sábado, 27 de mayo de 2017

Domingo de los Santos Padres del I Concilio Ecuménico. Lecturas de la Divina Liturgia


Hech. 20,16-18.28-36: Pablo había resuelto pasar de largo por Éfeso, para no perder tiempo en Asia. Se daba prisa, porque quería estar, si le era posible, el día de Pentecostés en Jerusalén. Desde Mileto envió a llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso. Cuando llegaron donde él, les dijo: «Vosotros sabéis cómo me comporté siempre con vosotros, desde el primer día que entré en Asia, «Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con la sangre de su propio hijo. «Yo sé que, después de mi partida, se introducirán entre vosotros lobos crueles que no perdonarán al rebaño; y también que de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas, para arrastrar a los discípulos detrás de sí. Por tanto, vigilad y acordaos que durante tres años no he cesado de amonestaros día y noche con lágrimas a cada uno de vosotros. «Ahora os encomiendo a Dios y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y daros la herencia con todos los santificados. «Yo de nadie codicié plata, oro o vestidos. Vosotros sabéis que estas manos proveyeron a mis necesidades y a las de mis compañeros. En todo os he enseñado que es así, trabajando, como se debe socorrer a los débiles y que hay que tener presentes las palabras del Señor Jesús, que dijo: Mayor felicidad hay en dar que en recibir.» Dicho esto se puso de rodillas y oro con todos ellos.

Jn. 17,1-13: Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar. Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado. Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura. Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada.

miércoles, 24 de mayo de 2017

10° aniversário da Paróquia de Coimbra

Día Mundial del Traje Nacional Ucraniano en Madrid



El 21 de mayo de 2017, Domingo del Ciego, se celebró mundialmente el Día del Traje Nacional Ucraniano. Con tal ocasión, los fieles de nuestra parroquia ucraniana de Madrid, que se reúne en la Catedral, se ataviaron con vestidos tradicionales de su país de origen. Entre ellos se encontraba Su Excelencia Anatoliy Scherba, Embajador de Ucrania en España (en la imagen, a la derecha de Su Eminencia el Metropolita Policarpo), con quien la comunidad se hizo una foto de familia tras la celebración de la Divina Liturgia.


Fotografía gentileza de Ihor Semeniuk, Consejero de la Embajada Ucraniana en España

Ascensión a los Cielos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo


Jesús después de Su Resurrección no vivió junto a sus discípulos como lo había hecho antes de su muerte. Lleno de la gloria de su divinidad, apareció a los suyos en distintos lugares y en distintos momentos, asegurándoles que en verdad era Él, pero en adelante vivo en su cuerpo resucitado y glorificado. Después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios (Hech 1:3). Se utiliza el periodo de tiempo de cuarenta días en la Biblia a menudo. Significa un periodo de cumplimiento y plenitud (Gen 7:17; Éx 16:35; 24,18; Jue 3:11; I Sam 17:16; I Rey 19:8; Jon 3:4; Mt 4:2).

Cuarenta días después de su pascua, Jesús ascendió a los cielos para ser glorificado a la diestra del Padre (Hech 1:9-11; Mc 16:19; Lc 24:51). La Ascensión de Cristo es su partida física final de este mundo después de Su Resurrección. Es el cumplimiento de su misión en este mundo como el Salvador Mesiánico. Es su glorioso retorno al Padre quien lo había enviado al mundo para llevar a cabo la obra que le había designado (Jn 17:4-5). “Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo. Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo” (Lc 24:51-52).

La celebración que la Iglesia hace en esta fiesta de la Ascensión, tal como en todas las demás fiestas de este tipo, no es un simple recordatorio de algún acontecimiento sobrenatural en la vida de Jesús. Las Sagradas Escrituras enfatizan la partida física de Cristo y su glorificación por Dios Padre, junto al gran regocijo que experimentaron los discípulos al recibir la promesa del Espíritu Santo quien vendría para asegurarles la presencia del Señor con ellos, capacitándoles para ser sus testigos hasta los confines de la tierra (Lc 24:48-53; Hech 1:8-11; Mt 28:16-20; Mc 16:16-19)

En la Iglesia, los creyentes celebran estos acontecimientos con la convicción de que la partida de Cristo desde este mundo ha sucedido para ellos y para la humanidad entera. El Señor se va para que sea glorificado junto a Dios Padre y para glorificarnos a nosotros juntamente con Él. Él se va para preparar un lugar para nosotros, y para llevarnos a todos a la dicha y bienaventuranza de la presencia de Dios. Nos abre el camino para que todos podamos entrar “al santuario celestial… el Lugar santo no hecho por manos humanas”. Se va para poder enviar el Espíritu Santo, quien procede del Padre, y dará testimonio acerca de Él y Su Evangelio en el mundo, haciéndolo poderosamente presente en la vida de sus discípulos.

Los himnos litúrgicos de la fiesta de la Ascensión hablan de todo esto. Los versos para las antífonas de la Divina Liturgia son tomados de los salmos 47, 48 y 49. El tropario de la fiesta que se canta en la Pequeña Entrada es cantado también después de la comunión, en lugar del himno “Hemos Visto la verdadera Luz”.

sábado, 20 de mayo de 2017

Domingo del Ciego. Evangelio de la Divina Liturgia



Jn 9,1-38: Mientras pasaba Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento, y sus discípulos le preguntaron diciendo: --Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego? Respondió Jesús: --No es que éste pecó, ni tampoco sus padres. Al contrario, fue para que las obras de Dios se manifestaran en él. Me es preciso hacer las obras del que me envió, mientras dure el día. La noche viene cuando nadie puede trabajar. Mientras yo esté en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva y con el lodo untó los ojos del ciego. Y le dijo: --Ve, lávate en el estanque de Siloé--que significa enviado--. Por tanto fue, se lavó y regresó viendo. Entonces los vecinos y los que antes le habían visto que era mendigo decían: --¿No es éste el que se sentaba para mendigar? Unos decían: --Éste es. Y otros: --No. Pero se parece a él. Él decía: --Yo soy. Entonces le decían: --¿Cómo te fueron abiertos los ojos? Él respondió: --El hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos y me dijo: "Ve a Siloé y lávate." Entonces cuando fui y me lavé, recibí la vista. Y le dijeron: --¿Dónde está él? Él dijo: --No sé. Llevaron ante los fariseos al que antes era ciego porque el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos era sábado. Entonces, los fariseos le volvieron a preguntar de qué manera había recibido la vista, y les dijo: --Él me puso lodo sobre los ojos; me lavé y veo. Entonces algunos de los fariseos decían: --Este hombre no es de Dios, porque no guarda el sábado. Pero otros decían: --¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales? Había una división entre ellos. Entonces volvieron a hablar al ciego: --Tú, ¿qué dices de él, puesto que te abrió los ojos? Y él dijo: --Que es profeta. Los judíos, pues, no creían que él había sido ciego y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, y les preguntaron diciendo: --¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Respondieron sus padres y dijeron: --Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Pero cómo ve ahora, no sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Edad tiene; preguntadle a él, y él hablará por su cuenta. Sus padres dijeron esto porque tenían miedo de los judíos, porque ya los judíos habían acordado que si alguno confesara que Jesús era el Cristo, fuera expulsado de la sinagoga. Por esta razón dijeron sus padres: "Edad tiene; preguntadle a él." Así que por segunda vez llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: --¡Da gloria a Dios! Nosotros sabemos que este hombre es pecador. Entonces él respondió: --Si es pecador, no lo sé. Una cosa sé: que habiendo sido ciego, ahora veo. Luego le dijeron: --¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? Les contestó: --Ya os dije, y no escuchasteis. ¿Por qué lo queréis oír otra vez? ¿Acaso queréis también vosotros haceros sus discípulos? Entonces le ultrajaron y dijeron: --¡Tú eres discípulo de él! ¡Pero nosotros somos discípulos de Moisés! Nosotros sabemos que Dios ha hablado por Moisés, pero éste, no sabemos de dónde sea. Respondió el hombre y les dijo: --¡Pues en esto sí tenemos una cosa maravillosa! Que vosotros no sepáis de dónde es, y a mí me abrió los ojos. Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguien es temeroso de Dios y hace su voluntad, a ése oye. Desde la eternidad nunca se oyó que alguien abriese los ojos de uno que había nacido ciego. Si éste no procediera de Dios, no podría hacer nada. Le contestaron diciendo: --Tú naciste sumido en pecado, ¿y tú quieres enseñarnos a nosotros? Y lo echaron fuera. Jesús oyó que lo habían echado fuera; y cuando lo halló, le dijo: --¿Crees tú en el Hijo del Hombre? Él respondió y dijo: --Señor, ¿quién es, para que yo crea en él? Jesús le dijo: --Le has visto, y el que habla contigo, él es. Y dijo: --¡Creo, Señor! Y le adoró.

lunes, 15 de mayo de 2017

Memoria de actividades de S.E. Policarpo en el mes de abril de 2017


01/04: Asistió en la Catedral a la celebración de la Divina Liturgia por el Sábado del Himno Acatisto a la SSma. Madre de Dios, al término de la cual presidió el Oficio Sagrado de Gran Conmemoración de los Difuntos. Por la tarde, asistió en la Catedral a la celebración de las Vísperas del Domingo.

02/04: Presidió en la Catedral el Oficio de Maitines y seguidamente celebró la Divina Liturgia Pontifical del Domingo V de la Santa y Gran Cuaresma de Pascua, dedicado a la Santa María de Egipto. Seguidamente, asistió en la Catedral a la celebración, a las 13:00´ horas, a la Divina Liturgia de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid, al término de la cual presidió el Oficio Sagrado de Gran Conmemoración de los Difuntos.

07/04: Asistió en la Catedral a la celebración de las Vísperas del Sábado de Lázaro. Seguidamente, presidió desde el Trono Episcopal (jorostasía) la celebración, a las 20:30´ horas, de la Divina Liturgia de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid por la gran Fiesta litúrgica de la Anunciación de la SSma. Madre de Dios, según el calendario juliano.

08/04: Presidió en la Catedral el Oficio de Maitines y seguidamente celebró la Divina Liturgia Pontifical del Sábado de la Resurrección de Lázaro, en el curso de la cual ordenó al Diaconado al Subdiácono Alexander Dolgov, originario de Rusia, dirigente del Coro y Presidente del Consejo Parroquial de nuestra Parroquia Ortodoxa de San Osios de Córdoba (Andalucía). Por la tarde, asistió en la Catedral a la celebración de las Vísperas del Domingo de Ramos.

09/04: Presidió en la Catedral el Oficio de Maitines y seguidamente celebró la Divina Liturgia Pontifical del Domingo de Ramos, al término de la cual bendijo y distribuyó a los fieles los ramos de olivo. Seguidamente, presidió desde el Trono Episcopal (jorostasía) la celebración en la Catedral, a las 13:00´ horas, de la Divina Liturgia de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid, al término de la cual bendijo y distribuyó a los fieles los ramos de olivos. Por la tarde, presidió desde el Trono Episcopal (jorostasía) la celebración en la Catedral del Oficio Sagrado del Esposo (Maitines de Lunes Santo).

10/04: Asistió en la Catedral a la celebración del Oficio Sagrado del Esposo (Maitines de Martes Santo).

11/04. Presidió desde el Trono Episcopal (jorostasía) a la celebración en la Catedral del Oficio Sagrado del Esposo (Maitines de Miércoles Santo).

12/04: Asistió en la Catedral a la celebración de la Divina Liturgia de los Dones Presantificados del Miércoles Santo. Por la tarde, junto con los clérigos de la Catedral celebró el Sacramento del Óleo Santo.

13/04: Presidió desde el Trono Episcopal (jorostasía) la celebración en la Catedral de la Divina Liturgia de San Basilio Magno (“traditio”) por el Jueves Santo. Por la tarde, presidió desde el Trono Episcopal (jorostasía) la celebración en la Catedral del Oficio sagrado de la Santa Pasión o de los 12 Evangelios (Maitines de Viernes Santo).

14/04: Asistió en la Catedral a la celebración del Oficio Sagrado de las Grandes y reales Horas del Viernes Santo. Seguidamente, presidió desde el Trono Episcopal (jorostasía) la celebración de las Grandes y Solemnes Vísperas del Descendimiento de Cristo de la Cruz. Por la tarde, presidió en la Catedral la celebración del Oficio Sagrado del Epitafio (Maitines del Sábado Santo) y la procesión alrededor de la catedral del Epitafio sagrado.

15/04: Celebró en la Catedral la Divina Liturgia Pontifical de San Basilio Magno por el Descenso del Señor al Hades o "Primera Resurrección".

16/04: Por la noche tarde presidió en la Catedral la celebración respectivamente de los Oficios Sagrados de Medianoche, Resurrección y Maitines de la Santa Pascua, seguidos por la Divina Liturgia Pontifical del Santo y Gran Domingo de la Santa Pascua de Resurrección de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Al término de la Liturgia bendijo y distribuyó los huevos rojos pascuales y seguidamente bendijo en el jardín de la Catedral los tradicionales canastos de comida pascual de los fieles presentes. Por la mañana (9:00´ horas), celebró en la Catedral la Divina Liturgia Pontifical del Santo y Gran Domingo de la Pascua de Resurrección para nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid, al término de la cual bendijo en el jardín de la Catedral los tradicionales canastos de comida pascual de los fieles. Seguidamente, celebró, a las 11:00´ horas, el Oficio Sagrado de las Grandes y Solemnes Vísperas de la Santa Pascua o del Amor, en el curso de las cuales el Evangelio fue leído en 10 diversas lenguas.

21/04: Asistió en la Catedral a la celebración de la Divina Liturgia por la Fiesta de la SSma. Madre de Dios Fuente Vivificante.

22/04: Asistió en la Catedral a la celebración de la Divina Liturgia del Sábado Vigilia de la Pascua de los Difuntos y seguidamente presidió el Oficio Sagrado de Gran Conmemoración de los Difuntos. Por la tarde, asistió en la Catedral a la celebración de las Vísperas del Domingo.

23/04: Presidió en la Catedral la celebración del Oficio de Maitines, seguido por la Divina Liturgia Pontifical del Domingo de Tomás o de "Antipascua", conocido en la tradición eslava oriental como "Pascua de los Difuntos", que este año coincidió con la Fiesta del Santo glorioso Gran Mártir Jorge el Triunfador y Taumaturgo. Seguidamente, asistió en la Catedral a la celebración, a las 13:00´ horas, a la Divina Liturgia de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de Madrid, al término de la cual presidió al Oficio Sagrado de Gran Conmemoración de los Difuntos por la Fiesta de la Pascua de los Difuntos. Por la noche llegó a Oporto.

24/04: Celebró la Divina Liturgia Pontifical en el Templo de nuestra Parroquia Ortodoxa Ucraniana de los SS. Apóstoles Pedro y Pablo en Cucujães (Oporto), en el curso de la cual ordenó al Diaconado al Subdiácono Iván Begmetuck, diplomado del Instituto Teológico Ortodoxo de Ivano-Frankivsk (Ucrania).

25/04: Celebró la Divina Liturgia Pontifical en el Templo de nuestra Parroquia arriba mencionada, en el curso de la cual ordenó al Presbiterado al Rvdo. Diácono P. Iván Begmetuck, destinado para nuestra recién fundada Parroquia Ortodoxa Ucraniana de la SSma. Trinidad en Faro (Portugal).

27/04: Presidió en los locales de nuestra Catedral la reunión ordinaria de los Obispos-Miembros de la Asamblea Episcopal Ortodoxa de España y Portugal.

29/04: Llegó a Constantinopla.

30/04: Concelebró, junto con Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé I y otros Jerarcas miembros del Sacrosanto Sínodo del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, la Divina Liturgia Patriarcal y Sinodal, que según una antigua tradición constantinopolitana es celebrada en el "Katholikón" del Sagrado Monasterio Patriarcal y Estauropegial de la SSma. Madre de Dios Fuente Vivificante en Baluklí (Estambul) cada Domingo III de la Santa Pascua, Domingo de las Mujeres Portadoras de Mirra. Seguidamente, participó en el Refectorio del Monasterio en la comida comunitaria festiva.

sábado, 13 de mayo de 2017

Domingo de la Samaritana. Lecturas de la Divina Liturgia


Hech 11,19-30: Mientras tanto, los que se habían dispersado durante la persecución que se desató a causa de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, y anunciaban la Palabra únicamente a los judíos. Sin embargo, había entre ellos algunos hombres originarios de Chipre y de Cirene que, al llegar a Antioquía, también anunciaron a los paganos la Buena Noticia del Señor Jesús. La mano del Señor los acompañaba y muchos creyeron y se convirtieron. Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso, lleno de Espíritu Santo y de mucha fe. Y una multitud adhirió al Señor. Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de «cristianos». En esos días, unos profetas llegaron de Jerusalén a Antioquía. Uno de ellos, llamado Agabo, movido por el Espíritu, se levantó y anunció que el hambre asolaría toda la tierra. Esto ocurrió bajo el reinado de Claudio. Los discípulos se decidieron a enviar una ayuda a los hermanos de Judea, cada uno según sus posibilidades. Y así lo hicieron, remitiendo las limosnas a los presbíteros por intermedio de Bernabé y de Saulo.

Jn 4,5-42: Llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía. Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber». Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos. La samaritana le respondió: «¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos. Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: «Dame de beber», tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva». «Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva? ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?». Jesús le respondió: «El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna». «Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla». Jesús le respondió: «Ve, llama a tu marido y vuelve aquí». La mujer respondió: «No tengo marido». Jesús continuó: «Tienes razón al decir que no tienes marido, porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad». La mujer le dijo: «Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar». Jesús le respondió: «Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad». La mujer le dijo: «Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo». Jesús le respondió: «Soy yo, el que habla contigo». En ese momento llegaron sus discípulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó: «¿Qué quieres de ella?» o «¿Por qué hablas con ella?». La mujer, dejando allí su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: «Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. ¿No será el Mesías?». Salieron entonces de al ciudad y fueron a su encuentro. Mientras tanto, los discípulos le insistían a Jesús, diciendo: «Come, Maestro». Pero él les dijo: «Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen». Los discípulos se preguntaban entre sí: «¿Alguien le habrá traído de comer?». Jesús les respondió: «Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra. Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha. Pero yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos: ya están madurando para la siega. Ya el segador recibe su salario y recoge el grano para la Vida eterna; así el que siembra y el que cosecha comparten una misma alegría. Porque en esto se cumple el proverbio: «Uno siembra y otro cosecha».Y o los envié a cosechar adonde ustedes no han trabajado; otros han trabajado, y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos». Muchos samaritanos de esta ciudad habían creído en él por la palabra de la mujer, que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que hice». Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días. Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra. Y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo».

viernes, 12 de mayo de 2017

Asistencia de S.E. Policarpo a la presentación del libro 'Periferias' de Andrea Riccardi


El martes 9 de mayo de 2017 Su Eminencia Policarpo asistió acompañado del P. Archimandrita Demetrio (Sáez), Provicario Metropolitano, a la presentación en la Parroquia de las Maravillas de Madrid del libro 'Periferias' de Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de Sant'Egidio, especializada en la mediación para la resolución de conflictos.

Al acto de presentación del libro asistieron igualmente el Cardenal Arzobispo de Madrid Carlos Osoro y numerosos teólogos, historiadores y público en general.

En la fotografía se recoge el momento en el que nuestro Metropolita saluda al Sr. Riccardi.



Mensagem da nossa Metrópole perante a visita do Papa de Roma a Fátima



Muitas pessoas de diferentes origens étnicas e diferentes credos preparam-se para a chegada do Santo Padre, ao mesmo tempo, no nosso mundo, predomina mais a violência que a paz.

“A religião é um fenómeno que tanto pode inspirar confiança, amor, alegria e admiração, como medo, terror, dor e sofrimento. E fá-lo através de narrativas que ou são comoventes ou aterrorizadoras, através de regras que ou são leves ou draconianas, e através de rituais que podem ser agradáveis ou infligir dor ou mesmo a morte”[1].

O Santo Padre, um prelado muito pio da Igreja Católica Romana e Sua Santidade o Patriarca Ecuménico Bartolomeu I de Constantinopla, tomaram uma posição contra a violência simplesmente por serem exemplos de paz e amor.

A Igreja Católica e a Igreja Ortodoxa são consideradas igrejas irmãs e continuam a abraçar-se em amizade procurando a unidade. “Nós, os Ortodoxos, acreditamos firmemente que o objectivo e razão de ser do Movimento Ecuménico e do Concílio Mundial das Igrejas é cumprir a oração final do Senhor, que “todos possam ser um” (Jo 17:21).[2]

“Assim como na Igreja primitiva o sangue dos mártires foi a semente para novos Cristãos, que nos nossos dias o sangue de tantos mártires seja a semente da unidade entre os crentes, um sinal e instrumento de um futuro em comunhão e paz”[3].

As palavras destes dois grandes líderes que viajam pelo mundo na tentativa de encontrar vias de paz estão em completa harmonia.

Esta semana a Igreja Ortodoxa, com muitas outras pessoas que não são católicas, darão as boas-vindas ao Papa de Roma a Fátima. No dia 22 de Maio, 2017, irão iniciar as celebrações do 100.º aniversário das aparições da Bem-Aventurada Virgem Maria e no dia 13 de Maio o Papa Francisco canonizará os videntes Francisco e Jacinta Marto, tornando-os os mais novos não mártires a ser declarados santos.

Francisco, 11 anos, e Jacinta, 10 anos, tornaram-se as mais novas crianças não mártires na história da Igreja a ser beatificadas, quando, no dia 13 de Maio, 2000, no 83.º aniversário da primeira aparição de Nossa Senhora de Fátima, o Papa João Paulo II os proclamou “Beatos”, mostrando oficialmente que crianças muito novas podem tornar-se Santas.

Muitos peregrinos religiosos e não religiosos chegam a Fátima para fortalecer a sua fé, para encontrar a sua via para Cristo. Rezamos para que a canonização de Francisco e Jacinta enquanto novos santos da igreja fortaleça as nossas almas. Como sempre, esperamos pelas amáveis palavras e bênçãos do Papa Francisco. Que Deus conceda ao Papa Francisco muitos anos com saúde no trabalho pela Vinha de Cristo.

Também rezamos para que estas celebrações continuem a trazer paz e alegria ao povo de Portugal.

Arquimandrita Philip Jagnisz,

Vigário de Portugal e Galiza – Patriarcado Ecuménico de Constantinopla


NOTAS

[1]Marian Gh. Simion, PhD, ‘The ambivalence of ritual in violence: Orthodox Christian perspectives
[2]Discurso do Patriarca Bartolomeu ao Concílio Mundial de Igrejas, em Génova, 24 de Abril, 2017

[3]Discurso do Papa Francisco aos Líderes Católicos e Ortodoxos, Cidade do Vaticano, 27 de Janeiro, 2017.

sábado, 6 de mayo de 2017

Domingo del Paralítico. Lecturas de la Divina Liturgia


Hech. 9,32-42: Aconteció que mientras Pedro recorría por todas partes, fue también a visitar a los santos que habitaban en Lida. Allí encontró a cierto hombre llamado Eneas, que estaba postrado en cama desde hacía ocho años, pues era paralítico. Pedro le dijo: "Eneas, ¡Jesucristo te sana! Levántate y arregla tu cama". De inmediato se levantó, y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor. Entonces había en Jope cierta discípula llamada Tabita, que traducido es Dorcas. Ella estaba llena de buenas obras y de actos de misericordia que hacía. Aconteció en aquellos días que ella se enfermó y murió. Después de lavarla, la pusieron en una sala del piso superior. Como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, al oír que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres para que le rogaran: "No tardes en venir hasta nosotros". Entonces Pedro se levantó y fue con ellos. Cuando llegó, le llevaron a la sala y le rodearon todas las viudas, llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas. Después de sacar fuera a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y vuelto hacia el cuerpo, dijo: "¡Tabita, levántate!". Ella abrió los ojos, y al ver a Pedro se sentó. Él le dio la mano y la levantó. Entonces llamó a los santos y a las viudas, y la presentó viva. Esto fue conocido en todo Jope, y muchos creyeron en el Señor.

Jn 5,1-15: Después de esto había una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. En Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, hay un estanque con cinco pórticos que en hebreo se llama Betesda. En ellos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos que esperaban el movimiento del agua. Porque un ángel del Señor descendía en ciertos tiempos en el estanque y agitaba el agua. Por tanto, el primero que entró después del movimiento del agua fue sanado de cualquier enfermedad que tuviera. Se encontraba allí cierto hombre que había estado enfermo durante treinta y ocho años. Cuando Jesús lo vio tendido y supo que ya había pasado tanto tiempo así, le preguntó: "¿Quieres ser sano?". Le respondió el enfermo: "Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras me muevo yo, otro desciende antes que yo". Jesús le dijo: "Levántate, toma tu cama y anda". Y en seguida el hombre fue sanado, tomó su cama y anduvo. Y aquel día era sábado. Entonces los judíos le decían a aquel que había sido sanado: "Es sábado, y no te es lícito llevar tu cama". Pero él les respondió: "El que me sanó, él mismo me dijo: 'Toma tu cama y anda'". Entonces le preguntaron: "¿Quién es el hombre que te dijo: 'Toma tu cama y anda'?". Pero el que había sido sanado no sabía quién había sido, porque Jesús se había apartado, pues había mucha gente en el lugar. Después Jesús le halló en el templo y le dijo: "He aquí, has sido sanado; no peques más, para que no te ocurra algo peor". El hombre se fue y declaró a los judíos que Jesús era el que le había sanado.