênica e ecológica.

Orar e meditar sobre a natureza como criação significa contemplar nela uma presença ativa do Criador que, permanentemente, continua conduzindo o universo no rumo do seu amor. O ser humano só mudará a sua forma de relacionar-se com os seus semelhantes e com os outros seres vivos se optar por um olhar de amor sobre o universo. Ao aprofundar a relação consigo mesmo e com os outros, é fundamental pressentir uma marca divina por trás de cada ser do universo.

Atualmente, o planeta Terra abriga mais de sete bilhões de pessoas. Nos próximos 50 anos, a previsão é de que o mundo tenha entre 8, 5 a 9 bilhões de habitantes. Mas, como viverá essa população, se metade dos recursos hídricos disponíveis para consumo humano e 47% da área terrestre já são utilizados? E ainda assim mais de um bilhão de pessoas passa fome e, a cada dia, mais de 30 mil morrem por este motivo? Estudos afirmam que a relação entre crescimento populacional e o uso de recursos do Planeta já ultrapassou em 20% a capacidade de reposição da biosfera e esse déficit aumenta cerca de 2,5% cada ano. Isso quer dizer que a diversidade biológica – de onde vêm novos medicamentos, novos alimentos e materiais para substituir os que se esgotam – está sendo destruída muito mais rápido do que está sendo reposta. Esse desequilíbrio está crescendo. Até 2030, 70% da biodiversidade poderá ter desaparecido…”.

Apesar de tudo, uma profunda esperança brilha sobre a Terra. Ela vem do fato de que, no mundo inteiro, a cada dia, cresce o número de pessoas e grupos que aprofundam a espiritualidade e se põem em diálogo para buscar novos caminhos. O resgate da dignidade da Terra, da Água e do Ar está na ordem do dia de grupos espirituais das mais diversas tradições. As próprias Igrejas cristãs que, durante séculos, pareciam não ligar o ato criador de Deus com sua atuação salvadora na história, nas últimas décadas têm todas aprofundado essa questão. Em maio do ano passado, o Papa Francisco dirigiu a toda humanidade uma carta sobre o cuidado com a casa comum. Nessa carta, ele se une a Bartolomeu I, Patriarca (Ecumênico) de Constantinopla, na insistência em unir o cuidado ambiental com a preocupação pela justiça social e econômica. Ao mesmo tempo, ensina que a raiz de tudo é um novo olhar espiritual sobre o universo como criação amorosa de Deus.

Na América Latina, um dos mais importantes sinais de esperança para a causa ecológica é o fortalecimento dos movimentos indígenas. Esses têm proposto como novo paradigma civilizatório o cuidado com o Bem-Viver que implica priorizar a vida comunitária, as relações humanas e a relação harmoniosa com a natureza como formas de organizar a sociedade. O cuidado com a Terra, a Água e todos os seres vivos se torna elemento central do processo social e político, assim como de uma nova sensibilidade espiritual. Todos nós somos convidados a participar ativamente dessa celebração de amor, como um casamento entre o céu e a terra.


Fonte: www.ecclesia.com.br / IHU

El Patriarca Ecuménico y el Papa de Roma apelan a una nueva evangelización de Europa en el Simposio Intercristiano de Salónica (Grecia)


Evangelizar de nuevo a los cristianos que han abandonado su fe. Éste es el objetivo del XIV Simposio Intercristiano que se está celebrando en la ciudad griega de Tesalónica, para el cual Papa Francisco envió un mensaje donde desea que se encuentren “métodos creativos y un lenguaje adaptado para hacer llegar el anuncio de Jesús”.

En la carta, firmada por el cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad e los Cristianos, se lee un pasaje de la exhortación apostólicaEvangelii gaudium donde habla del empeño misionero  y de la profundidad de la convicción de Cristo: “Él siempre puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestra comunidad y, aunque atraviese épocas oscuras y debilidades eclesiales, la propuesta cristiana nunca envejece”. 

“En una realidad como la europea en la que cada vez hay menos lazos con las raíces cristianas, se advierte claramente la necesidad de una nueva labor de evangelización”. De este modo –se lee en el mensaje- el Papa espera que con las reflexiones propuestas en el simposio de los ilustres relatores y con el intercambio de conocimiento gracias a los estudios católicos y ortodoxos, se puede “contribuir a individuar nuevos caminos, métodos creativos y un lenguaje adaptado” para hacer llegar la belleza de Cristo al “hombre europeo contemporáneo”.

Por su parte el patriarca ortodoxo Bartolomé I, en un mensaje también dirigido por el simposio ecuménico, habla del papel "importante y nodal" de los cristianos en "una era en la que la colaboración y la unidad se hacen cada vez más necesarias." La cabeza de la Iglesia de Constantinopla se centra especialmente en las heridas infligidas por los recientes ataques terroristas en Europa, que "demuestran la absoluta necesidad de que el continente sea de nuevo evangelizado, y que con la descristianización de Europa de las últimas décadas se sigue un camino de desplazamiento continuo que se aleja de los valores y las tradiciones cristianas y está adoptando nuevas teorías y tradiciones que se oponen completamente a la ley de Dios".


Fuente: Radio Vaticana

lunes, 29 de agosto de 2016

Participación de nuestra Metrópolis en la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación


El acto tendrá lugar el sábado 3 de Septiembre en la Parroquia de Santa Cristina (Paseo de Extremadura, 32, Madrid). Se iniciará a las 17:30 h con el reparto de una limonada casera, en los salones parroquiales. A las 18:00 h se presentará la JMOCC 2016, a través de una Mesa Redonda sobre Ecología, en la que participaran: Archimandrita Padre Demetrio R. Saez (Patriarcado Ecuménico de Constantinopla), Jose Eizaguirre (Biotropía y Grupo Cristianismo y Ecología) y Yayo Herrero (Ecologistas en Acción). 

Posteriormente y desde la Parroquia de Santa Cristina, se iniciará a las 19:30 h una marcha hasta el Cerro de la Torrecilla de la Casa de Campo (a 15 min. andando), junto al Lago de la Casa de Campo. (En caso de mal tiempo o no contar con autorización, se continuaría en la Parroquia)

En este monte de vistas maravillosas tendrá lugar la Oración Ecuménica por el Cuidado de la Creación, de 20:00 h. a 21:00 h, presida por el Arzobispo Don Carlos Osoro Sierra, el Metropolita Monseñor Policarpo, el Obipso Timotei y el Arzobispo Siro-Ortodoxo Monseñor Nicolaos Matti.

El acto contará con la animación musical del grupo AIN KAREM.

29/08 - Decapitación del Santo Profeta y Precursor Juan el Bautista


El Profeta San Juan el Bautista es considerado después de la Virgen María el santo más honrado. Era hijo del sacerdote Zacarías, casado con Santa Isabel (descendiente de Aarón). Sus padres vivían cerca de Hebrón (en una región montañosa) al sur de Jerusalén. Por parte de su madre él era pariente de Nuestro Señor Jesucristo y nació seis meses antes que el Señor.

Como lo narra el Evangelista San Lucas, el Arcángel Gabriel, se apareció a su padre Zacarías en el Templo y le anunció el nacimiento de su hijo. Y así estos devotos esposos, de edad avanzada, privados del consuelo de tener descendencia, tuvieron por fin un hijo, el cual ellos pidieron en sus oraciones.

Por misericordia de Dios él se liberó de la muerte entre miles de niños que fueron matados en Belén y sus alrededores. San Juan creció en un desierto salvaje, y se preparaba para la gran labor, llevando una forma de vida severa -ayunando, rezando y meditando en su destino preparado por Dios. Llevaba una vestimenta tosca, sujeta con un cinto de cuero, se alimentaba con miel silvestre y langostas. Él siguió una vida de ermitaño hasta el momento en el que el Señor lo llamó a los 30 años de edad para profetizar al pueblo hebreo.

Obedeciendo a este llamado, el Profeta san Juan, llegó a las orillas del río Jordán para preparar a la gente a recibir al esperado Mesías (Cristo). Ante la festividad de la Purificación mucha gente concurría al río para el lavado religioso. Aquí San Juan se dirigía a ellos, proclamando que se confiesen y se bauticen para el perdón de los pecados. La esencia, de su prédica se refería a que, antes de recibir la purificación externa, la gente debía purificarse moralmente, y de esta manera prepararse para la recepción del Evangelio. Claro es, que el bautismo de Juan no era todavia un sacramento bendito, como el bautismo cristiano. Su sentido era el de preparar (convertir) espiritualmente hacia el próximo bautismo con agua y Espíritu Santo. Según la expresión de una oración de la Iglesia, el Profeta san Juan, era la luminosa estrella matutina, la cual desprendía un brillo que era superior a la luminosidad de todas las estrellas y anunciaba la mañana del bendito día, iluminado por Cristo el Sol espiritual (Malaquias 4:2) Cuando la espera del Mesías llegó a su culminación, el Mismo Salvador del mundo, Nuestro Señor Jesucristo llegó al Jordán a bautizarse con San Juan. El bautismo de Cristo fue acompañado de anuncios milagrosos - el descenso del Espíritu Santo que bajó en forma de paloma sobre Él y la voz de Dios Padre que provenía de los cielos, diciendo: "Este es Mi Hijo amado..." Al recibir esta revelación, el Profeta San Juan le decía a la gente sobre El "Aquí esta el Cordero de Dios, que toma sobre Sí los pecados del mundo." Al escuchar esto, dos de los discípulos de Juan siguieron a Jesús. Ellos eran los Apóstoles Juan el Teólogo y Andrés, hermano de Simón, llamado Pedro. Con el bautismo del Salvador el Profeta San Juan concluyó como rubricando su servicio de profeta. Con severidad y sin temor acusaba los vicios tanto de las personas comunes, como la de los poderosos de este mundo. Por ello pronto él padeció.

El rey Herodes Antipas (hijo del rey Herodes el Grande) ordenó encarcelar al Profeta San Juan por acusarlo del abandono de su legítima esposa (hija del rey Aretas de Arabia), y por su unión ilegitima con Herodías, la mujer de su hermano Felipe.

El día de su cumpleaños Herodes hizo un banquete, al cual fueron invitadas personas muy conocidas. Salomé, hija de la pecadora Herodías, con su baile impúdico complació de tal manera al rey Herodes y sus invitados en el banquete, que el rey le prometió bajo juramento darle todo lo que ella le pidiese, aun hasta la mitad de su reino. La bailarina por instigación de su madre, pidió que se le entregue la cabeza de San Juan el Bautista sobre una bandeja. Herodes respetaba a Juan como profeta, por ello, él se disgustó ante ese pedido. Pero le dio vergüenza quebrantar la promesa por el dada, envió entonces al guardia a la prisión, el cual decapitó a san Juan el Bautista y entregó su cabeza a Salomé, quien se la llevó a su madre. Después de insultar Herodia sobre la santa cabeza del profeta, la tiró en un sucio lugar. Los discípulos de San Juan el Bautista le dieron santa sepultura a su cuerpo en Sebastia, una ciudad de Samaria.

Por su crueldad Herodes recibió su castigo en el año 38 después de Cristo. Sus tropas fueron derrotadas por Aretas, que fue contra él, por el deshonor causado a su hija, a la cual él abandonó para convivir con Herodías, y al año siguiente el emperador Calígula lo envió al exilio.

Según las narraciones de la tradición, el Evangelista San Lucas, al visitar distintas ciudades y pueblos con las prédicas de Jesús, desde Sebastia llevó a Antioquía una parte de los santos restos del gran Profeta - la mano derecha. En el año 959, cuando los musulmanes se apoderaron de Antioquía (durante el imperio de Constantino Porfirocente), el diácono Job, de Antioquía se llevó la mano del profeta a Calcedonia, desde allí fue trasladada a Constantinopla, donde se conservó hasta que los turcos tomaron la ciudad. Después la mano derecha del Profeta se encontraba en la Iglesia "De La Imagen Del Salvador" en el Palacio de Invierno de San Petersburgo.

La santa cabeza de San Juan el Bautista fue hallada por la piadosa Juana y sepultada adentro de una vasija en el monte de Olivos. Un asceta devoto, al realizar una zanja para hacer el fundamento de un templo, encontró este tesoro y lo guardó consigo, pero ante su muerte, temiendo que la reliquia fuese profanada por los no creyentes, la escondió en la tierra en el mismo lugar que la encontró. Durante el reinado de Constantino el Grande, dos monjes fueron a Jerusalén para venerar el Santo Sepulcro, y a uno de ellos se le presentó el Profeta San Juan el Bautista y le indicó, en donde estaba enterrada su cabeza. Desde ese momento los cristianos comenzaron a celebrar el Primer hallazgo de la santa cabeza de San Juan el Bautista.

El Señor Jesucristo dijo sobre el Profeta San Juan el Bautista "De todos los nacidos de mujer ninguno (profeta) superó a Juan el Bautista."

San Juan el Bautista es glorificado por la Iglesia como un "Ángel, Apóstol, Mártir, Profeta, Intercesor de la gracia antigua y nueva, de los nacidos honorabilísimo y ojo luminoso de la Palabra".


Fuente: Arquidiócesis de Santiago y Todo Chile (Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente)

sábado, 27 de agosto de 2016

X Domingo de Mateo. Lecturas de la Divina Liturgia


1 Cor 4,9-16: Pues me parece que a nosotros, los apóstoles, Dios nos ha puesto en el último lugar, como a condenados a muerte. Hemos llegado a ser un espectáculo para el mundo, para los ángeles y para los hombres. Nosotros, por causa de Cristo, pasamos por tontos, mientras que vosotros, gracias a Cristo, pasáis por inteligentes. Nosotros somos débiles y vosotros sois fuertes. A nosotros se nos desprecia y a vosotros se os respeta. Hasta hoy mismo no hemos dejado de sufrir hambre, sed y desnudez; la gente nos maltrata, no tenemos hogar propio y nos cansamos trabajando con nuestras propias manos. A las maldiciones respondemos con bendiciones; somos perseguidos y lo soportamos. Se habla mal de nosotros y contestamos con bondad. Nos tratan como a basura del mundo, como a desperdicio de la humanidad. Y así hasta el día de hoy. No os escribo esto para avergonzaros sino para daros un consejo, como a mis propios hijos, porque os amo; pues aunque tengáis diez mil instructores que os hablen de Cristo, padres no tenéis muchos. Padre vuestro en cuanto a la fe en Cristo Jesús lo soy yo, porque yo soy quien os ha anunciado el evangelio. Así pues, os ruego que sigáis mi ejemplo.

Mt 17,14-23: Cuando llegaron a la multitud, un hombre se acercó a Jesús y se arrodilló delante de él. Señor, ten compasión de mi hijo. Le dan ataques y sufre terriblemente. Muchas veces cae en el fuego o en el agua. Se lo traje a tus discípulos, pero no pudieron sanarlo. ¡Ah, generación incrédula y perversa! respondió Jesús. ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme acá al muchacho. Jesús reprendió al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquel momento. Después los discípulos se acercaron a Jesús y, en privado, le preguntaron: ¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?.- Porque ustedes tienen tan poca fe —les respondió—. Les aseguro que si tienen fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrán decirle a esta montaña: "Trasládate de aquí para allá" y se trasladará. Para ustedes nada será imposible. Estando reunidos en Galilea, Jesús les dijo: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres. Lo matarán, pero al tercer día resucitará.» Y los discípulos se entristecieron mucho.

27/08 - San Osio de Córdoba, Obispo


El obispo Osio de Córdoba es venerado como Santo por la Iglesia Ortodoxa, aunque no por la Iglesia Católica. Su nombre es griego (Όσιος), pero su procedencia es hispana – cosa que sabemos por nuestra historia – pero que además lo confirman San Atanasio y Simeón Metaphastes. Nació en Córdoba, probablemente en el año 256, deduciéndose esta fecha del hecho incontestable de que se sabe que murió en el año 357 en Sirmio con 101 años de edad. San Atanasio sigue diciendo que en el año 355 llevaba unos sesenta años como obispo de Córdoba, luego debió ser elegido alrededor del año 294. Participó en el Concilio de Nicea y según las actas del mismo, como era hispano y no conocía el griego, tuvo que explicarse mediante intérpretes.

Durante la persecución de Diocleciano fue torturado como confesor de la fe en Cristo y desterrado. Las huellas de esos tormentos eran aún visibles cuando participó en el Concilio de Nicea, conforme lo dice Nicéforo, en el capítulo XIV de su octavo libro. Sobre los tormentos a los que se vio sometido habla el mismo Osio en su carta al emperador Constancio: “He completado la tarea de la confesión, primero en la persecución promovida por tu abuelo Maximiano”.

Asistió también al concilio de Iliberis (Elvira), pues su firma aparece en las actas del mismo en el undécimo puesto y si las actas se firmaban por orden de antigüedad en el episcopado, esto nos da a entender que llevaba relativamente poco tiempo como obispo. Llamado por el emperador Constantino, dejó Hispania y marchó con él a Milán. Muy probablemente influyó en la conversión del emperador, ya que éste lo tenía en gran estima y solicitaba sus consejos, sobre todo cuando estaba confuso entre abrazar el cristianismo, como quería su madre Elena, o continuar en el paganismo. El historiador pagano griego Zósimo, que vivió en el siglo V, llega a decir que el emperador se convirtió “gracias a un egipcio de Hispania”, por lo que los historiadores, dándole a la palabra “egipcio” el significado de “mago, sacerdote o sabio” identifican a Osio como el “egipcio hispano” que en aquellas fechas vivía en la corte del emperador Constantino y tenía influencias sobre él.

Cuando los donatistas africanos depusieron al obispo Ceciliano de Cartago acusándolo de traidor y eligieron a Mayorino, la noticia llegó hasta el Papa San Melquíades, quien habiendo oído a Ceciliano, lo confirmó en su sede. Los donatistas apelaron al emperador Constantino, el cual confirmó la decisión del Papa y los amenazó. Entonces los donatistas acusaron al obispo Osio, que era consejero del emperador, y al Papa Melquíades, como traidores y cómplices del obispo Ceciliano. Dijeron que los obispos hispanos habían declarado a Osio como traidor, pero que éste había sido absuelto por los obispos de las Galias, por lo cual había podido acceder hasta el emperador, a quien instigó en contra de los donatistas. San Agustín, en su libro Primero “Contra Parmeniano” dice que estas acusaciones son falsas, añadiendo que precisamente Osio fue quien suavizó los ánimos del emperador.

Cuando Osio fue enviado a Alejandría para poner calma entre Arrio y San Atanasio, viendo que era imposible hacer cambiar de opinión a Arrio, propuso la celebración de un concilio. Éste se celebró en Nicea en el año 325, asistiendo trescientos dieciocho obispos, presididos por el mismo Osio que firmó el primero después de los legados enviados por el Papa. En su firma dice: “Yo, Osio, obispo de la ciudad de Córdoba en la provincia de Hispania, digo que creo lo que anteriormente se dice. Víctor y Vicente, presbíteros de la ciudad de Roma enviados por nuestro venerable Papa y Obispo Silvestre, subscribimos”. El concilio condenó las tesis de Arrio, confirmó la divinidad del Verbo (Λόγος) y Osio subscribió las tesis del Concilio, luego es absolutamente falso acusar a Osio de Córdoba como obispo arriano.

El Concilio de Nicea – ya lo hemos dicho anteriormente en alguna ocasión – confirmó la consustancialidad del Verbo tal y como se menciona en el primer capítulo del Evangelio de San Juan: “En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios”. El Hijo es consustancial al Padre, de su misma naturaleza y esto fue definido en el Credo Niceno, en cuya confección Osio había colaborado muy activamente. Osio redactó nuestra profesión de fe, que fue suscrita por todos los obispos presentes, a excepción de cinco arrianos. Previamente, Osio había asistido también al Concilio Gangrense, celebrado en Paflagonia en el año 324, aunque los cánones de este concilio, que no se considera Ecuménico, fueron todos de carácter disciplinario, no dogmático.

Cuando el emperador Constantino murió – que por cierto, fue bautizado por Eusebio de Nicomedia, que era un obispo arriano – Osio volvió a Hispania. Hay quienes afirman que en los últimos años de su reinado, Constantino se inclinó hacia el arrianismo y de hecho, desterró a San Atanasio, que era el patriarca de Alejandría, hasta las tierras germánicas de Tréveris, pero hay que decir también que en su testamento, el emperador revocó esta orden anterior suya. San Atanasio volvió a su sede alejandrina, pero allí fue duramente atacado por los arrianos e incluso se vio perseguido por el emperador Constancio. Para apoyar a San Atanasio se convocó el concilio de Sardis (Sárdica) en el año 347, asistiendo trescientos obispos griegos y setenta y seis latinos. También Osio presidió este concilio y redactó la mayor parte de sus cánones, todos los cuales, apoyaban las tesis de San Atanasio a quién se le restituyó su sede. Posteriormente, ya en Córdoba, Osio convocó un concilio provincial reiterando todos los acuerdos del concilio de Sardis.

El emperador Constancio se había puesto abiertamente al lado de los arrianos y en el año 355 desterró al Papa Liborio por no querer firmar la condena a San Atanasio; y no satisfecho con esto, pensando que Osio tenía una gran influencia sobre todos los obispos que profesaban la fe ortodoxa, arremetió contra él. A las amenazas del emperador respondió Osio, que ya tenía cien años de edad, con esta carta: “Yo fui confesor de la fe cuando la persecución de tu abuelo Maximiano. Si tú la reiteras, estoy dispuesto a padecerlo todo antes que a derramar sangre inocente ni ser traidor a la verdad. Haces mal al escribir tales cosas y en amenazarme. Acuérdate que eres mortal y debes temer al día del juicio. Consérvate puro para ese día y no te mezcles en cosas eclesiásticas ni aspires a enseñarme, puesto que eres tu quién debes recibir lecciones de mi. Dios te confió el imperio y a nosotros nos confió la Iglesia… Te digo esto porque me preocupa tu salvación. Ni estoy ni estaré de acuerdo con los arrianos ni les ayudo, sino que anatematizo esa herejía y por eso, no puedo suscribir la condenación de Atanasio, a quienes la Iglesia romana y un concilio, ha declarado inocente”. Por estas letras, podemos deducir que San Osio tenía muy clara la división de poderes entre Iglesia y estado.

Cuando el emperador recibió la carta se enfureció y ordenó que se presentara en Sirmio, ciudad de Panonia (la actual Sremska Mitrovica, en Serbia). Allí nuevamente se negó a condenar a San Atanasio, aunque fue azotado y sometido a tormentos por los verdugos del emperador. Bajo tormento, tuvo la debilidad de comulgar con los arrianos Ursacio y Valente, pero como indica el propio San Atanasio, inmediatamente se arrepintió de este acto: “Por lo tanto, a tal fin, tuvo una ligera debilidad: pero antes de morir, en su testamento, tuvo la autoridad de condenar la herejía arriana, prohibiendo aprobarla o recibirla”. Y en Sirmio murió, con 101 años de edad, conforme lo testifica Sócrates Escolástico en su Libro Segundo, capítulo XXXI.

Viendo cuál fue su trayectoria a lo largo de toda su vida, parece increíble que se le haya acusado de no ser fiel a la ortodoxia. Redactó el Credo de Nicea, absolvió a San Atanasio y con cien años de edad tuvo la valentía de escribirle al emperador en los términos descritos más arriba. Sometido a tormento, es verdad que tuvo la debilidad de comulgar con dos arrianos, pero inmediatamente se arrepintió. Por eso, sus detractores, principalmente católicos, dicen que claudicó al final de su vida, cosa que no es cierta. Han llegado a acusarle de que firmó un documento profesando la fe arriana y que incluso volvió a Hispania para propagarla, cosa que es absolutamente falsa. Es verdad que en la Iglesia Latina no recibe veneración, pero en las Iglesias de Oriente, tanto en las Iglesias Ortodoxas como en la Iglesia Católica de rito bizantino, sí que se le venera como Santo.

Se le acusa de tratar con herejes excomulgados, cosa que estaba prohibida en los antiguos cánones, pero es que Osio cedió porque lo estaban atormentando, y de inmediato se arrepintió amargamente. Hizo algo parecido a lo que hizo San Martín de Tours – cuya santidad no ponemos en duda – cuando consintió en comulgar con los obispos itacianos para salvar de los rigores del emperador a los priscilianistas. Y al igual que Osio, San Martín se arrepintió. El caso de Osio es exactamente igual, como lo cuenta el mismísimo San Atanasio, pero se le aplica distinto rasero de medir.

Se le acusa de firmar en Sirmio una profesión de fe arriana y eso, San Atanasio, que debía estar mejor informado que nadie, no lo menciona en absoluto, aunque los arrianos así lo propagaran. San Atanasio – que es la mejor defensa de Osio – llega a escribir: “Osio murió protestando contra la violencia, condenando la herejía arriana y prohibiendo que nadie la siguiese ni amparase. ¿Para qué he de alabar a este viejo santo, confesor insigne de Jesucristo? No hay nadie en el mundo que ignore que Osio fue desterrado y perseguido por la fe. ¿Qué Concilio hubo que él no presidiese? ¿Cuando habló delante de los obispos sin que todos le dieran la razón? ¿Qué Iglesia no fue defendida y amparada por él? ¿Qué pecador se le acercó que no recobrase aliento o salud? ¿A qué enfermo o menesteroso no favoreció y ayudó en todo?” (Apología “De fuga sua”).

Además, si la firma hubiese existido, habría sido conseguida bajo tortura, lo que la hace inválida. Otros se basan en la obra “De viris illustribus” de San Isidoro de Sevilla que habla de la “muerte del sacrílego Osio” que quiso imponer el arrianismo en la Bética, pero es que esta afirmación se cae por su peso, ya que San Isidoro no lo escribe “de motu proprio”, sino refiriéndose a un escrito de Marcelino, que era un sacerdote prisciliano. O sea, que no lo escribe como cosa que él sabe, sino como cosa que otro dice. Además, hay que recordar que después del episodio de Sirmio, Osio jamás volvió a Hispania, conforme lo confirma el Menologio griego: “Acabó la vida en el destierro”.

Todo esto queda confirmado aun más por los acontecimientos tal y como ocurrieron: Constancio salió de Roma hacia Sirmio el día 14 de las Kalendas de junio del año 357. Tardaría cierto tiempo en llegar a Sirmio. Allí convocó a varios obispos arrianos y torturó a Osio para que comulgase con Ursacio y Valente. Según escribe San Atanasio, Osio murió ese mismo año e incluso el Menologio griego afirma que fue el 27 de agosto. En pleno siglo IV, en un mes escaso, era muy difícil, y más para un anciano de cien años, ir de Sirmio a Hispania (desde la actual Serbia hasta la actual Andalucía, en España). Osio no volvió a Hispania.

Se conocen algunos escritos de San Osio obispo de Córdoba: en primer lugar, el “Credo de Nicea” en cuya redacción contribuyó activamente, una carta escrita al emperador Constantino y otra escrita al emperador Constancio, una carta escrita al Papa Julio, los cánones del concilio de Sardis, un tratado sobre la “interpretación de las vestiduras de los sacerdotes” en la Ley Antigua y una carta escrita a su hermana, de la que habla San Isidoro de Sevilla diciendo de ella que “está escrita en un apacible y hermoso estilo”. ¿Se puede deducir de esta frase de San Isidoro que tenía mala opinión de Osio? Yo creo que no. Hoy se conmemora su festividad en Oriente y yo estoy convencido de que algún día, la Iglesia Latina reconocerá su santidad. Con él se está cometiendo una injusticia, mayor incluso que la que se cometió con Galileo.

Antonio Barrero


Fuente: Preguntasantoral

viernes, 26 de agosto de 2016

Patriarcas de Siria piden el levantamiento de las sanciones internacionales contra el país


Dos Patriarcas ortodoxos y un Patriarca católico de Siria han firmado un comunicado conjunto, enviado a la agencia AsiaNews, pidiendo que se levanten las sanciones internacionales contra el régimen de Damasco porque, en la práctica, aseguran, sólo sirven para dañar a la población civil y a los más indefensos.

Firman la petición Juan X Yazigi, patriarca de la Iglesia greco-ortodoxa de Antioquía, Gregorio III Laham, patriarca melquita (greco-católico) e Ignacio Efrén II, patriarca siro-ortodoxo.

Quien sufre es el pueblo

En la carta los líderes cristianos recuerdan que “desde el inicio de la crisis en Siria, en 2011, el impacto de las sanciones económicas y financieras” se tornó cada vez más significativo “para la vida cotidiana de los ciudadanos”. Las sanciones, escriben los patriarcas, “agudizan los sufrimientos del pueblo sirio” y “aumentan la presión (del conflicto) sobre los individuos, las instituciones, las compañías y como consecuencia, sobre la población entera”.

La falta de “nuevas inversiones” y la “prohibición de vuelos internacionales” en Siria, así como “las restricciones a las importaciones” y las listas negras establecidas sobre empresas sirias que no pueden obrar a nivel internacional, refuerzan el clima de “aislamiento” que se respira en Siria. Además, continúan los patriarcas, la clausura de muchas embajadas occidentales y el retiro del personal diplomático “limitan las relaciones” y “la interacción con el extranjero”.

Artículos básicos a precios desorbitados

La prohibición de operaciones bancarias internacionales- agregan- también pone “a las personas en  graves crisis financieras. Se empobrecen los ciudadanos, amenazando quitarles el pan cotidiano, privándolos de toda dignidad humana”. Y la consecuencia natural de ellos “es el aumento de los precios de los artículos de primera necesidad”, la caída del poder de adquisición de la moneda local y el surgimiento de “nuevos problemas” en el plano social.

Si bien la finalidad de las sanciones “es de tipo político”, advierten los patriarcas, quien sufre las consecuencias “es pueblo sirio entero”, en particular “los pobres y los trabajadores de las clases más humildes”.

“Nosotros, los patriarcas residentes en Damasco, que sentimos con claridad los sufrimientos de la población (…) pedimos con energía la remoción de las sanciones” en la esperanza de que se tomen “medidas extraordinarias” basadas en la Carta de los derechos humanos y en los tratados internacionales.

Grupos que no  buscan el bien del país

Al final del pedido, los tres patriarcas subrayan que las sanciones favorecen sólo las miras de “grupos que no quieren el bien común del país”; por el contrario, su cancelación “ayudaría al trabajo de las organizaciones eclesiales y humanitarias activas en el territorio para poder llevar ayuda y distribuir comida y remedios”.


Fuente: Religión en Libertad

26/08 - San Geroncio, primer Obispo de Itálica


Parece probado que en la ciudad romana de Itálica, cerca de la actual Sevilla, vivió un obispo llamado Geroncio, porque en el siglo VII ahí existía un templo a él dedicado en el que se dice que estaba su sepulcro. En la vida de San Fructuoso de Braga se hace mención a este templo, porque se dice que San Fructuoso lo visitó cuando misionó por tierras andaluzas. Además, en el Rito Mozárabe existe un oficio propio para este santo en el que se incluye un himno en el que se dice que, por haber predicado la fe en esas tierras andaluzas, murió de pena en la cárcel. Además, su inclusión en los martirologios es muy anterior a aquellas fechas.

Este himno del oficio mozárabe dice textualmente: “Hic fertur apostolico, vates fulsisse tempore”, o sea, que vivió en los tiempos de los apóstoles, luego que era del siglo I. Es el propio himno el que cita la noticia como una tradición oral: “fertur”, luego es curioso como Usuardo, que generalmente estaba muy bien informado, dice en su martirologio únicamente: “En la ciudad de Itálica, en Hispania, San Geroncio obispo que murió en la cárcel”. Usuardo dice que San Geroncio fue obispo de Itálica, que no derramó su sangre, sino que murió debido a las calamidades a las que fue sometido en la cárcel, pero no hace mención al hecho de que viviera en tiempo de los apóstoles, como dice el himno mozárabe.

Fue el cardenal Baronio el que, al incluirlo en el Martirologio Romano, sí hace caso al texto mozárabe y dice el día 25 de agosto: “En Itálica de España, San Geroncio obispo, que en tiempo de los apóstoles, predicando el evangelio en aquella provincia, al cabo de muchos trabajos murió en la cárcel”. Recordemos que precisamente el cardenal Baronio no se distinguió por su simpatía hacia las tradiciones provenientes de España, y prueba de ello es el enfado que cogió Felipe II cuando Baronio puso en duda la venida del apóstol Santiago a las tierras gallegas; luego está claro que, aunque Usuardo, que estaba muy bien informado, no dice nada de esto, Baronio sí hace caso al himno mozárabe e incluye ese dato en el martirologio. Aun así, también hay que decir que jamás la sede de Itálica se atribuyó un origen apostólico.

Habiendo sido suprimido el Rito Mozárabe por el Papa Gregorio VII, y habiendo desaparecido ya más de una antigua sede episcopal andaluza, no nos debe extrañar que el recuerdo de este santo cayera en el olvido incluso en la propia Andalucía. Fue en tiempos del cardenal arzobispo de Sevilla, Don Rodrigo de Castro (siglo XVI), cuando se decidió recuperar su memoria en la diócesis hispalense, memoria que aún se mantiene viva. Resumiendo: podemos afirmar que en Itálica existió un obispo mártir llamado Geroncio y que muy probablemente vivió en tiempo de los apóstoles, o sea, en el siglo I.


Fuente: Preguntasantoral

martes, 23 de agosto de 2016

"Recuerdos de un misionero en Siberia". Archimandrita Spiridón


«No sé ni quién ni qué fui antes de mi nacimiento en la tierra. En ella aparecí en 1875. Mis padres eran pobres campesinos. De los tres primeros años no recuerdo nada, pero desde los cuatro hasta el día de hoy lo recuerdo absolutamente todo». Así comienza este clásico de la espiritualidad rusa, contemporáneo del famosísimo Relatos de un peregrino ruso.

Con un estilo espontáneo y descriptivo, el monje, predicador y misionero Spiridón introduce al lector en un mundo que se antoja irreal, tanto por aquello que se cuenta como por la profunda humanidad que permanece latiendo al final de cada uno de sus recuerdos.

Después de narrar en la primera parte del libro su infancia y juventud, Spiridón evoca las cosas que vio y vivió durante sus misiones en tierras siberianas. El resultado es una obra a la vez fascinante y lacerante en la que por encima de las flaquezas y miserias de los personajes triunfa siempre el amor al ser humano y la misericordia.

Ichthys, 25 
ISBN: 978-84-301-1502-0
Formato: Rústica, 12 x 19 cm.
Páginas: 144
Edición: 1ª
Fecha de edición: octubre 2003
Título original: Iz vidennavo i perečitovo. Vospominanja propovednika-missionera b Sibiri (1917). Traducido por Francisco José López y José María Hernández del original ruso
Precio: 10,00 €

lunes, 22 de agosto de 2016

Βαρκελώνη - Δεκαπενταύγουστος 2016

«Ουδείς προστρέχων επί σοι κατησχυμένος από σου εκπορεύεται, αγνή Παρθένε Θεοτόκε, αλλ’ αιτείται την χάριν και λαμβάνει ...

Publicado por Sacra Metrópolis de España y Portugal - Patriarcado Ecuménico en Domingo, 21 de agosto de 2016

22/08 - Santa Eulalia de Barcelona, Virgen y Mártir


Eulalia nació en la inmediaciones de la ciudad de Barcelona, probablemente hacia los últimos años del siglo tercero. Descendía, a lo que parece, de noble familia; sus padres, con quienes vivía en una quinta de su propiedad, más que amarla la mimaban cariñosísimamente, impelidos por la humildad, la sabiduría y la prudencia que resplandecían en ella de una manera impropia de su tierna edad. Por encima de todo brillaba en aquella virtuosa niña un acendrado amor a Dios Nuestro Señor; su piedad la llevaba a encerrarse cotidianamente en una pequeña celda de su casa con un grupo de amiguitas que había reunido junto a sí para pasar buena parte del día en el servicio del Señor, rezando oraciones que alternaban con el canto de himnos. Habiendo llegado a la pubertad, hacia los doce o trece años, llegó a los oídos de los barceloneses la noticia de que la persecución contra los cristianos volvía a arder de nuevo en todo el Imperio, de manera que quienquiera que se obstinara en negarse a sacrificar a los ídolos era atormentado con los más diversos y espantosos suplicios.

Los emperadores romanos Diocleciano y Maximiano, que hablan oído contar la rápida y maravillosa propagación de la fe cristiana en las lejanas tierras de España, donde hasta entonces había sido tan rara aquella fe, mandaron al más cruel y feroz de sus jueces, llamado Daciano, para que acabara de una vez con aquella "superstición".

Al entrar en Barcelona hizo, con todo su séquito, públicos y solemnes sacrificios a los dioses, y dio orden de buscar cautelosamente todos los cristianos para obligarles a hacer otro tanto. Con inusitada rapidez divulgose entre los cristianos de Barcelona y su comarca la noticia de que la ciudad era perturbada por un juez impío e inicuo como hasta entonces no se había conocido otro. Oyéndolo contar Santa Eulalia se regocijaba en su espíritu y se le oía repetir alegremente: "Gracias os doy, mi Señor Jesucristo, gloria sea dada a vuestro nombre porque veo muy cerca lo que tanto anhelé, y estoy segura de que con vuestra ayuda podré ver cumplida mi voluntad".

Sus familiares estaban vivamente preocupados por la causa de aquel deseo tan vehemente que Eulalia les ocultaba, ella que precisamente no les escondía ningún secreto, sino que siempre les explicaba con la prudencia y circunspección debidas cuanto Dios Nuestro Señor le revelaba. Pero Santa Eulalia seguía sin contar a nadie lo que iba meditando en su corazón, ni a sus padres, que tan tiernamente la amaban, ni a alguna de sus amigas o de sus servidoras que la querían más que a su propia vida; hasta que un día, a la hora de mayor silencio, mientras los suyos dormían, emprendió sigilosamente el camino de Barcelona, al rayar el alba. Llevada de las ansias que la enardecían y la hacían infatigable, hizo todo el trayecto a pie, a pesar de que la distancia que la separaba de la ciudad fuese tal como para no poder andarla una niña tan delicada como ella.

Llegado que hubo a las puertas de la ciudad, y así que entró, oyó la voz del pregonero que leía el edicto, y se fue intrépida al foro. Allí vio a Daciano sentado en su tribunal y, penetrando valerosamente por entre la multitud, mezclada con los guardianes, se dirigió hacia él, y con voz sonora le dijo: "Juez inicuo, ¿de esta manera tan soberbia te atreves a sentarte para juzgar a los cristianos? ¿Es que no temes al Dios altísimo y verdadero que está por encima de todos tus emperadores y de ti mismo, el cual ha ordenado que todos los hombres que Él con su poder creó a su imagen y semejanza le adoren y sirvan a Él solamente? Ya sé que tú, por obra del demonio, tienes en tus manos el Poder de la vida y de la muerte; pero esto poco importa".

Daciano, pasmado de aquella intrepidez, mirándola fijamente, le respondió, desconcertado: "Y ¿quién eres tú, que de una manera tan temeraria te has atrevido, no sólo a presentarte espontáneamente ante el tribunal, sino que, además, engreída con una arrogancia inaudita, osas echar en cara del juez estas cosas contrarias a las disposiciones imperiales?".

Mas ella, con mayor firmeza de ánimo y levantando la voz, dijo: "Yo soy Eulalia, sierva de mi Señor Jesucristo, que es el Rey de los reyes y el Señor de los que dominan: por esto, porque tengo puesta en Él toda mi confianza, no dudé siquiera un momento en ir voluntariamente y sin demora a reprochar tu necia conducta, al posponer al verdadero Dios, a quien todo pertenece, cielos y tierra, mar e infiernos y cuanto hay en ellos, al diablo, y lo que es peor, que quieres obligar a hacer lo mismo a aquellos hombres que adoran al Dios verdadero y esperan conseguir así la vida eterna. Tú les obligas inicuamente, bajo la amenaza de muchos tormentos, a sacrificar a unos dioses que jamás existieron, que son el mismo demonio, con el cual todos vosotros que le adoráis vais a arder otro día en el fuego eterno".

Oyendo Daciano tales requerimientos, mandó que la detuvieran y que inmediatamente la azotaran sin piedad. 'Mientras, sin compasión, se ejecutaba el suplicio, decíale Daciano, en son de burla: "Oh miserable doncella: ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué no te libra de esta tortura? ¿Cómo te has dejado llevar por esta imprudencia que te hizo ejecutar un acto tan atrevido? Di que lo hiciste por ignorancia, que desconocías mi poder, y te perdonaré enseguida, pues hasta a mí me duele que una persona nobilísima como tú, ya que vienes, según me han dicho, de rancio abolengo, sea tan atrozmente atormentada". A cuyas palabras repuso Santa Eulalia: "Esto no será jamás; y no me aconsejes que mienta confesando que desconocía tu poderío; ¿quién ignora que toda potestad humana es pasajera y temporal como el mismo hombre que la tiene, que hoy existe y mañana no? En cambio, el poder de mi Señor Jesucristo no tiene ni tendrá fin, porque es el mismo que es eterno. Por esto, no quiero ni puedo decir mentiras, porque temo a mi Señor, que castiga a los mentirosos y sacrílegos con fuego, como a todos los que obran la iniquidad. Por otra parte, cuanto más me castigas, me siento más ennoblecida; nada me duelen las heridas que me abres, porque me protege mi Señor Jesucristo, que, cuando sea Él quien juzgue, mandará castigarte por lo que habrás hecho con penas que serán eternas".

Enfurecido y rabioso, Daciano mandó traer el potro. La extienden en él, y mientras unos esbirros la torturaban con garfios, otros le arrancaban las uñas. Pero Santa Eulalia, con cara sonriente, iba alabando a Dios Nuestro Señor, diciendo: "Oh Señor mío Jesucristo, escuchad a esta vuestra inútil sierva; perdonad mis faltas y confortadme para que sufra los tormentos que me infligen por vuestra causa, y así quede confuso y avergonzado el demonio con sus ministros".

Díjole Daciano: "¿Dónde está este a quien llamas e invocas? Escúchame a mí, oh infeliz y necia muchacha. Sacrifica a los dioses, si quieres vivir, pues se acerca ya la hora de tu muerte y no veo todavía quién venga a librarte".

Mas he aquí que Santa Eulalia, gozosa, le respondió: "Nunca vas a tener prosperidad, sacrílego y endemoniado perjuro, mientras me propongas que reniegue de la fe de mi Señor. Aquel a quien invoco está aquí junto a mí; y a ti no es dado el verle porque no lo mereces por culpa de tu negra conciencia y la insensatez de tu alma. Él me alienta y conforta, de manera que ya puedes aplicarme cuantas torturas quieras, que las tengo por nada".

Desesperado ya y rugiendo como un león ante aquel caso de insólita rebeldía, Daciano mandó a los soldados que, extendida todavía sobre el potro, aplicaran hachones encendidos a sus virginales pechos para que pereciera envuelta en llamas. Al oír aquella decisión judicial, Santa Eulalia, contenta y alegre, repetía las palabras del salmo: "He aquí que Dios me ayuda y el Señor es el consuelo de mi alma. Dad, Señor, a mis enemigos lo que merecen, y confundidles; voluntariamente me sacrificaré por Vos y confesaré vuestro nombre, pues sois bueno, porque me habéis librado de toda tribulación y os habéis fijado en mis enemigos". Y habiendo dicho esto, las llamas empezaron a volverse contra los mismos soldados. Viendo lo cual Santa Eulalia, levantando la vista al cielo, oraba con voz más clara todavía, diciendo: "Oh Señor mío Jesucristo, escuchad mis ruegos, compadeceos misericordiosamente de mí y mandad ya recibirme entre vuestros escogidos en el descanso de la vida eterna, para que, viendo vuestros creyentes la bondad que habéis obrado en mí, comprueben y alaben vuestro gran poder".

Luego que hubo terminado su oración se extinguieron aquellos hachones encendidos que, empapados como estaban en aceite, debían haber ardido por mucho tiempo, no sin antes abrasar a los verdugos que los sostenían, los cuales, amedrentados, cayeron de hinojos, mientras Santa Eulalia entregaba al Señor su espíritu, que voló al cielo saliendo de su boca en forma de blanca paloma. El pueblo que asistía a aquel espectáculo, al ver tantas maravillas, quedó fuertemente impresionado y admirado, en especial los cristianos, que se regocijaban por haber merecido tener en los cielos como patrona y abogada una conciudadana suya.

Pero Daciano, al ver que después de aquella enconada controversia y que, a pesar de tantos suplicios, nada había aprovechado, descendió del tribunal, mientras, enfurecido, daba la orden de que fuera colgada en una cruz y vigilada cautelosamente por unos guardianes: "Que sea suspendida en una cruz hasta que las aves de rapiña no dejen siquiera los huesos". Y he aquí que al punto de ejecutarse la orden cayó del cielo una copiosa nevada que cubrió y protegió su virginidad. Los guardas, aterrorizados, la abandonaron para seguir vigilándola a lo menos desde lejos, según se les había ordenado.

Tan pronto se divulgó lo acaecido por los poblados circunvecinos de la ciudad, muchos quisieron ir a Barcelona para ver las maravillas obradas por Dios. Sus mismos padres y amigas corrieron enseguida con gran alegría, pero lamentando al propio tiempo no haber conocido antes lo sucedido.

Después de tres días que Santa Eulalia pendía de la cruz, unos hombres temerosos de Dios la descolgaron con gran sigilo, sin que se dieran cuenta los soldados o guardianes; y habiéndosela llevado, la embalsamaron con fragantes aromas y amortajaron con purísimos lienzos. Entre ellos había uno que dicen se llamaba Félix, que con ella había también sufrido confesando a Cristo, el cual con gran alegría dijo al cuerpo de la Santa: "Oh señora mía, ambos confesamos juntos, pero vos merecisteis la palma del martirio antes que yo". Y he aquí que la Santa le contestó con una sonrisa. Los demás, mientras la llevaban a enterrar, alegrábanse entonando cánticos e himnos al Señor: "Los justos os invocarán, oh Señor, y Vos los habéis escuchado. mientras les librabais de cualquier tribulación". Al oírse aquellos cantos, fue asociándose a la comitiva una gran multitud, hasta que con gran regocijo le dieron sepultura.

ANGEL FÁBREGA GRAU, PBRO.


domingo, 21 de agosto de 2016

Баталія - Преображення Господнє 2016

В Україні Богослужіння проходять вранці, а у нас, в Баталії, Богослужіння почалось о 20.00 вечора, оскільки всі приїхал...

Publicado por Sacra Metrópolis de España y Portugal - Patriarcado Ecuménico en Sábado, 20 de agosto de 2016

sábado, 20 de agosto de 2016

IX Domingo Mateo. Evangelio de la Divina Liturgia


Mt 14,22-34: Inmediatamente obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí. La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: «Es un fantasma», y de miedo se pusieron a gritar. Pero al instante les habló Jesús diciendo: «¡Animo!, que soy yo; no temáis.» Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir donde ti sobre las aguas.» «¡Ven!», le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: «¡Señor, sálvame!» Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?» Subieron a la barca y amainó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: «Verdaderamente eres Hijo de Dios.» Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret.

viernes, 19 de agosto de 2016

Vídeo - Dormición de la Santa Madre de Dios 2016 en la Catedral de Madrid

Pascua de Verano 2016 en la Catedral de Madrid

Con la debida solemnidad fue festejada en la Catedral Ortodoxa de Madrid la "Pascua de Verano" de este año. El domingo...

Publicado por Sacra Metrópolis de España y Portugal - Patriarcado Ecuménico en Viernes, 19 de agosto de 2016

Fiesta de la Transfiguración según el calendario juliano en la Catedral de Madrid

El viernes 19 de agosto de 2016 Su Eminencia Policarpo, Arzobispo-Metropolita de España y Portugal y Exarca del Mar...

Publicado por Sacra Metrópolis de España y Portugal - Patriarcado Ecuménico en Viernes, 19 de agosto de 2016

lunes, 15 de agosto de 2016

Turquía no permite la celebración de la Dormición de la Madre de Dios en el Monasterio de Sumela


Turquía no ha permitido este año la celebración de la Dormición de la Virgen que se lleva celebrando los últimos cinco años en el Monasterio de la Madre de Dios en Soumela, en la región de Trebisonda, según Aleteia.

Esta decisión significará que cientos de peregrinos, muchos procedentes de Rusia, se verán frustrados este año en su pretensión de celebrar la Asunción según el rito ortodoxo.

La coartada utilizada por las autoridades turcas para llevar a cabo esta prohibición es la “necesidad de efectuar una serie de trabajos de restauración que habrían de solucionar un conjunto de problemas de construcción, de reciente aparición, que amenazan con afectar la estabilidad del edificio”.

Estas explicaciones no han convencido ni al Patriarcado de Constantinopla ni a los representantes de las comunidades ortodoxas griegas, que aseguran que son “sólo excusas”. Y es que esta decisión ha reavivado el temor de que el monasterio sea cerrado por la creciente islamización del país llevada a cabo por el presidente Erdogán.

El precedente del cierre de Santa Sofía

Hay que recordar que en 2010, tras 88 de prohibición, el gobierno turco permitió por primera vez al patriarca ecuménico para celebrar la liturgia divina en la fiesta de la Dormición. Se trataba de un permiso que no tenía fecha de expiración hasta que el pasado mes de mayo las autoridades turcas informaron al patriarcado ecuménico que tal permiso había sido retirado.

El presidente de la Federación Internacional de los griegos del Ponto, Georges Parcharidis, ha asegurado que Turquía no quiere que el monasterio esté activo de nuevo. “La razón dada es la restauración del edificio, pero no creo que esa sea la razón. Los turcos no quieren permitir que el histórico monasterio esté activo de nuevo. Su objetivo es hacer desaparecer cualquier elemento que una a Grecia y a la ortodoxia”.

En esta línea, Parcharidis ha afirmado que la decisión de las autoridades turcas se enmarca de una estrategia global. “Hace ya dos años que la iglesia de Santa Sofía Trabzon fue convertida en una mezquita, mientras que lo mismo ocurre gradualmente con Santa Sofía en Constantinopla. Todas las iglesias ortodoxas en la zona se han convertido en mezquitas, en graneros, o se han derrumbado”.

Javier Torres


Fuente: Actuall